Enfoques

Mi experimento en el CES: tres 'smartwatches' a la vez

El 10% de la población estadounidense ya usa un reloj que hace más que dar la hora; sin embargo, los modelos disponibles no logran despertar miradas de envidia en el público que aún no porta uno en la muñeca.
Bloomberg
07 enero 2015 21:17 Última actualización 08 enero 2015 5:0
Módulo especial smartwatches. (Bloomberg)

Los útiles y revolucionarios relojes probados aún evidencian carencias en su practicidad. (Bloomberg)

Estoy en el Consumer Electronics Show y parece que todos llevan un smartwatch. Incluido yo, pues mis editores me desafiaron a un experimento de un día: vestir tantos relojes como pudiera para probar su utilidad.

Es por eso que llevo tres gadgets al mismo tiempo: el reloj LG G Watch R de LG, el Moto 360 de Motorola y el Burg 12 de la marca Burg. Los dispositivos, dos de ellos basados en el sistema operativo Android Wear de Google, son sólo algunos de los modelos presentados por las compañías esta semana en el CES. Los fabricantes de electrónica están compitiendo por sacar sus productos antes de que Apple lance su reloj Apple Watch este año y potencialmente les estropee la fiesta.

Gracias a este experimento puedo entender por qué no muchas personas tienen smartwatches o relojes inteligentes, muchos de los cuales se venden a partir de los 200 dólares. Soy parte de ese 10 por ciento de la población estadounidense que usa un reloj que hace más que dar la hora, de acuerdo con Forrester Research. El mercado está listo para despegar, pues según Forrester el 45 por ciento de la gente está “intrigada por la perspectiva” de colocarse un reloj conectado a Internet que permite consultar el correo electrónico y ver el clima. Sin embargo, la firma de investigación Gartner proyecta que los envíos mundiales de estos brazaletes inteligentes caerán a 19 millones de unidades en el año 2016 frente a los 20 millones distribuidos el año pasado.

“Hay 569 vendedores de dispositivos wearable”, advierte J.P. Gownder, analista de Forrester y asistente del CES. “Es un periodo de disrupción creativa, pero el 80 a 90 por ciento va a fracasar”.

LA ZONA ROSA

Me doy cuenta, con dos smartwatches en una muñeca y el tercero en la otra, que el único avance que ofrecen los nuevos modelos con respecto a los anteriores que probé es la incorporación de monitores de ritmo cardiaco. El monitor del LG G Watch R me ayuda a monitorear mi creciente frustración con el Moto 360 mientras trato de que haga algo básico: darme la hora.

El monitor muestra que mi corazón está latiendo en el extremo superior de la zona rosa - aún no late en la peligrosa zona roja - cuando descubro por accidente uno de los secretos del reloj Moto. Para ver qué hora es sin pulsar un botón, sólo levantas tu muñeca y miras la pantalla, como si estuvieras imitando el gesto de frustración con alguien que llega tarde a una cita.

Ese feliz accidente evidencia un problema central compartido por la actual generación de smartwatches que utilizan Android Wear: aunque hay funciones inteligentes en cuyo desarrollo ingenieros invirtieron tiempo y cuidado y tienen sentido en el laboratorio o en una sala de exhibiciones, en el mundo real y en el brazo de alguien que no lee los instructivos, el resultado final es por lo general irritación.

“Creamos el Moto 360 ante todo como un reloj y estamos muy satisfechos con los resultados de eso y muy satisfechos con la respuesta de los consumidores”, afirmó William Moss, un portavoz de Motorola.

VACÍO EMOCIONAL

El otro smartwatch que porto, un Burg 12 de una compañía que lleva el nombre de su propietario y diseñador, Hermen van den Burg, busca solucionar otro problema que enfrentan los smartwatches. A saber, uno de índole estérica, esto es, la incapacidad de “reducir el vacío emocional” de los consumidores que compran un reloj por su aspecto, asevera el responsable de marketing de Burg, Steven Jay.

El Burg 12, que funciona con software de la propia empresa, es ciertamente elegante. Aunque la contracara de esa hermosa apariencia es que no se maneja con facilidad. Para navegar por los menús necesitas un pequeño lápiz escondido en la correa. Le mostré el Burg a Jim McGregor, analista de Tirias Research. Quedó impresionado por el diseño elegante hasta que deslicé el lápiz sobre la pantalla. “No”, dijo un McGregor incrédulo.

Jay dice que Burg planea lanzar un nuevo reloj en el CES que hará que el 12 luzca como dinosaurio. Están conscientes de que su reloj 12 debe ser reemplazado por uno que funcione con Android Wear.

EL CLIMA DE GUATEMALA

He encontrado algunos usos para los smartwatches Moto y LG. Si les digo “OK, Google” puedo hacer cosas dando instrucciones mínimas como “¿qué hora es?” La pregunta “¿cuál es el clima en Guatemala?” recibió una respuesta casi instantánea de 63 grados Fahrenheit (17 grados Celsius) y nublado.

Los relojes también resultan prácticos en esos momentos en los que has silenciado tu teléfono, sin atreverte a revisar una llamada o mensaje frente al jefe. Si les echas un discreto vistazo, muestran parte del mensaje o quién llama para que puedas decidir si deseas sacar tu teléfono. Además, la aplicación de compras de Amazon.com fue rápida y precisa.

Más tarde por la noche, asistí a un evento en el Mirage Hotel en una lujosa suite donde se habían hospedado Brad Pitt y Angelina Jolie, según nos contó el personal. En su jardín privado de altos muros que ofrece césped, jacuzzi y piscina privada, sentí la necesidad de presumir mi estilo. Sin embargo, cuando remangué mis puños para mostrar los múltiples relojes provoqué más miradas de lástima que de envidia.

Al menos el software de Google es democrático y, a veces, divertido. Cuando googleé el Moto 360 en el propio dispositivo, el buscador me mostró comentarios que recomendaban otro smartwatch.