Enfoques

Cacay: la nuez ‘de la belleza’ que causa furor

Del cacay, una nuez que crece en la selva amazónica se extrae un aceite que se vende por cientos de dólares la onza, el cual es utilizado en productos de marcas como L’Oreal y Olay, de Procter & Gamble.
Bloomberg
14 abril 2015 19:33 Última actualización 15 abril 2015 20:20
Cacay

El cacay tiene el tamaño de una manzana y contiene tres semillas poco más grandes que una almendra. (Tomada de internet)

Durante siglos, los habitantes de la Amazonia colombiana no prestaron mucha atención a la nuez de cacay. La usaban para alimentar a su ganado, tratar heridas y convertían sus árboles en leña.

Pero luego, hace unos años, la alta sociedad mundial descubrió las bondades cosméticas del aceite de esta nuez rica en proteínas. Y de repente, el cacay se convirtió en un commodity cotizado, el ingrediente clave en cremas faciales antienvejecimiento que pueden alcanzar los 200 dólares la onza en los salones de belleza de Los Ángeles y Londres.

Aunque la mayoría de las semillas provienen de árboles silvestres en áreas remotas, están apareciendo nuevas plantaciones en regiones empobrecidas de Colombia que antes eran mejor conocidas por la cocaína y los grupos rebeldes. Vitaliano Ordóñez, un agricultor que solía dar las nueces a sus vacas, vendió ocho de sus animales para comprar 120 árboles jóvenes. Dado que pocos han alcanzado la madurez para producir este año, recoge todas las semillas que puede de dos viejos árboles en su granja en Puerto Rico, Colombia, a 300 kilómetros al sureste de Bogotá.

“No dejaré que se desperdicie una sola”, dijo Ordóñez. Cada cacay, del tamaño de una manzana, contiene tres semillas. Él espera recolectar este año unos 60 kilogramos de granos de cacay, que pueden generar hasta 198 dólares, el equivalente a casi la mitad del salario mensual mínimo en el país.

El auge se debe en parte al trabajo de Alberto Jaramillo. Si bien los científicos han puesto de relieve las virtudes de la nuez por más de una década, fue Jaramillo, director de Kahai SAS, quien encontró un mercado para el aceite después de asistir a ferias comerciales y pagar un ensayo clínico del uso del aceite para fines dermatológicos. Kahai, que compra las semillas a productores y recolectores, espera duplicar las ventas este año.

La empresa de Jaramillo envía a sus trabajadores en motocicletas y camiones para que peinen el campo, a veces conduciendo más de 250 kilómetros para ‘cazar’ árboles y recoger nueces. Durante la temporada de cosecha, de febrero a abril, un árbol maduro puede producir 400 kilos de nueces. Kahai paga a mil pesos colombianos el kilo, unos 400 mil pesos por árbol. Él también anima a los granjeros como Ordóñez a plantar más.

Originaria de zonas de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, la nuez de cacay fue antiguamente utilizada por los indígenas para tratar heridas y para encender lámparas. Conforme desaparecieron esos usos, los árboles que alcanzan 40 metros de alto se volvieron un objetivo atractivo para los madereros. Eso está cambiando con el renovado interés por los aceites naturales en tratamientos de belleza.

Las ventas de aceites faciales están remontando, originando nuevos productos de L’Oreal y Olay provenientes de una amplia gama de fuentes naturales, desde las semillas de uva a la lavanda y la mejorana. Las ventas de aceites cosméticos de la minorista Sephora se triplicaron en tres años.

EL BOOM DE LOS ACEITES

En Estados Unidos, donde las ventas de tratamientos faciales de alta gama se han mantenido estancadas en el último año, las ventas de aceites cosméticos aumentaron 24 por ciento hasta los 42 millones de dólares, revelan los datos de NPD Group.

El pequeño pero creciente atractivo del cacay en el mercado del cuidado personal que mueve 465 mil millones de dólares se ha visto impulsado por el aumento de la popularidad del aceite de argán de Marruecos, aprovechado por los fabricantes de productos para el cabello y ahora se incluye en el 14 por ciento de los nuevos tratamientos, según una investigación de mercado de Mintel. El cacay contiene ingredientes clave en los productos antiedad, como antioxidantes y retinoides, según Kahai.

“Será la nueva ola”, indicó Jamie Sherrill, quien usa cacay en productos para la piel que ella manufactura y vende en su spa de Santa Mónica. “Siempre he sido fan del retinol y el aceite de argán, y estábamos buscando maneras de mejorar en estos dos ingredientes”.

Sherrill, quien apareció con la socialité Paris Hilton en el reality show “The Simple Life”, ofrece una onza de “elixir facial” con cacay por 198 dólares. Un juego de tres productos antiedad con cacay se vende por mil 555 dólares en la tienda Harrods en Londres.

La aventura no está exenta de riesgos para Kahai y los pequeños productores. Aunque los aceites vegetales están hoy de moda, las tendencias en cosmética cambian a menudo.

“Es más caro que muchos de los aceites normales”, señala Judi Beerling, gerente de investigación de la consultora londinense Organic Monitor. “A medida que aumente su disponibilidad obviamente los precios bajarán”.

Jaramillo dijo que algunas empresas se abstienen de usar cacay porque no hay suficiente suministro estable. Podría tomar otros tres años, estimó. “Nuestro plan es tener volumen suficiente para el boom que está por venir del mercado de cosméticos”, dijo.

Kahai pronostica ventas de 1.2 toneladas métricas de aceite de la cosecha de este año, el doble del año pasado, y la producción se expandirá a medida que las 100 hectáreas ya plantadas con árboles de cacay empiecen a producir. Se necesitan dos kilos de granos para hacer un litro de aceite. La nuez es 53 por ciento aceite, y Jaramillo dice que su próximo plan es aprovechar la harina remanente rica en proteínas que queda tras el proceso como un suplemento nutricional.

NUEVA ESPERANZA

El renacimiento del cacay también ha traído esperanza a los grupos ambientalistas que buscan frenar la deforestación.

Luis Eugenio Cifuentes, un asesor de Colombia para el organismo no lucrativo Amazon Conservation Team, ha estado promoviendo el cacay como una alternativa rentable a la tala. Él habla con los agricultores de zonas remotas y está organizando un plan para comprar árboles y reforestar manchas devastadas de la selva tropical.