Enfoques

El Hommo videns pambolero hace suyo el Zócalo capitalino

Inaugura transmisiones la megapantalla instalada para presenciar los partidos del Mundial de Futbol; hoy a las 10.00 am juega México vs Camerún.
Rafael Montes
12 junio 2014 22:16 Última actualización 13 junio 2014 5:0
En la calle se vive muy diferente el futbol; hay más pasión. (Fabián García)

En la calle se vive muy diferente el futbol; hay más pasión. (Fabián García)

CIUDAD DE MÉXICO. La pantalla fue un imán. Y la plancha, eso: una plancha. Calientísima. No importó el calor, que se expandió como un fluido lento y espeso sobre el concreto sin sombras. Unas mil almas soportaron la crueldad de los rayos del sol sobre la Plaza de la Constitución y fueron las protagonistas del primer día del Mundial Brasil 2014 en el corazón de la capital mexicana.

“¡Gooool!”, gritaron. “¡Gooool!”, otra vez. Cuatro veces, porque aunque había favoritismo, el clásico favoritismo mexicano por el pentacampeón Brasil, también celebraron el autogol que abrió el marcador a favor de Croacia. En la plancha, ayer la pasión era pareja. El amor no fue a la camiseta, sino al futbol.

Lo mismo estaban los niños con el uniforme de la escuela, que las mujeres bajo su sombrilla, cargadas con las compras hechas en el Centro, o el hombre de traje con la carpeta de documentos bajo el brazo, corriendo, con la prisa encima, pero la curiosidad por el futbol pisándole los talones. Había hombres de zapatos boleados para la cita de la tarde y muchachos de tenis desgastados por patear el balón en las canchitas habilitadas junto a la pantalla. Uno traía huaraches. Las señoras, sus zapatos de piso, bajitos, para no cansarse. Una anciana llegó en silla de ruedas empujada por su esposo.

Y también estaban las rubias. Eran el centro de atención por las playeras verdeamarelas que usaban, por el color del cabello, por las fotos que se tomaban, por la sonrisa coqueta, por el tono de voz, por ser cuatro.

Provenientes de Brasilia y Curitiba y Manaos; sí, brasileñas las cuatro: Bruna, Briana, Eloini y Tiziana, que celebraron como nadie los tres goles que la verdeamarela concretó en la apertura de la justa mundialista.

Llegaron el 2 de junio de vacaciones a México. El español lo hablan bien, pero su portugués se asoma fácil. Se irán el 29 de junio. Pero prometieron volver. Estar ahí todo el mes, apoyando a Brasil o a México, porque la plaza, nuestra plaza mayor, las enamoró, como enamora a cualquier extranjero que la mira y la siente vibrar con la pasión del futbol.

Y sí, la pantalla fue un imán, porque todos los ojos estuvieron puestas sobre ella. Desde las sombras de los arcos de los dos edificios del gobierno del DF, los espectadores la observaban. También desviaban su mirada los peatones que atravesaban la avenida 20 de Noviembre. No miraban para enfrente. Era una masa que caminaba con la cara volteada hacia la Catedral, hacia la megapantalla que desde las 12 del día convocó a los futboleros.

¿Hombre araña?

Jesse Alejandro Montaño Sánchez aprovechó ese imán. Cuando escaló por uno de los postes de la estructura atrajo la atención de todas las cámaras fotográficas, de televisión y de los celulares. Cuando llegó a la cima, abrió dos cartulinas. “Presos políticos, libertad. FIFA, go home. Mexico with Brazil”.

Jesse es el mismo joven, considerado anarquista, que en julio del 2012 escaló la Estela de Luz para protestar contra el entonces candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto. Duró arriba de la pantalla todo el segundo tiempo. Cuando bajó, lo arrestaron.

Hacia la pantalla, que el jefe de Gobierno del DF, Miguel Ángel Mancera, calificó, por su tamaño, como la única que se ha colocado en la Plaza de la Constitución, miraban también las señoras Ana Rosa García y Blanca Estela Hernández. Habían ido de compras. Y de paso, aprovecharon para ver el partido. Brasil siempre convoca. Un espectáculo gratuito en el Zócalo, también. No se distraían, no platicaban, estaban atentas. Se reconocieron como futboleras apasionadas, “porque el futbol siempre une a la familia”, dijo doña Ana.

Por aquí y por allá había sombrillas que daban una dosis de frescura en la plancha, pero eran pocas. Sobresalía una que era más grande que las demás. Era azul, como de puesto ambulante del Centro Histórico. Pero no era de un comerciante. El hombre que acudió con su familia decidió comprarla porque sabe que allí, en el Zócalo, frente a esa pantalla que hace retumbar al centro de la ciudad, estará durante todo el Mundial.

Ayer no hubo multitudes. Quizás por el sol, quizás por la hora, por el día hábil o porque simplemente no jugó México. Pero para hoy, el pronóstico será otro. La Selección Mexicana enfrentará a Camerún y las miradas estarán atentas a ello desde este Zócalo vibrante y futbolero.

Se esperan multitudes vestidas de verde. De cualquier parte del país, desde cualquier rincón de la ciudad. Como ya lo prometió el señor Juan Manuel Jiménez, el veracruzano que ayer fue de los primeros en llegar a la plaza para ver la inauguración y el partido inicial. Porque aunque en todas las plazas del país es común colocar pantallas y todas las televisiones se sintonizan por igual, “en las calles de la capital se vive diferente el futbol, como que hay más pasión”.