Enfoques

Mala calidad e iniquidad educativa prevalecen en México: INEE

El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación presenta su “Panorama 2013”; aún hay casi 6 millones de analfabetas en México.
Rosalía Servín
14 agosto 2014 21:33 Última actualización 15 agosto 2014 10:59
En áreas indígenas y comunitarias, muy  pocas con internet. (Cuartoscuro)

En áreas indígenas y comunitarias, muy pocas con internet. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. En el país persiste la desigualdad en el acceso, equidad y calidad educativa entre quienes habitan en localidades rurales o marginadas, pertenecen a hogares indígenas, son pobres o de ingresos económicos reducidos y cuyos padres tienen una baja escolaridad, advierte el “Panorama Educativo 2013” elaborado por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

El estudio señala que esto es especialmente fuerte entre la población de 15 a 17 años de edad, pues mientras el 78 por ciento de los adolescentes de hogares no indígenas ha completado su educación secundaria, sólo la termina el 65 por ciento de los indígenas.

En el caso de los residentes de localidades menos marginadas, un 80 por ciento consigue terminar la secundaria comparado con el 69 por ciento de los residentes en localidades de alta y muy alta marginación.

Lo mismo sucede con el 57 por ciento de adolescentes que habitan en hogares en pobreza alimentaria, frente al 82 por ciento de los pertenecientes a hogares no pobres.

A la fecha, advierte el informe, el promedio de escolaridad en el grupo de edad de 15 años o más es de 8.8 años, lo que difiere entre los indígenas que logran 6.4 grados.

El análisis destaca además que el 6.7 por ciento de la población de 15 años o más es analfabeta y equivale a más de cinco millones 600 mil personas, algo importante cuando se asegura que el analfabetismo es el factor que señala la forma de rezago educativo extremo.

De este porcentaje de analfabetismo el 7.8 por ciento son mujeres y 5.4 por ciento hombres, y del total, 19.5 por ciento son indígenas; mientras que 21 por ciento habita en zonas de alta marginación.

“Tenemos un problema de acceso, deserción, inequidad y calidad”, asegura Sylvia Schmelkes, titular del INEE, quién sostiene que los avances en equidad son escasos.

“No estamos logrando más que lo que por inercia permite cerrar brechas entre zonas más desarrolladas con las menos desarrolladas. Esto se debe a una manera de distribuir recursos que beneficia a los más beneficiados y no alcanza a los más necesitados, incluidos en ellos la infraestructura y los recursos humanos más capacitados”, dijo.

La maestra abundó que otro problema es la relevancia del currículo homogéneo y un modelo técnico de escuela que se va empobreciendo en zonas más pobres. Por ello confió en que con la reforma educativa emprendida se vaya respondiendo a estos problemas.

Para Héctor Robles, director general para la integración y Análisis de la Información del INEE, este estudio muestra que no todos los niños mexicanos alcanzan al menos, la escolaridad que la propia sociedad ha señalado como norma.

Preescolar es claro ejemplo de ello, donde sólo 73 por ciento de los infantes asisten al jardín de niños, cuando desde 2008 es obligatorio, según establece la ley. Lo mismo sucede en educación media que sólo incluye a 71 por ciento de los jóvenes y peor aún la superior, en la que únicamente está inmerso el 32 por ciento de jóvenes en edad de cursarla.

Para los expertos, esto se debe también a la falta de oferta educativa, que obliga a aumentar la eficacia del sistema, para que todos los niños y jóvenes logren estar en la escuela.

“Esto lleva a asegurar que hay mucho por hacer a fin de asegurarles los niveles mínimos de aprendizaje y la adquisición de capacidades establecidas desde el preescolar hasta la educación media superior”, sostuvo Robles.

El profesor investigador de la Facultad Latinoamerciana de Ciencias Sociales, Lorenzo Gómez Morín, reconoció que estos datos son resultado de un sistema educativo mexicano que fue diseñado para la cobertura (todos a la escuela con la misma currícula, mismos materiales y mismos maestros), y así no se atiende a la diversidad con equidad, ni impulsa la calidad.

“Se requiere mayor eficiencia del sistema: si el presupuesto crece, debe hacerlo en mayor medida en la inversión para la equidad y la calidad”, comentó.

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