Enfoques

El laboratorio que hubiera deseado Noé

A dos años de iniciar operaciones alberga 50 mil unidades de germoplasma; aquí están resguardados para ser utilizados cuando se hayan prácticamente extinguido de la faz de la tierra. Lo cual, en muchos casos, será pronto.
Gabriela Chávez
25 marzo 2014 22:14 Última actualización 26 marzo 2014 5:0
Enfoques arca Noé

Enfoques arca Noé

TEPATITLÁN. El Centro Nacional de Recursos Genéticos (CNRG) es mucho más que un Arca de Noé, ya que cuenta con el banco de germoplasma más importante del país que concentra semillas, semen, embriones, cepas microbianas y todo el acervo genético de plantas, animales y microbios.

El germoplasma es el elemento principal que incide en la variabilidad genética de manera que, a diferencia de Noé que guardó un macho y una hembra de cada especie, en este lugar no sólo se conserva un ejemplar de cada uno sino la diversidad genética del reino animal y vegetal.

Tan sólo el maíz es una de las plantas con mayor variedad y en este Centro se tienen hoy 10 mil muestras de diferentes razas de este alimento nativo de México.

A dos años de su inauguración, este recinto ubicado en Tepatitlán, Jalisco, cuenta con poco más de 50 mil unidades de germoplasma, conocidas como accesiones, de las cuales alrededor de 22 mil son de especies agrícolas y forestales, cerca de 26 mil pecuarias, dos mil marinas y aproximadamente mil de germoplasma microbiano, además de plantas propagadas in vitro.

Las plántulas que no se almacenan en forma de semilla, -pues pierden viabilidad al ser muy oleosas-, deben ser primero germinadas y luego conservadas in vitro.

Lo anterior es parte del difícil y minucioso trabajo que implica mantener vivo un acervo genético de estas características, en el cual trabajan arduamente 11 investigadores y pronto se incorporarán otros tres más, informó el titular del CNRG, adscrito al Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), José Fernando de la Torre Sánchez quien es doctor en Ciencias Biomédicas.

Aunque actualmente en el país hay varios bancos de germoplasma, la diferencia con éste es que los demás son muy limitados pues no tienen la infraestructura para conservar las muestras en el largo plazo, sólo almacenan material de una sola especie y son colecciones activas con periodo de vida corto que generalmente se usan para repoblamiento.

En cambio, en una colección de largo plazo como la del CNRG, las semillas deben mantenerse a 18 grados bajo cero y en condiciones especiales. Así, una semilla de maíz puede mantenerse viva por más de 100 años, explicó el doctor de la Torre Sánchez quien destacó la trascendencia al tratarse de un cultivo con más de ocho mil años de historia, por lo cual se busca que este sitio conserve “la colección de maíz más importante del mundo”.

En este lugar hay cinco laboratorios “perfectamente equipados para hacer caracterización del material, así como pruebas sanitarias y de viabilidad para garantizar el material a largo plazo”, señaló.

La inversión en el CNRG suma 420 millones de pesos, aportados principalmente por la Sagarpa.

Entre los logros destaca la repatriación de seis mil muestras genéticas de frijol, que es uno de los cultivos más antiguos de la humanidad.

“Las trajimos mediante dos importaciones muy complicadas porque implicó traer material vegetal desde Colombia”, añadió el doctor de la Torre.

Este año buscan incrementar en cerca de 20 mil accesiones de germoplasma el acervo que hoy cuenta con 50 mil, avanzar en la caracterización molecular del maíz y crear un Arboretum o jardín botánico dedicado a los árboles de especies mexicanas nativas de zonas templadas con apoyo de la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

También buscan impulsar con carácter turístico el proyecto museográfico que ya opera en este gran recinto.

“Consideramos muy importante que los ciudadanos conozcan la importancia del trabajo realizado porque preservar los recursos genéticos es asegurar el futuro de nuestros hijos y de las generaciones por venir”, puntualizó el director del CNRG.

El banco de germoplasma más grande del mundo está en Fort Collins, Colorado, en Estados Unidos donde tienen alrededor de un millón de accesiones, aunque éste no está abierto al público y opera con grandes medidas de seguridad dentro del vetusto edificio de una universidad, comentó el especialista.

Otros similares están en China e Inglaterra y sólo el de Londres cuenta con área museográfica abierta a visitantes.

Riqueza incomparable

El Centro Nacional de Recursos Genéticos es el garante de cultivos. “Quizá algunos hoy no son tan usados, pero en el futuro cuando lo sean, estarán todavía en la tierra porque los tenemos resguardados”, comentó de la Torre.

Un ejemplo es la Jatrofa o piñon tropical que hace apenas una década era considerado maleza y actualmente es un cultivo con alto potencial bioenergético del cual puede llegar a obtenerse combustible.

Aquí se resguarda también germoplasma de ganado criollo; ganado que surgió tras la conquista española hace más de 500 años y hoy está siendo desplazado por razas más productivas de Estados Unidos y Europa.

El criollo es un ganado con características muy importantes de resistencia a cambios climáticos y cuando este fenómeno incremente las zonas desérticas en el planeta podría ser el único que pueda sobrevivir, destacó de la Torre.

En este lugar también hay material de la Totoaba, un pez del Golfo de California, una especie marina en peligro de extinción.