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'La Noria' libra socavón; autoridades  del GDF minimizan el riesgo

La estación del Tren Ligero en inmediaciones de Xochimilco ha vivido casi 30 años con esa amenaza; la oquedad mide entre 20 y 25 metros de diámetro y tiene una profundidad variable. El secretario de Movilidad afirma que el tren puede seguir operando con normalidad.
Rafael Montes
18 agosto 2014 22:5 Última actualización 19 agosto 2014 5:0
Tren Ligero La Noria (Braulio Tenorio)

Una parte de la vía por donde corre el tren ligero tiene asentamientos por hundimientos; sobre todo a la altura de La Noria. (Braulio Tenorio)

CIUDAD DE MÉXICO. El secretario de Movilidad del DF, Rufino H. León Tovar, informó que el estudio sobre las condiciones de inestabilidad que se hizo en el terreno por el que corre la vía del Tren Ligero exploró la magnitud y las consecuencias que puede ocasionar una oquedad ubicada a la altura de la estación La Noria, en la delegación Xochimilco.

En días pasados, El Financiero publicó que los Servicios de Transportes Eléctricos del Gobierno de la Ciudad prepara “trabajos mayores” para reparar la inestabilidad del terreno sobre el cual está tendida la vía, como parte de las recomendaciones emitidas en un estudio que analizó el suelo de la zona.

En entrevista, León Tovar dijo que después de realizar pruebas con trenes en vacío que fueron corridos de manera intencional a diferentes velocidades sobre esa zona, se comprobó que el socavón no representa un riesgo para la operación de ese sistema de transporte, pero se mantiene una vigilancia sobre él.

“Una parte de la vía por donde corre el Tren Ligero tiene asentamientos por hundimientos diferenciales; sobre todo a la altura de La Noria tenemos una oquedad que se presenta con cierta periodicidad, cada seis u ocho años, y la estamos evaluando todos los días”, admitió.

“El tren se puede operar perfectamente”, aseguró el secretario de Movilidad. No obstante, todos los días se hace un monitoreo en ese segmento de la vía por la la que corre el tren que va de Taxqueña a Xochimilco.

“No hay riesgos. Está normal. Toda la ciudad va teniendo hundimientos y lo que tenemos que hacer es ir checando”, agregó.

Por ello se ha procedido a rellenar esa caverna subterránea de manera periódica sin que hasta el momento haya sido necesaria una intervención mayor o que se hayan percibido daños a la infraestructura férrea.

“De momento no, sólo hay que estarla verificando, si tuviera un comportamiento diferente, que implicara un hundimiento mayor, desde luego tomaríamos alguna determinación, pero con la revisión que hacemos diariamente, es suficiente”, aseguró el funcionario.

El hoyo es de aproximadamente 20 o 25 metros de diámetro y una profundidad variable, pues ha sido rellenado de manera constante.

Esa falla en el terreno ha existido desde que se construyó el tren, en 1985, dijo el funcionario que ocupó en la administración anterior el cargo de director del Servicio de Transportes Eléctricos, el cual opera el Tren Ligero.

Por ello, comentó, “lo que hicimos hace algunos años fue un estudio con la Universidad Nacional Autónoma de México sobre los riesgos que podría implicar el hundimiento diferencial y otros a lo largo de la vialidad. Pero se determinó que no tienen riesgos ni problemas mayores”.