Enfoques

Jaguar, tiburón blanco y mariposa monarca están en riesgo de desaparecer

En México, los hábitats de estos animales están en riesgo de perecer, advierten ambientalistas; la falta de conciencia de la población agudiza el problema.
Miriam De Regil
03 julio 2014 23:41 Última actualización 04 julio 2014 5:0
Tiburón blanco (Bloomberg)

El imponente tiburón blanco es hoy, una víctima del desarrollo de la humanidad.(Bloomberg)

CIUDAD DE MÉXICO. Pese a los trabajos de cuidado y protección que a lo largo de los últimos años se han desarrollado en México, especies como el tiburón blanco, el jaguar y la mariposa monarca, al igual que sus hábitats continúan en riesgo.

Omar Vidal, director general del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), consideró que la conservación, es un trabajo que nunca termina.

En entrevista con El Financiero, el ambientalista señaló que la organización que encabeza se encuentra “más que comprometida” con la protección de los ecosistemas, pero si la población en general no hace suya esta tarea, la batalla por preservar la naturaleza se perderá.
WWF es una organización creada en 1961 y cuya presencia alcanza 80 naciones.

En México protagoniza junto con la Fundación Telcel una de las alianzas más importantes en materia de conservación.

“Desde hace 11 años encabezamos con ello una estrategia de protección de la biodiversidad y el desarrollo sustentable que ha conseguido buenos resultados, pero definitivamente todavía falta mucho por hacer para que estos hábitats y sus especies dejen de estar amenazadas”.

En 2003 WWF y Telcel iniciaron una alianza para conservar los bosques de hibernación de la Mariposa Monarca en Michoacán y Estado de México, generando alternativas económicas para las comunidades locales.

En 2005 la Alianza se sumó al esfuerzo del Instituto de Ecología de la UNAM y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas para apoyar el desarrollo de estrategias de preservación para el jaguar.

Tres años después, en 2008, la Alianza emprendió también un programa de conservación de especies en peligro de extinción o amenazadas y sus hábitats en el Mar de Cortés y la Península de Baja California: las grandes ballenas, delfines, tiburones y tortugas marinas.

Tan sólo en lo que respecta la zona de la mariposa monarca, Vidal explicó que el reto es mantener en buen estado los bosques, pues aunque de se ha reducido de manera drástica la tala clandestina, todavía está latente el problema.

Cabe destacar que de 460 hectáreas deforestadas hace cinco años por este problema, el año pasado sólo se registró deforestación en menos de cinco hectáreas.

“Ello es un gran logro, y no debemos conformarnos con eso porque el reto es que exista cero deforestación por tala, y para eso requerimos que se siga aplicando la Ley, y dar más opciones económicas a los ejidatarios e incrementar más los apoyos en las comunidades”.

Asimismo, dijo se necesita empezar a trabajar de la manera regional, y no sólo en la reserva.

Otros de los desafíos en esta zona, indicó el especialista es trabajar en conjunto con Estados Unidos y Canadá para evitar la disminución de mariposas, pues durante la temporada 2013 - 2014 se registraron siete colonias de mariposas Monarca (tres en Michoacán, cuatro en el Estado de México) que ocuparon un total de 0.67 hectáreas. Es decir, 43.7 por ciento menos que en 2012 - 2013.

“La menor superficie ocupada por esta mariposa en los santuarios mexicanos desde 1993”, dijo.

En el caso de los trabajos hechos en el Mar de Cortés, el objetivo es preservar las seis mil especies de fauna marina que viven allí, particularmente el tiburón blanco. La meta es que la sobrepesca y el cambio climático dejen de ser una amenaza para dichas especies, de la cuales hoy cerca de 900 están en peligro de extinguirse.

“Aquí lo que falta es más información sobre estas especies, necesitamos monitorear más los desarrollos costeros que no son sustentables y que pueden afectar a las áreas coralinas, las zonas de animación de las tortugas y los mismos medios vida comunidades”.

Del trabajo con el jaguar, el depredador más grande de la América tropical, la Alianza ha conseguido monitorear a estas especies a través de sensores de ubicación y gracias a ello hoy se tienen contabilizados en el país una población saludable de cuatro mil animales.

“Un gran logro, que no puede terminar allí”, pues se requiere de enormes extensiones para su conservación, pues ha desaparecido más del 60 por ciento del área que ocupó en México.

“Seguimos monitoreando, y el reto es que las personas entiendan que este animal no es un enemigo, y que al desaparecer su hábitat tiene que moverse. Se dice fácil los retos, pero la realidad es complicada, y para conseguir los objetivos la comunicación con la gente es fundamental”.

Sólo en estos tres proyectos la Alianza ha invertido en 11 años nueve millones de dólares, cerca de 800 mil dólares al año, de los cuales la mitad ha sido aportada por la fundación y el resto por WWF y sus socios, que son organizaciones de la sociedad civil y sus comunidades.