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Mariguana terapéutica, pero adictiva

Un equipo de investigadores de la UNAM confirma propiedades de la Cannabis. “Es una planta ilegal, entonces no podemos investigar legalmente”, reconoce científico.
Rosalía Servín
23 marzo 2014 21:49 Última actualización 24 marzo 2014 5:0
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Mari2 ilustración enfoques

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CIUDAD DE MÉXICO. El cerebro produce una serie de sustancias conocidas como endocanabinoides, que son una especie de “mariguanas endógenas” que se activan para hacer sentir placer, deseo sexual, hambre, sueño y hasta para controlar el dolor, informa en entrevista el doctor Óscar Prospero García, investigador del departamento de fisiología de la Facultad de Medicina de Universidad Nacional Autónoma de México.

El académico preside un estudio sobre este sistema endocanabinoide, entendido como un grupo de lípidos neuromoduladores y sus receptores, implicados en una variedad de procesos fisiológicos.

La función de los endocanabinoides es participar en la respuesta al estrés, frente al cual actúan por varios mecanismos: aumentan la producción de hormonas (ayudan a olvidar), son neuroprotectores (favorecen la termorregulación), tienen algún efecto en la presión sanguínea, ayudan a dormir y a descansar y tienen un rol importante en el metabolismo energético.

Por ello, los endocanabinoides se consideran como sustancias similares a la Cannabis, pero producidas de forma natural por el propio organismo.

Según explica el especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuando una persona usa mariguana, afecta a este sistema y por eso se vuelve adicto a ella. De ahí que sus investigaciones versen precisamente en el funcionamiento de este sistema endógeno.

“Quizá cuando una persona tiene dañado este sistema, tendrá una deficiencia que pudiera considerarse una enfermedad y necesitará administrarse mariguana para sentir placer, sueño y controlar dolor. Pero por ello estamos investigando el por qué falla y si en verdad se tendría que administrar la sustancia para resolver la deficiencia”, señala. “Encontraremos dosis y momento adecuado para administrarlo al paciente”, dice.

Preocupación científica

Uno de los mayores problemas para utilizar abiertamente la mariguana con fines terapéuticos, es su potencial adictivo.

Además, explica, “los investigadores que buscamos entender los mecanismos de la mariguana, tanto de adicción como los benéficos, no la podemos investigar legalmente, pues se trata de una planta ilegal”.

Y debido a que su prohibición no sólo es en México sino en gran parte del mundo, las investigaciones para promoverla como sustancia útil dentro del ámbito de la medicina son escasas y limitadas.

No obstante existen estudios que respaldan los usos terapéuticos de la mariguana: para bajar la temperatura, aumentar el apetito o disminuir contracciones intestinales con diarrea, son algunos de los beneficios comprobados.

Por ello algunos países como Estados Unidos, tienen permitido el uso medicinal. Hasta ahora se sabe que se le utiliza en pacientes que reciben medicamentos contra el cáncer, para revertir sus efectos secundarios. Lo mismo para los enfermos con Sida que presentan los síntomas descritos.

Otra de las aplicaciones para las cuales se utiliza una molécula sintética común de la mariguana (la Nabilona), es para reducir el dolor, añade.

Aunque algunos escritos documentan beneficios como el de ser expectorante, para el tratamiento del asma; disminuir la presión intraocular, en casos de glaucoma; como eficaz paliativo para algunas enfermedades como la esclerosis múltiple y para detener el crecimiento de tumores cancerígenos.

“Creemos que la mariguana sí tiene un potencial terapéutico, pero no hemos logrado investigarlo ampliamente debido a las restricciones que tenemos para hacerlo”, concluye el investigador de la UNAM.