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Los pobres difícilmente dejan de serlo: CEEY

En una sociedad tan desigual como ésta, la desigualdad se perpetúa, advierte el Centro de Estudios Espinosa Yglesias. En México, sólo el 5% de quienes tienen padres sin estudios llega a la universidad.
Rosalía Servín
11 septiembre 2014 19:21 Última actualización 12 septiembre 2014 5:0
Pobreza urbana. (Eladio Ortíz/Archivo)

Siete de cada diez de los mexicanos que nacen en la pobreza, siguen siendo pobres después de una generación. (Archivo)

CIUDAD DE MÉXICO. En México, las posibilidades que existen de que un miembro de la sociedad cambie su nivel socioeconómico son casi nulas; es decir, prácticamente no existe movilidad social, ya que la gran mayoría de los pobres son los mismos generación tras generación.

Enrique Cárdenas Sánchez, director ejecutivo del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), aseguró que siete de cada 10 personas que nace en los quintiles más pobres, se mantienen pobres después de una generación.

Al impartir un taller a periodistas sobre movilidad social, explicó que mientras que en los quintiles intermedios (2,3 y 4) la movilidad es más frecuente, en los extremos (el más pobre y el más rico), se torna muy difícil, especialmente en una sociedad tan poco permeable y desigual como la mexicana.

“El 52 por ciento de los que nacen en el quintil más rico, hagan lo que hagan, una generación después permanecen en ese quintil, mientras que 26 por ciento baja pero sólo al cuarto quintil. Hay muy poca permeabilidad en los extremos; es decir se perpetúa la desigualdad”, sostuvo al añadir que sólo un tres por ciento de los más ricos llega a caer al último quintil.

Roberto Vélez Grajales, director del programa de movilidad social del CEEY, destacó que mientras el 48 por ciento de la población nace en el quintil más bajo y se mantiene ahí por años, sólo un cuatro por ciento logra pasar al quintil más alto, lo que resulta en una lotería.

“Pero se trata de que no sea una lotería, sino que haya fluidez, pisos mínimos de bienestar para todos, para que la igualdad de oportunidades te lleve a donde te toca por tus capacidades, no por tus condiciones, origen o por donde te tocó nacer. Ese es el escenario que buscamos y hay suficientes recursos para construir algo así”, sostuvo.

El especialista indicó que uno de los factores que influyen en la movilidad social es la educación, pues se ha visto que si bien el origen de las personas no condiciona el logro del nivel básico, sí lo determina para alcanzar el medio superior y superior, lo que a su vez redunda en mejores salarios y desarrollo.

“Sólo cinco de cada 100 personas con padres sin estudios llega a estudiar el nivel superior, el resto se queda generalmente en la secundaria o más abajo”, comentó.

Y esto redunda en los salarios, pues de acuerdo con un análisis realizado por el CEEY, las personas sin estudio o con primaria incompleta, alcanzan salarios alrededor de los tres mil 590 pesos, que sube a cuatro mil 215 con primaria completa, a cuatro mil 939 pesos con secundaria y comienza a elevarse con estudios de preparatoria con seis mil 485, hasta alcanzar 10 mil 611 con estudios de licenciatura o los 16 mil al concluir el posgrado.

Un grupo de gran vulnerabilidad, según explica Vélez es el de las mujeres, quién tiene más probabilidad de mantenerse en los quintiles de origen e incluso caerse.

Para los especialistas, hay tres razones básicas para promover la movilidad social en el país, un tema que ha estado al margen de la agenda pública: las normativas (por justicia); la eficiencia (desperdicio de capital humano) y la integración social (al evitar el conflicto social al tener diferencias de vida).

Una forma de alcanzar la igualdad de oportunidades y por ende la movilidad social, concluyeron, es con una intervención temprana universal (nutrición, suficiencia y calidad; acceso efectivo a la salud; guarderías de calidad; educación para los padres en el cuidado y formación de sus hijos); educación básica y media (mejorar la calidad para lograr mejores competencias; cognitivas y de personalidad); protección social (establecer mecanismo universal de protección social; seguro de vida e invalidez; pensión universal y transferencias focalizadas a los más pobres) y con políticas de discriminación positiva (favorecer el ingreso de más mujeres al mercado laboral y establecer acciones complementarias que eliminen barreras culturales).