Enfoques

El sistema de salud enferma a los pacientes

El movimiento #YoSoy17 en defensa de médicos acusados de negligentes, puso a debate la infalibilidad; entre 10 y 12 de cada 100 pacientes tienen un incidente tras su ingreso a un hospital.
Especial
07 julio 2014 22:49 Última actualización 08 julio 2014 5:0
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Alertan sobre los efectos adversos en hospitales de Latinoamérica. (Cuartoscuro)

En México, uno de cada 10 pacientes tiene una complicación de salud causada por la misma atención médica que fue a buscar al hospitalizarse, cifra superior a la de otras naciones más desarrolladas.

Según el “Estudio IBEAS Prevalencia de efectos adversos en hospitales de Latinoamérica”, entre 10 y 12 de cada 100 pacientes tienen un incidente dañino tras su ingreso a un centro de salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en países más avanzados la presencia de estos incidentes es menor a la de México: entre cinco y 10 de cada 100 pacientes los enfrentan. Por ello, desde 2004 lanzó la Alianza Mundial para la Seguridad del Paciente.

La OMS calcula que 450 mil casos de infección relacionados con la atención sanitaria matan al año a 32 de cada 100 mil habitantes en el mundo. Esta tasa es superior a la de homicidios que reportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en 2012 –el dato más reciente–: 22 por cada 100 mil.

Una infección adquirida dentro del hospital, un daño a un órgano durante una cirugía, un error en la medicación o una caída en las instalaciones de salud son ejemplos de eventos adversos, de los cuales seis de cada 10 se pueden evitar.

En México, estos protocolos se traducen en diversas normas oficiales mexicanas y un centenar de guías de práctica clínica que se deben seguir al pie de la letra por los profesionales de la salud. La verificación de su cumplimiento se antoja una tarea casi imposible.

México tiene 128 mil 573 consultorios médicos, odontológicos y de otros servicios de salud, así como hospitales. Mientras, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios –encargada de la inspección, junto con la Secretaría de Salud y el mismo consejo de salubridad– tenía apenas 150 inspectores el año pasado.

Aún más, este personal no es exclusivo para verificaciones de este tipo, sino para otras como las de condiciones sanitarias en agroquímicos, en medicamentos, en laboratorios farmacéuticos, en productos de la pesca, en alimentos, el humo del tabaco, en bebidas alcohólicas. Sólo en Jalisco hay 11 mil consultorios y hospitales públicos y privados pero nada más 170 verificadores. Con eso “hay que arreglárselas”, señaló Ernesto Cisneros, jefe del Departamento de Regulación de Insumos para la Salud de la secretaría del ramo.

A esto se suma la omisión de las autoridades que no proveen lo necesario para que los galenos otorguen un servicio de calidad.

En Tabasco, Coahuila, Durango y el DF, presidentes de Comisiones de Arbitraje Médico y especialistas denuncian el trabajo excesivo de los médicos y la falta de infraestructura y material. Hay hospitales públicos en donde los médicos atienden de 24 a 30 pacientes por jornada, lo que impide una comunicación eficaz entre paciente y médico. Ese es el síntoma general del sistema de salud en México.

Es el propio Estado quien violenta el derecho a la salud. Los avances, por lo mismo, son desiguales. Como ejemplo, en Durango hace tres años se promulgó la ley para formar la Comisión de Arbitraje Médico que sigue sin crearse.

Para Rodolfo Ondarza Rovira, presidente de la Comisión de Salud y Asistencia Social de la Asamblea Legislativa del DF (ALDF), el problema tiene su origen en la Federación con repercusión a nivel local, por lo que la transformación debe darse desde la estructura federal.

¿QUIÉN TIENE LA CULPA?

Las afectaciones a los pacientes dentro un centro de salud, se deben a los médicos, a las instituciones y a los mismos pacientes, dicen los expertos.

El mes pasado, un juez de Jalisco dictó órdenes de aprehensión contra 16 médicos del IMSS que trataron en 2009 a Roberto Gallardo, de 15 años, quien falleció. Los médicos son acusados de homicidio culposo derivado de negligencia.

Esto dio pie a la creación del movimiento #YoSoy17, que el 22 de junio organizó movilizaciones en 13 entidades del país bajo la consigna “No somos dioses, no somos criminales, somos médicos”.

Pero, de hecho, la parte positiva del lema “No somos dioses” es que puede ser el inicio de un proceso de reconocimiento de que los médicos también pueden equivocarse, dijo Evangelina Vázquez Curiel, representante regional de la asociación “Pacientes por la Seguridad del Paciente”, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y es que cuando ocurren estos eventos adversos casi nunca se da una explicación. Por ello, esta organización busca el reconocimiento de los errores de los médicos cuando estos ocurran, así como las disculpas pertinentes, que son fundamentales para la recuperación de la familia.

Además, apoyan una estrategia de revelación pública, que implica que el hospital convoque e informe a la familia, se analicen las fallas en el proceso, se ofrezcan disculpas y se busquen soluciones.

Los médicos no son los únicos responsables de las adversidades. De hecho, buena parte del fenómeno lo explica la falta de recursos, sobre todo en el ámbito público, que impactan la calidad de los servicios que se proporcionan.

¿EL GASTO? COMO EN BURKINA FASO

El gasto público y privado en salud como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) en México fue de 6.1 por ciento en 2012, lo que empata al país con la república africana de Burkina Faso y lo deja por debajo de naciones como Turquía y Barbados (6.2 por ciento) o Mozambique y Haití (6.5 por ciento), de acuerdo con cifras del Banco Mundial.

No sólo está muy lejos del 17.9 por ciento de Estados Unidos –primer lugar en la lista– y por debajo de la media de América Latina y El Caribe (7.7 por ciento), sino que el país es superado por otras naciones latinoamericanas como Paraguay (10.3 por ciento), Costa Rica (10.1 por ciento), Brasil (9.3 por ciento), Uruguay (8.9 por ciento), Honduras y Cuba (8.6 por ciento), Argentina (8.5 por ciento), Nicaragua (8.2 por ciento), Panamá (7.7 por ciento), Chile (7.2 por ciento), Colombia (6.8 por ciento), Guatemala y El Salvador (6.7 por ciento), y Ecuador (6.4 por ciento).

La Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social 2013 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía estima que hay 91 millones de personas –77 de cada 100 habitantes del país– afiliadas a una institución de seguridad social. Sólo como ejemplo, el Seguro Popular fue del millón de personas afiliadas en 2002 a casi 53 millones en 2012, de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

En contraste, el Banco Mundial señala que el gasto en salud en México se ha mantenido estable –incluso a la baja– en los últimos años: 6.4 por ciento del PIB en 2009, 6.3 por ciento en 2010, y 6 por ciento en 2011.

Con información de El Informador, El Financiero, El Siglo de Torreón, El Siglo de Durango y Presente de Tabasco.