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Cinco sacerdotes asesinados en Apatzingán en dos décadas

En Michoacán “la Iglesia ha resistido los embates del mal”, señala el arzobispo de Morelia; los ataques a curas han sido por denunciar los homicidios perpetrados del crimen organizado.
Arturo Estrada/ Corresponsal
27 agosto 2014 20:27 Última actualización 28 agosto 2014 5:0
Ilustración Enfoques Padres Michoacán

Ilustración Enfoques Padres Michoacán

MORELIA.- El Arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, subrayó que en Michoacán hay signos de mejoría en materia de seguridad, pero el problema no está resuelto de fondo, y reveló que en los últimos 20 años han sido asesinados cinco sacerdotes solamente en la diócesis de Apatzingán.

Se trata de los presbíteros católicos Miguel Ochoa Ávila, en 1985; Abelardo Espinoza Aguilera, en 1993; Miguel Marzan Arriola, en 1995; Macarino Najera Cisneros, en 2004; y Víctor Diosdado Ríos, en 2012, quienes fueron privados de la vida en dos décadas.

Apenas en el primer trimestre de este año, el cura Gregorio López, conocido como “El Padre Goyo”, quien oficiaba en la catedral de Apatzingán, sufrió un atentado y amenazas de muerte por lo que tuvo que salir huyendo del país.

El arzobispo de Morelia reconoció que los sacerdotes están más expuestos en la región de Tierra Caliente, debido a que han denunciado abiertamente la serie de injusticias que comete el crimen organizado, entre las que destacan las extorsiones, los secuestros y los homicidios.

Entrevistado por El Financiero, Suárez Inda dijo que “la Iglesia ha resistido los embates del mal”, pues sufre de igual forma los actos criminales que los habitantes de las comunidades michoacanas.

Pese al difícil escenario político, social y económico que vive el estado, el arzobispo de Morelia remarcó que “el Michoacán de hoy no está perdido, no está en los suelos; yo soy un hombre de esperanza y de fe”, agregó.

En la sede del arzobispado, el prelado afirmó que a la entidad se le ha estigmatizado con una imagen negativa en el exterior, aunque reconoció que Michoacán ha vivido una historia convulsionada.

De forma autocrítica, Alberto Suárez admitió que a la Iglesia le ha faltado compromiso social, y añadió que tienen responsabilidad también en el deterioro que se ha presentado en la vida de la comunidad.

Empero, declaró que “hacemos lo que podemos” en el complejo escenario que vive Michoacán, en donde el gobierno federal desde inicios del año tomó el control de la seguridad pública en el estado, debido a que las instituciones locales fueron rebasadas por el cártel de Los Caballeros Templarios.

El arzobispo de Morelia manifestó que la inestabilidad política que se ha vivido en el estado ha perjudicado severamente el buen desarrollo de Michoacán.

Y en este mismo sentido, el prelado Suárez Inda abundó que en poco más de dos años el estado ha tenido como gobernadores a Fausto Vallejo Figueroa, a Jesús Reyna García y a Salvador Jara Guerrero.

Más adelante, el arzobispo lamentó que los maestros y las autoridades hayan descuidado la calidad de la educación en la entidad, y resaltó que no se cumple con el calendario oficial en las escuelas públicas de Michoacán.

El prelado católico explicó que otro factor que ha contribuido a que muchos jóvenes no practiquen los valores, la convivencia moral, la honestidad, es la migración de michoacanos que deja familias completas desintegradas que luego tienen la tentación de ingresar al crimen.

Monseñor Suárez Inda reconoció que en Michoacán “tristemente existe poca inversión, poco turismo, lo que genera desempleo y pobreza; y a la vez crecen las conductas deshonestas como el robo y la extorsión”.

Cabe señalar que apenas hace unos días, el papa Francisco le instruyó al arzobispo de Morelia continuar al frente de Arquidiócesis hasta el 2015, no obstante que había solicitado su jubilación con toda anticipación.