Enfoques

La guerra de las subastas: Christie's vs. Sotheby's

Las dos mayores casas de subastas harán lo que sea para superarse mutuamente, y la fricción sólo aumentará bajos sus nuevos CEOs.
Bloomberg
01 julio 2015 23:17 Última actualización 02 julio 2015 6:38
ME. La guerra de las subastas: Christie’s vs. Sotheby’s.

ME. La guerra de las subastas: Christie’s vs. Sotheby’s.

En mayo, después de ofertas millonarias en las subastas de arte contemporáneo de Nueva York algo quedó claro: Christie le dio una paliza a Sotheby.

Durante cuatro días, las ventas de Christie’a ascendieron a mil 700 millones de dólares, su mejor semana en la historia. En una de esas jornadas, las frenéticas pujas hicieron que vendiera 706 millones dólares en arte del siglo 20 en dos horas; un comprador desembolsó 179.4 millones de dólares por “Las mujeres de Argel”, de Picasso, rompiendo el récord de la obra más cara jamás vendida en una subasta.

En contraposición, Sotheby’s movió 890 millones de dólares en dos semanas, poco más de la mitad de la cifra obtenida por Christie’s, evidenciando cuán lejos estaba de su némesis.

Juntas, Sotheby’s y Christie’s controlan 42 por ciento del mercado mundial de subastas de arte. Las firmas, que recientemente nombraron nuevos directores ejecutivos, tienen una de las rivalidades más antiguas en la historia empresarial, que data del siglo 18, cuando se establecieron en Londres.

La competencia se ha vuelto feroz, nunca había habido tanto dinero en juego. Las ventas de arte en el mundo aumentaron en 2014 a un máximo histórico de 57 mil millones de dólares, según la Fundación Europea de Bellas Artes.

casas de subasta


Ambas casas también registraron ventas récord: 7 mil 900 millones de dólares para Christie’s (propiedad del multimillonario francés François Pinault) y 6 mil 700 millones de dólares para su rival.

Sotheby’s ha soportado una desgastante lucha de poder encabezada por el gestor de fondos Daniel Loeb de Third Point, quien acusó a la compañía de “dormirse” y quedarse a la zaga de Christie’s en Asia y en Internet. “Sotheby’s es como una pintura antigua a la que le urge una restauración”, increpó Loeb en una carta de 2013 dirigida al entonces CEO, William Ruprecht.

En su crítica, Loeb expuso uno de los mayores problemas: en su cacería por capturar cuota de mercado, las casas a menudo reducen o renuncian a sus propias comisiones. Philip Hoffman, quien dirige el Fine Art Fund, grupo de inversión en Londres explica:

Sotheby’s pensará, ‘Si nosotros no lo hacemos, lo hará Christie’s’, y viceversa


Tampoco ayuda que sea un mercado donde la batuta la lleva el vendedor, los coleccionistas enfrentan a las casas unas contra otras con tal de llevarse el mejor trato.

En 2013, cuando el magnate Peter Brant decidió vender la escultura “Balloon Dog (Orange)” de Jeff Koons, presentó la obra a ambas casas, con la esperanza de que la venta alcanzara los 75 millones de dólares, según una fuente. Christie’s propuso el mejor acuerdo al renunciar a gran parte de la comisión. Pero, la pieza se vendió en 58.4 millones de dólares, y aunque fue el precio más alto pagado por un artista vivo, fuentes cercanas aseguran que Christie’s no ganó dinero nada.

Del mismo modo, Sotheby’s ha ofrecido altos precios garantizados. Allí está como ejemplo la venta de la escultura “Chariot”, de Alberto Giacometti, la mejor pieza en la mayor subasta de arte impresionista y moderno de Sotheby’s, celebrada en Nueva York en noviembre.

El martillo cayó con una oferta de 90 millones de dólares del multimillonario Steven A. Cohen, una cuarta parte del total vendido esa noche y la obra más cara subastada en 2014. Pero Sotheby’s había garantizado al vendedor, el heredero griego Alexander Goulandris, que alcanzaría como mínimo los 103 millones de dólares y había acordado cubrir cualquier faltante.

Loeb finalmente se salió con la suya cuando la junta de Sotheby’s anunció la partida de Ruprecht en noviembre, y en su lugar nombró a Tad Smith, el exdirector general de Madison Square Garden. Admitiendo que sabe poco de arte, Smith asevera que su objetivo es construir la marca, expandir la casa a Asia y aumentar su negocio en Internet.

Con el nombramiento, Sotheby’s parece estar siguiendo las tácticas de su archirrival. En 2010, también puso como CEO a un forastero del arte, Steven Murphy, exdirector de la editorial Rodale. Murphy invirtió 50 millones de dólares en la plataforma de subastas en línea de Christie’s y amplió su presencia en Asia. Luego, en diciembre de 2014 y sin mediar explicaciones, fue sustituido por Patricia Barbizet, una francesa que había sido presidenta de Christie’s y asesora de Pinault.

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Personal de Christie’s durante su subasta de Arte Contemporáneo y de la Postguerra del 13 de mayo. (Especial)

Los marchantes de arte dicen que Murphy se fue porque sacrificó ganancias a fin de ganar cuota de mercado a través del uso excesivo de garantías. Barbizet, por otra parte, rechaza las preocupaciones. “Nuestro margen de beneficio es bueno. Las garantías son gestión de riesgo y ofrecen seguridad al vendedor”, señaló en un correo.

Barbizet ha sido una figura clave en el imperio de Pinault desde 1989, cuando se convirtió directora financiera. Aunque Christie’s está bajo Groupe Artemis, que preside el hijo de Pinault, François-Henri, Barbizet dice que habla todos los días con François padre.

Cuando juntos recorrieron las salas de exhibiciones en vísperas de la subasta de mayo, admiraron por largo tiempo la escultura de Giacometti de 1947 “Pointing Man”. Más tarde, se vendió por 141 millones de dólares, convirtiéndose en la escultura más valiosa del mundo y desbancando brutalmente la venta de otro Giacometti hecha por Sotheby’s en noviembre.