Enfoques

M City, la ciudad-laboratorio de los autos sin conductor

Enclavada en la Universidad de Michigan, el 20 de julio arrancará la pequeña urbe llamada M City, en la cual habrá autos sin conductor, un proyecto que costará 6.5 millones de dólares.
Bloomberg
06 abril 2015 19:55 Última actualización 07 abril 2015 5:0
Enfoques. M City, ciudad de ‘doomies’ y autos sin conductor.

Renders de M City revelan cómo se probarán los circuitos de los coches autónomos y su interacción con peatones robots. (Cortesía Mobility Transformation Center, de la Universidad de Michigan)

Una madre que empuja una carriola cruza una transitada calle. Avanza entre dos coches estacionados y un autobús que le resta visibilidad, se mueve hacia el tráfico antes de quedarse paralizada, un coche se aproxima a alta velocidad. ¿Se detendrá a tiempo? Realmente no importa: la mamá es un robot y el coche es un vehículo sin conductor que circula en una calle falsa en una ciudad falsa.

Bienvenido a ‘M City’, una minimetrópoli que pronto arrancará en la Universidad de Michigan, donde las automotrices podrán probar los coches autónomos ante un futuro sin conductores. Buscando replicar el caos vial de una ciudad moderna, con embotellamientos, peatones impredecibles y sinuosos ciclistas, M City iniciará operaciones el 20 de julio y los fabricantes de automóviles y empresas de tecnología ya hacen cola para realizar investigaciones en sus avenidas.

“Hemos recibido una avalancha de solicitudes para visitas y demostraciones”, dice Peter Sweatman, quien supervisa M City, una colaboración entre el Instituto de Investigación del Transporte de la Universidad, el Departamento de Transporte de Michigan y grandes automotrices como Ford, General Motors y Toyota.

Hasta ahora, las pruebas de coches sin conductor se realizan en la vía pública o en terrenos privados. Google suele probar sus Toyota Prius en las calles de Silicon Valley, otros fabricantes estudian vehículos robotizados en antiguas pistas de prueba diseñadas para evaluar la velocidad de los nuevos modelos o su manejo. Pero estas pruebas no ofrecen un ambiente controlado para evaluar cómo lidian los coches autónomos con los caprichos de la conducción diaria.

M City está ubicada en el suburbio Ann Arbor de Detroit, muy cerca de los laboratorios de tecnología de varias automotrices. Cuando quede terminado este verano, el complejo, que costó 6.5 millones de dólares, estará equipado con 40 fachadas de edificios, intersecciones en ángulo, una glorieta, un puente, un túnel, caminos de grava y muchos puntos con poca visibilidad. Incluso hay una autopista de cuatro carriles con rampas de entrada y salida.

Los “peatones mecatrónicos” que aparecen ocasionalmente en el tráfico proporcionarán un importante indicador para saber si los sensores y los frenos automáticos pueden reaccionar a tiempo para evitar arrollar a una persona real.

Con el tiempo, cientos de coches robot circularan en M City en todas las estaciones del año y condiciones climáticas. “Nosotros nunca haríamos pruebas peligrosas o de riesgo en la carretera, por lo que éste será un buen lugar para probar la próxima tecnología”, dice Hideki Hada, gerente general de sistemas electrónicos en el Centro Técnico de Toyota en Ann Arbor.

Se espera que algún día los vehículos sin conductor que transiten en armonía detectándose uno a otro y al ambiente alivien los atascos y mejoren la seguridad vial. También le permitirán al viajante hacer otras cosas durante el trayecto, aumentando la productividad.

El mercado para la tecnología sin conductor, desde sensores anticolisión a microchips capaces de procesar decisiones de vida o muerte en un milisegundo, crecerá hasta 42 mil millones de dólares al año para 2025, y los vehículos sin conductor podrían representar una cuarta parte de las ventas de automóviles a nivel mundial para 2035, según Boston Consulting Group. Eso ayuda a explicar por qué Ford, GM, Toyota, Honda y Nissan están prestando su conocimiento técnico a M City. Y es también la razón por la cual Apple y Google están desarrollando sus propios coches.

En los próximos años, las autoridades federales, estatales y metropolitanas tendrán que decidir cómo deben diseñarse, iluminarse y controlarse los caminos en un mundo con coches sin conductor. ¿Serán necesarias las señales de tráfico y los semáforos? ¿Qué sucede en un corte de energía? La búsqueda de respuestas es lo que llevó al Departamento de Transporte de Michigan a absorber tres millones de dólares de los costos de construcción de M City; la universidad pagó el resto.

Tesla Motors planea ofrecer una versión con conducción autónoma de su sedán Model S este verano, y GM dice que en dos años introducirá la tecnología de conducción manos libres en carretera para un Cadillac. Los primeros vehículos totalmente autónomos probablemente llegarán a las calles dentro de cinco años, estimó en enero el CEO de Ford, Mark Fields.

Aunque Toyota ya tiene en Japón una ciudad simulada para realizar pruebas donde replica las condiciones de conducción, M City le dará al fabricante la oportunidad de probar la tecnología en el más ajetreado entorno estadounidense. Y le permitirá además experimentar junto a otras automotrices que prueban sus propios coches, algo que muchos creen acelerará la adopción de estándares comunes. “El valor es que está abierta al público y a otros investigadores”, dice Hada.

La ciudad también estará sujeta al invierno de Michigan, con las mismas zonas irregulares de nieve típicas de las grandes urbes de Estados Unidos. La nieve y la lluvia causan estragos en los sensores y los investigadores todavía tienen que encontrar la manera de hacerles ver a través de una tormenta de invierno. “La prueba bajo todos los climas será muy útil”, dice Ron Szabo, director de ingeniería de servicios de software en Delphi Automotive, que suministra piezas de electrónica automotriz.

La investigación que se realice en M City servirá para mejorar las capacidades de detectarse uno a otro y las señales de tráficocercanas. “En el entorno controlado podemos probar la falla de un semáforo. En la vida real, no podrías hacerlo”, indica Szabo.