Enfoques

Niños de baja estatura esconderían algo más

Después de los padres y los maestros, los pediatras son quienes detectan que no sólo se trata de un “chaparrito”. Desde una alteración metabólica hasta una insuficiencia renal, podrían estar presentes.
Rosalía Servín
28 agosto 2014 21:29 Última actualización 29 agosto 2014 5:0
Si es bajito y gordito, el niño requiere un seguimiento clínico. (Cuartocuro)

Si es bajito y gordito, el niño requiere un seguimiento clínico. (Cuartocuro)

CIUDAD DE MÉXICO. Si bien el déficit de la hormona del crecimiento no es un padecimiento común –en México se calcula lo tienen uno de cada cinco o 10 mil niños–, sus repercusiones van más allá de sólo tener una talla baja, pues detrás de esta ausencia pueden ir inmersos problemas metabólicos y alteraciones que afectan la calidad de vida de quien lo padece.

La hormona de crecimiento es un mensajero químico producido por la hipófisis, que se encuentra justo debajo del cerebro e interviene en importantes procesos metabólicos, incluido la estimulación del crecimiento durante la infancia.

“En los niños tiene mayor importancia porque si no existe adecuada producción de la misma, se refleja en una pobre talla”, comenta en entrevista la doctora Margarita Barrientos Pérez, encargada del Servicio de Endocrinología Pediátrica de Puebla, quien abunda que el cuadro clínico puede ser desde aquél infante que tienen una talla más baja a la media de los niños de la edad, a otros donde la diferencia de tamaños es muy grande.

“He visto casos de niños que a los dos o tres años tienen 56 cm de talla, lo cual es muy importante atender”, indica al advertir que un punto importante a considerar es cuando los niños son los más bajitos de su clase o cuando en edad gestional pesan menos de 2.6 kg y miden menos de 46 cm, ya sea una u otra o las dos.

La especialista destaca que los niños deben crecer en promedio cinco centímetros al año, por lo cual hay que estar revisando su crecimiento periódicamente con el pediatra,al cual deben acudir al menos cada seis meses o un año.

La causa puede ser congénita, cuando hay factores genéticos que producen la deficiencia, o adquirida, que se produjo por alguna enfermedad, sobre todo en el sistema nervioso central o la hipófisis, ya sea por la existencia de un tumor o por traumatismo.

Pero la hormona del crecimiento actúa a todo nivel, no sólo de talla, según explica la endocrinóloga Barrientos, al señalar que el crecimiento es de huesos, órganos e incluso a nivel del metabolismo del paciente, pues al no tener suficiencia de esta hormona, desarrolla alteraciones como lípidos elevados, lo cual es factor de riesgo cardiovascular para la vida futura.

Además el calcio de los huesos se ve alterado y resulta limitado, lo que también influye en la maduración dental.

“Es importante que padres y médicos vigilen el crecimiento de los niños, para poder administrar la hormona en caso de ser necesaria, que en las niñas se considera antes de los 10 años y en los niños antes de los 11 años”, dijo.

Por otra parte, la doctora destacó que aun cuando los niños son los más beneficiados de esta sustancia, en los adultos la hormona del crecimiento continúa jugando un papel importante en la regulación del metabolismo. Cuando un chico cumple16 años, ya casi no se puede hacer nada.

NUEVOS USOS

La hormona de crecimiento en la edad adulta, continúa jugando un papel metabólico importante, ya que puede ayudar a los adultos que la requieren a normalizar su peso, la distribución de grasa corporal, la masa muscular, la densidad mineral ósea y los niveles energéticos.

Otras enfermedades que tienen beneficios con la hormona del crecimiento es el Síndrome de Turner, donde hay una falta de cromosoma que, entre otras cosas, hace cursar por talla baja, explica la doctora Margarita Barrientos, quien añade que también se tiene una respuesta excelente en niños con insuficiencia renal que dejaron de crecer.

Según se explica, el riñón juega un papel fundamental en la extracción de productos de desecho de la sangre y en las enfermedades renales crónicas el riñón falla, no filtrando adecuadamente la sangre. Esto crea un desequilibrio en los factores de crecimiento en sangre, el cual conduce a un retraso en el crecimiento.

También se han visto beneficios para quienes tienen Síndrome de Noonan, un trastorno genético que produce desarrollo anormal.

Adicionalmente es utilizada para los adultos que cruzan por déficit de la hormona (por daños en hipófisis por tumores o accidentes) y requieren de su administración para un mejor funcionamiento de sus funciones metabólicas.

También se utiliza como auxiliar en personas con Sida o anorexia que tienen una desnutrición elevada.

La experta sostuvo que hay varias enfermedades en las cuales se usa la hormona (niños con Síndrome de Dawn, personas con Alzheimer), sin embargo estas no han sido totalmente aprobadas.

La doctora Barrientos comentó que muchas veces es usada como anabólico, por parte de físicoculturistas o quienes realizan alguna actividad física, ya que aumentaría la masa muscular.