Enfoques

Hepatitis C, una amenaza
silenciosa para jóvenes

Piercings, tatuajes e inyecciones de drogas con agujas infectadas,
son algunas de las causas que los vuelven hoy más vulnerables; actualmente hay entre 800 mil y un millón y medio de enfermos en México. 
Rosalía Servín
18 mayo 2014 20:14 Última actualización 19 mayo 2014 5:0
Tatuajes CUARTOSCURO

Los gustos de la población juvenil colocan a este segmento en una situación de alta exposición al virus. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. Este lunes 19 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hepatitis ‘C’, un padecimiento infeccioso viral que afecta el hígado e involucra a otros importantes órganos.

La infección es por lo general asintomática, de carácter “silencioso”, pero cuando llega a estadíos avanzados se vuelve crónica y puede producir mayores afectaciones derivando en cirrosis.

Se calcula que actualmente en México hay entre 800 mil y un millón y medio de personas que padecen hepatitis C. Por fortuna, novedosos medicamentos están emergiendo intentando contrarrestarla y “revolucionar” los tratamientos contra este grave problema de salud.

En entrevista con EL FINANCIERO el doctor Jorge Méndez Navarro, experto gastroenterólogo y hepatólogo, explica que una gran cantidad de pacientes, más del 40 por ciento, llega a consulta identificados ya en un estadío avanzado.

“Generalmente el grupo de edad más visto es la gente de 55 a 65 años de edad, porque el principal factor de riesgo de la enfermedad era la transfusión sanguínea y durante los años setenta, ochenta y mediados de los noventa, no existían las medidas que hay ahora, de modo que son las personas que se transfundieron en esas épocas, las que 20 o 25 años después están detectándose con hepatitis C”, señala.

Comenta que actualmente son el uso de drogas intravenosas las que ocupan el primer lugar de nuevos contagios de hepatitis C. También se están observando otros riesgos importantes como los tatuajes y las perforaciones (pearcings), muy de moda entre los jóvenes.

Sin embargo, el mayor riesgo lo corre la gente que se somete a procedimientos de hemodiálisis, que en México son una práctica cada vez más común, dado el aumento de casos de diabetes.

“Todos los pacientes con hemodiálisis, deben ser continuamente checados, tanto ellos como las máquinas que se usan, para analizar que no hayan llegado a infectarse con su uso. Pues un porcentaje no despreciable de alrededor del 10 al 15 por ciento de pacientes en hemodiálisis, se han infectado con hepatis C”, sostiene.

El verdadero problema con este padecimiento viral es su silencio, pues puede infectar el hígado y estar hasta por décadas inflamándolo, sin que la persona presente síntomas.

Sí es curable

De ahí la importancia de hacerse revisiones periódicas, pues es una enfermedad que afortunadamente progresa de forma muy lenta, de modo que detectándose a tiempo es curable.

“Con la hepatitis C hay mucho qué hacer”, sostiene el médico al resaltar que esto se está demostrando con las innovaciones terapeúticas.
“Se empezó a tratar la Hepatitis C con dos elementos: Interferón y Ribavirina, con los que el promedio de éxito o curación era de un 45 por ciento, aproximadamente.

SIMEPREVIR, un medicamento eficaz

Una nueva generación de fármacos, revolucionará de manera importante los tratamientos, pues no sólo reducen el tiempo, que es comunmente de un año; sino el porcentaje de cura, al alcanzar el 80 por ciento de éxito.

Uno de estos ya aprobado en EU, es el Simeprevir; que logra evitar la reproducción del virus.

Este fármaco, aunado todavía con terapia convencional, no sólo permite aumentar la posibilidad del alivio efectivo, sino también reducir a la mitad el tiempo del tratamiento (seis meses).

Otras ventajas que los estudios han mostrado es que este nuevo medicamento (que no es inyectado), combinado con otros, permite eliminar el Interferón, que a pesar de que fue “el rey” de los tratamientos contra Hepatitis C hasta 2010, tenía importantes efectos secundarios, como: anemias, baja de defensas y de plaquetas, los cuales podrán reducirse.

Finalmente, el doctor Méndez destaca que estos beneficios permitirán bajar aún más el porcentaje de pacientes que abandonaban sus tratamientos (entre 10 y 15 por ciento de los enfermos) debido a los efectos secundarios que tenían los fármacos.

“En general los resultados son fabulosos y es muy probable que en un futuro hasta la cirrosis descompensada (que hasta ahora es la única limitante para el uso de estos medicamentos), también pueda tratarse con esta nueva terapia, que podría estar disponible en un año”, concluye el especialista.

Hay entre 800 mil y un millón y medio de enfermos actualmente en México