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Con 117 años, Don Jesús es el hombre más longevo de México

A dos meses de cumplir los 118 años, Don Jesús Castillo recuerda sus vivencias recostado en su casa ubicada al sur de Quintana Roo. Vivió la Revolución Mexicana, época en la que se unió a las fuerzas del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata.
Norma Anaya/ Corresponsal
20 agosto 2014 22:28 Última actualización 21 agosto 2014 5:0
Don Jesús, a sus 117 años, es considerado el hombre más longevo de México. (Norma Anaya)

Don Jesús, a sus 117 años, es considerado el hombre más longevo de México. (Norma Anaya)

OTHÓN P. BLANCO.- Don Jesús Castillo Rangel, nacido en la región de Soconusco, Chiapas, en 1896, y avecindado en esta comunidad del sur de Quintana Roo desde hace más de 26 años, es considerado el hombre más longevo con registro ante una instancia civil del país.

Con 117 años de edad y listo para celebrar su honomástico 118, en octubre próximo, lúcido recuerda cuando en sus primeros años, en 1900, en el siglo XX, tuvo que abandonar a su familia y estado natal para enrolarse a las filas de la Revolución, a lado del General Pimentel.

Con él recorrió gran parte de la República para sumarse, posteriormente, a las fuerzas del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata.

Entre sus anécdotas, cuenta que Huehuetan, un lugar del Pacífico, escuchó a Zapata decir que se tendría que reforzar la lucha porque existía la posibilidad de que la Revolución ganara, y serían herederos de todos los derechos de los mexicanos.

"Luché por la repartición de la tierra, pero en los primeros días de la Revolución Mexicana, me convertí en militar carrancista", ahí empezó otra vida, otra lucha, otra historia.

Y señala, “me acuerdo que combatí para tener una tierra, y hoy, muchos años atrás, me ha tocado vivir aquí, en mi casa, donde con el apoyo de las autoridades y mis amigos me siento contento. Estoy bien”.

Una lágrima salió de su pupila, al momento que entonó la "Leva", canción revolucionaria, que le hizo retroceder a la toma de Torreón, y los momentos de lucha que se vivieron en aquel entonces. Fueron minutos, suficientes para que su vida, de 117 años, pasara en segundos por su mente. "Así es la vida… Sólo hay que vivirla", indicó.