Enfoques

Bordo Poniente, cuna del hedor que perfuma el Valle de México

Simularon el cierre, desperdicios de todo tipo se acumulan de forma clandestina. No existen avances para aprovechar el biogás que se genera en las entrañas del tiradero.
Miriam de Regil
10 abril 2014 20:55 Última actualización 11 abril 2014 5:0
Borde poniente basurero CUARTOSCURO

La clausura debió consistir en un sellamiento de todo el tiradero y hacer una serie ductos para captar el biogás, y no recibir más desechos. (Cuartoscuro)

CIUDAD DE MÉXICO. A más de dos años de que Marcelo Ebrard, entonces jefe de GDF, clausuró de manera oficial la cuarta etapa del relleno sanitario Bordo Poniente, a este basurero siguen entrando a diario toneladas y toneladas de desperdicios. Lo anterior, advierten expertos e investigadores, convierte hoy a dicho tiradero que alberga más de 70 millones de toneladas con una altura de 20 metros, en el pasivo ambiental más peligroso de la zona metropolitana.

Ubicado en la zona federal del ex Lago de Texcoco, el relleno sanitario fue considerado el más grande del mundo con 472 hectáreas. En 1985, comenzó sus operaciones y con los años alcanzó a almacenar hasta 12 mil 600 toneladas diarias de desechos, lo cual equivale a llenar dos veces el Estadio Azteca.

“Un asunto delicado e importante, al que las autoridades no han dado continuidad e incluso han olvidado y hecho de lado, son los acuerdos que existen tras su cierre”, aseguró José Luis Luege Tamargo, presidente de la Asociación Civil Ciudad Posible, quien consideró que es una burla lo que hizo el gobierno de la Ciudad al “aparentar un cierre y seguir metiendo cascajo de obras, basura de estructuras como puentes u otros desperdicios”.

A juicio de Luege, la clausura debió consistir en un sellamiento de todo el montículo y hacer una serie de ductos para captar el biogás. Sin embargo, dijo, el Bordo Poniente es ahora una de las fuentes más graves de contaminación, ya que las corrientes de aire que soplan sobre el Valle de México arrastran olores y partículas. “Eso está muy mal clausurado, debido a que la cubierta de tepetate no fue bien puesta” y se dispersa un polvo impalpable y muchísimas partículas contaminantes, las cuales, las de mayor riesgo para la salud son las menores a 2.5 micras, que nadie ve, ni monitorea y todos respiramos y van directamente a pulmones”.

Por su parte, Teresa Santa María, doctora en ingeniera química de la UNAM, indicó que el Bordo Poniente es una bomba de contaminación impresionante, en cuyas entrañas millones de toneladas de gas metano buscan salir, y no han sido aprovechadas como según se afirmó en los acuerdos signados antes del cierre definitivo.

“Se hizo una licitación para que una empresa aprovechara adecuadamente esta materia, y hasta ahora no hay nada al respecto, pese que en 2012 se informó que ya se había adjudicado el proyecto, y hoy no es posible, pues no hay que olvidar que el biogás tiene una vida media”, dijo la académica.

En los 26 años de operación del Bordo Poniente fueron depositados diariamente miles de toneladas de desechos sólidos que se generan en la Ciudad de México. Tan sólo en su cuarta etapa, que inició operaciones en 1994 se confinaron más de 70 millones de toneladas de basura.

Desde 2008 las autoridades locales y federales firmaron un compromiso ambiental para contribuir a la reducción de contaminantes del aire. En los dos años posteriores las autoridades capitalinas aseguraron que se trabajó arduo para disminuir la llegada de basura a este depósito y para ello puso en marcha un Plan de Acción Climática para el aprovechamiento de residuos del lugar. El Bordo lo conforman cuatro etapas o zonas de depósito de basura, las cuales poco a poco fueron clausuradas.

Y pese a ser un pasivo ambiental importante, para el ingeniero civil, economista y ambientalista Gabriel Quadri fue un error de las administraciones pasadas tanto del gobierno federal como el de la Ciudad de México haber forzado el cierre de este relleno sanitario.

“La clausura fue un capricho que ha resultado terriblemente costoso para el Valle de México en general”.

Hubo problemas de manejo en relleno sanitario muy graves por años, explicó, “se manejó de una manera deficiente y no se cumplieron los estándares normativos de la NOM 083 especialmente y tampoco se mantuvo el estándar de operación que se registró desde el año 85 cuando se inauguró, que en su época fue una obra de ingeniería notable”.

Por ello, recalcó Quadri, él es de la idea de que el sitio sea reabierto de manera formal como lugar de manejo de residuos urbanos. “Claro que para esto debe ser reconfigurado a través de obras de ingeniería nuevas para asegurar y garantizar la seguridad”, pues aseveró, el relleno sanitario “está en un sitio adecuado”.

Sólo hay que reparar todo el sistema de colección de lixiviados e incluso reconstruirlo o construirlo, declaró y apuntó, que además, es necesario construir todo el sistema de capitación de biogás o de metano para así aprovecharlo para generar electricidad.

“Me parece fundamental que se termine con la ficción, pues el lugar hoy se sigue usando de forma clandestina, todo mundo está fingiendo algo; por lo que creo lo más viable es que se reabra y que halla el compromiso de reconstruir el sitio para manejarlo adecuadamente”. Lo anterior es urgente, señaló, pues no es posible seguir permitiendo que diversas personas sigan haciendo negocio con el manejo de la basura, “hoy le cuesta al país una fortuna deshacerse de la basura: cerca de 500 pesos vale el llevarse una tonelada de basura a tiraderos lejanos. Además, los desperdicios a cielo abierto en el Bordo están dando paso a ese olor fétido que inunda el Valle de México”.