Enfoques

La violencia, entendida como acto liberador

Los neoanarquistas que han irrumpido en la sociedad mexicana pertenecen a una generación que se expresa con formas radicales; académicos que observan el fenómeno, aseguran que hay tintes de liberación social.
Rosalía Servín
11 marzo 2014 20:47 Última actualización 12 marzo 2014 5:0
Anarquistas

Las protestas sociales han suscitado el interés de sociólogos e historiadores, a fin de entender los motivos que tienen los grupos violentos. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. La sociedad mexicana se encuentra frente a una neoanarquía que ya no concibe la acción o violencia como estrategia de lucha, pues en su acción se agota su propósito. Se trata de generaciones que no conocen el futuro y la violencia se ha convertido sólo en un acto liberador.

Así lo considera el doctor Carlos Illades, historiador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Iztapalapa, para quien se está ante un renacimiento de los movimientos sociales y a la vez ante “nuevas viejas formas” de izquierda, que tienen entre seis y ocho años circulando de nueva cuenta en el país.

Es una época de retornos, dice, del nacionalismo revolucionario, del anarquismo, retornos que están obscurecidos por problemas más fuertes que tiene el país en un contexto de violencia, pero que son significativamente relevantes.

Argumenta que la presencia de estos grupos es notoria, aunque no espectacular. Sin embargo, son un reflejo de cómo el sistema político ha dejado fuera --en la modernización--, a ciertos actores que no encuentran otra expresión pública, salvo este tipo de manifestaciones.

“Estamos en una época donde el futuro está borrado”, señaló el historiador durante la discusión del texto de su autoría: El retorno del anarquismo. Violencia y protesta pública en el México actual, realizado en el Colegio de México (Colmex) donde destacó que anteriormente la anarquía tenía un proyecto, pero ahora parece haber una especie de vacío del sentido.

“No es una violencia sin sentido, sino una característica de la condición post moderna que es la ausencia del sentido”, indicó al hacer referencia a algunos autores.

Los nuevos anarquistas ya no conciben la acción violenta como estrategia de lucha a largo plazo, para ganar una batalla, explicó.

“Son una generación que no conoce su futuro, hay una ausencia de proyecto, hasta enfrentar al sistema pasa por una acción cotidiana. La violencia es sólo un acto liberador”, sostuvo al añadir que autores señalan que este sin sentido no significa que sean irracionales, pero su acción no forma parte de una estrategia de toma de poder.

Al respecto Marco Estrada, investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colmex, resaltó que a los anarquistas se les reduce a simple violencia, cuando lo que se tiene que estudiar es lo que hay más allá.

“Hay que ver qué significa para ellos la violencia, pues no la deben evaluar igual que nosotros. Hay que ver por qué no les han abierto espacios y han optado por acciones directas que incluso los oponen a movimientos populares”, sostuvo al abundar que estos grupos rechazan las formas convencionales establecidas y en muchos casos también las luchas populares como reformistas y sin futuro de lucha.

“Pareciera una violencia sin sentido, pero habría que ver qué sentido le dan ellos a su actuar. Pareciera que lo que hacen es destruir por destruir, pero debe haber más, quizá la construcción de una cultura política que merece ser reconocida, para comprenderla y dar cuenta de por qué se desgajaron de los movimientos populares”, dice.

Ante la duda de si el anarquismo desapareció en algún momento, el doctor Illades afirma que no es que haya desaparecido, pero sí menguó mucho en importancia y ahora vuelve a cobrar relevancia.

“Ahora está nuevamente en periodo de expansión por la reconversión industrial, el desempleo, la situación de la economía, las escasas expectativas”, dijo al resaltar que en el caso de México, su resurgimiento parece coincidir con el regreso del PRI al poder, algo que también es motivo de estudio.

Anarquistas o ácratas

Illades apunta que el movimiento neoanarquista tiene que ver con un rango generacional bastante importante integrado por jóvenes. Empero, en ello no coincide el sociólogo Marco Estrada, quien asegura que hay anarquistas nacionales e internacionales de edades maduras que siguen activos.

“Es reduccionista pensar que es un fenómeno generacional”, manifestó Estrada, para quien una de las cosas por las que se podría empezar para entender a estos grupos, es dejar de denominarlos como anarquistas, que de entrada representa un obstáculo de estudio.

“Ácratas podría ser mejor y así no se ponen en juego las asociaciones semánticas”, concluyó.