Enfoques

Países pobres venden pasaportes millonarios

San Cristóbal y Malta son dos de los países que ofrecen su ciudadanía a los ricos que buscan evadir impuestos en sus países de origen; además, es un esquema que también sirve para esconder dinero ilegal.
Bloomberg
12 marzo 2015 23:9 Última actualización 14 marzo 2015 5:0
En países como Malta y San Cristóbal, es posible comprar la nacionalidad. (Especial)

En países como Malta y San Cristóbal, es posible comprar la nacionalidad. (Especial)

En 2006, el pequeño estado caribeño de San Cristóbal y Nieves estaba en serios problemas. Sus plantaciones de azúcar habían cerrado un año antes, la violencia le había dado el dudoso honor de tener una de las tasas de homicidios más altas del mundo y sólo dos gobiernos en la Tierra estaban más endeudados. Esas dos manchas de roca volcánica en medio de las Antillas no eran de mucho interés para los ricos del mundo. Desde 198, tenía un programa de ciudadanía por inversión (venta de pasaportes), pero no había captado mucha atención y nunca fue una máquina de hacer dinero.

Hasta que apareció un abogado suizo de nombre Christian Kalin.
Gracias a Kalin, San Cristóbal se ha convertido en el lugar más popular del mundo para comprar un pasaporte, la ciudadanía puede adquirirse por 250 mil dólares sin el requisito de que los solicitantes pongan jamás pie en las costas isleñas. A cambio, los compradores pueden viajar sin visado a 132 países, se les garantiza la divulgación limitada de información financiera, y no están obligados al pago de impuestos sobre la renta o ganancias de capital. El programa tuvo tanto éxito que San Cristóbal salió de la crisis financiera mundial mucho antes que sus vecinos del Caribe.

Pero así como Kalin puso a San Cristóbal en el mapa, lo contrario también es cierto, el país apuntaló a Kalin, forjó su reputación. Antes de San Cristóbal, la firma de Kalin, Henley & Partners, era una consultoría de medio pelo dedicada a la gestión de patrimonios y temas migratorios, y Kalin trabajaba en una pequeña sucursal en Zurich.

Pronto, los primeros ministros de todo el mundo buscaban el consejo de Kalin con la esperanza de que pudiera reproducir la magia que hizo en San Cristóbal, donde efectivamente creó un recurso de la nada para una nación que tenía pocos. Antes de la crisis financiera, San Cristóbal y Dominica eran los únicos países que vendían la ciudadanía directamente. Desde entonces, otros cinco países se han sumado al juego. Y hay más que quieren seguir el ejemplo.

Kalin asesoró a los gobiernos de Chipre y Granada, que establecieron programas de ciudadanía por inversiones en 2011 y 2013, respectivamente. También en 2013, diseñó un programa muy parecido al de San Cristóbal para Antigua y Barbuda. En 2014, Kalin confeccionó un programa para Malta, el miembro más pequeño de la Unión Europea. Santa Lucía, Albania, Croacia, Jamaica, Montenegro y Eslovenia están sopesando también impulsar un plan de esas características.

"En conclusión, cada vez hay más estados abiertos a facilitar los derechos de ciudadanía a través de la inversión", dice. "Y tiene mucho sentido. ¿Por qué no dar la nacionalidad a las personas que contribuyen mucho al país?"

Desde que revitalizó el programa de San Cristóbal en noviembre de 2006, Kalin ha posicionado a la consultora Henley en la cima de una industria que convierte la nacionalidad en una mercancía. Sólo en el año pasado, los inversionistas gastaron un estimado de 2 mil millones de dólares en la compra de nuevos pasaportes, y Kalin predice que la demanda crecerá. "Es una cuestión de movilidad y seguridad", dice. "Si eres de un país que es políticamente inestable, donde no sabes que depara el futuro, quieres tener una alternativa."

Henley es una firma que no cotiza en Bolsa y Kalin no da detalles de sus ingresos, pero dice que para fines de 2014 la firma había ayudado a decenas de gobiernos a recaudar 4 mil millones de dólares en inversiones directas a través de programas de ciudadanía o residencia. También ha asesorado a miles de multimillonarios sobre dónde y cómo comprar un pasaporte de conveniencia, cobrando cuotas y comisiones de todos los lados. El año pasado, a sus 42 años, Kalin se convirtió en presidente de Henley.

El negocio iniciado por Kalin tiene sus críticos, dicen que brinda a los ricos más espacio para evadir impuestos y proporciona refugio a las personas que amasan su dinero de manera ilegal. "Hemos creado en los últimos 50 años un sistema financiero paralelo que ayuda a las personas a esconder dinero", afirma Raymond Baker, presidente del organismo Global Financial Integrity con sede en Washington. "Esta es una nueva treta para eso."

El negocio de los pasaportes tiene implicaciones éticas que no están presentes en la mayoría de las industrias. ¿Es correcto convertir la ciudadanía en algo que puede ser comprado y vendido? Es una pregunta abierta para la mayoría de la gente, y Kalin lo admite hasta cierto punto. "Es un tema delicado", dice.

Pero delicadezas aparte, también existe la preocupación de que criminales o incluso terroristas estén comprando segundos pasaportes. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una advertencia en mayo de 2014 porque San Cristóbal había concedido pasaportes a ciudadanos iraníes que buscan evitar las sanciones comerciales que pesan sobre el país por su programa nuclear. En noviembre, Canadá anunció que ya no permitirá la entrada sin visa de ciudadanos de San Cristóbal, debido a las preocupaciones acerca de "las prácticas de gestión de identidad dentro de su programa de ciudadanía por inversiones."

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La nacionalidad maltesa da derecho a vivir y trabajar en cualquier lugar de la Unión Europea y viajar Estados Unidos sin visa. (Archivo/Bloomberg)

En el verano de 2013, Kalin llevó su producto a Malta, una isla de 420 mil habitantes cerca de Sicilia. Ahora el juego había escalado a otro nivel. La nacionalidad maltesa confiere el derecho a vivir y trabajar en cualquier lugar de la Unión Europea y a viajar sin visa a Estados Unidos.

En enero del año pasado, Malta comenzó a vender la ciudadanía por 650 mil euros (en los siguientes meses, agregó requisitos de inversión adicionales.) Durante su primer año, el programa recaudó más de 500 millones de euros, el equivalente al 16 por ciento del presupuesto del gobierno en 2014. Henley gana una comisión del 4 por ciento sobre todos los fondos pagados a Malta. La firma también recibe 70 mil euros de cada uno de sus clientes, y comisiones adicionales si sus cónyuges o hijos también solicitan nuevos pasaportes.

Kalin dice que su programa está diseñado con mayores barreras de entrada que los de otros. Los solicitantes deben pasar diversos filtros, son contrastados con bases de datos policiales y verificados por una firma que realiza las debidas diligencias. Incluso entonces, un candidato que salga limpio podría ser rechazado simplemente porque algo no suena bien, explica Kalin, y cita el ejemplo hipotético de un ciudadano paquistaní con una empresa farmacéutica en la República Centroafricana.

A pesar de estas supuestas medidas de seguridad, la comisaria de Justicia de la Unión Europea Viviane Reding criticó el programa en enero de 2014. "La ciudadanía no debe estar a la venta," dijo ella. La verdad es, sin embargo, que Europa puede hacer poco sobre el programa aparte de atacarlo con discursos. No hay base legal para impedir que un país miembro ejerza su soberanía.

Jason Azzopardi, un legislador maltés del opositor Partido Nacionalista, llamó al programa la "prostitución de nuestra ciudadanía". Pero el primer ministro Joseph Muscat presenta la situación de manera diferente. Él describe el programa de ciudadanía de Malta como un exclusivo club de membresía abierto sólo a los mejores y más brillantes de los ricos. "Si buscas la ruta más barata a la ciudadanía, Malta no es para ti", le dice al público de una conferencia de Henley en Singapur. “Si lo que buscas es un programa que acepte a todo el mundo, entonces, lo siento de nuevo, no somos para ti. Pero si quieres unirte al programa de talentos de más alta gama del mundo, te damos la bienvenida".

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En Bulgaria también se puede comprar la ciudadanía. (Bloomberg)


EL PRECIO DE UN PASAPORTE

Antigua y Barbuda: 200 mil dólares de contribución o 400 mil dólares en inversiones inmobiliarias, tener cinco días durante cinco años de residencia, puedes acceder a 122 países sin visa.

Bulgaria: 512 mil euros en inversión inmobiliaria y 512 mil euros adicionales en inversión tras un año; no hay requisito de residencia y puedes acceder a 130 países sin visa.
 
Comoras: 40 mil dólares de contribución, no hay requisito de residencia y puedes acceder a 47 países sin visa.

Chipre: 2.5 millones de euros en inversión inmobiliaria, no hay requisito de residencia y puedes acceder a 157 países sin visa.

República Dominicana: 100 mil dólares en contribución, no hay requisito de residencia y puedes acceder a 50 países sin visa.

Granada: 200 mil dólares en contribución o 500 mil dólares en inversión inmobiliaria, tampoco hay requisitos de residencia y puedes ingresar a 71 países sin visa.

Malta: 650 mil euros en contribución, 350 mil euros en inversión inmobiliaria y 150 mil euros en otras inversiones, es necesario tener una residencia efectiva por 12 meses, podrás acceder a 166 países sin necesidad de una visa.

San Cristóbal: 250 mil dólares de contribución o 400 mil dólares en inversión inmobiliaria, no pide requisitos de residencia y puedes acceder a 132 países sin visa.