Enfoques

Así es la vida tras ser una atracción de circo

Pat Craig abrió The Wild Animal Sanctuary hace 35 años para albergar a 400 animales que habían sido maltratados en circos y zoológicos y que son cuidados por una pequeña dotación de personal y cientos de voluntarios en el parque sin fines de lucro.
Bloomberg
21 agosto 2015 16:48 Última actualización 22 agosto 2015 5:0
Santuario de animales

The Wild Animal Sanctuary cuenta con 290 hectáreas y está en vías de recaudar 1.2 millones de dólares para comprar 240 hectáreas más. (Facebook)

Los bigotes de Jumanji se sacudieron al examinar a sus visitantes al otro lado del cerco. A los pocos segundos, saltó hacia ellos, con las orejas hacia atrás, los ojos amarillos entrecerrados y los colmillos a la vista.

“Le pareció divertido”, dijo Pat Craig, fundador de The Wild Animal Sanctuary, que rescató al leopardo negro de un zoológico en Ohio.

Jumanji fue atendido en las praderas del noreste de Denver, hasta recuperarse de las orejas congeladas e infecciones que desarrolló por yacer sobre su propia orina.

El felino de 130 libras es uno de los afortunados. Con otros 400 carnívoros –que incluyen algunos coatíes, alpacas y un camello- están siendo cuidados por una pequeña dotación de personal y cientos de voluntarios en el parque sin fines de lucro de Craig. Es uno de docenas en los Estados Unidos que se están viendo inundados por una verdadera Arca de Noé gracias a medidas enérgicas contra circos y zoológicos sin licencia que tienen animales exóticos, así como también contra personas que los tienen como mascotas.

La crisis de los refugios atestados fue desatada por una renovada conciencia de las circunstancias muchas veces sombrías de los animales criados para lucrar; un león bebé puede alcanzar los mil dólares, un cachorro de tigre blanco hasta 30 mil dólares. A veces los encierran en graneros, en remolques para caballos, en sótanos o incluso sitios peores.

Entre los animales confiados a Craig están Baloo, el oso negro, cuyas garras fueron extraídas con pinzas, y Major, el león de montaña, que llegó tan estresado que no tenía pelo en las patas delanteras y en la cola. Los osos pardos Gaika y Masha vivieron en un camión durante 17 años, adictos a la nicotina con la que un entrenador los engatusaba para hacer trucos.

“Siempre ha sido demasiado fácil conseguir animales, comercializarlos y criarlos”, dijo Ed Stewart, cofundador de la Performing Animal Welfare Society, o PAWS, que dirige tres santuarios en California. “Finalmente, las municipalidades están haciendo que resulte más difícil y ahora hay una fiebre por encontrar hogares para todos”.

REDUCCIÓN DE ELEFANTES

San Francisco acaba de declarar ilegales las actuaciones de animales salvajes o exóticos, sumándose a más de 40 ciudades estadounidenses. El gobernador de Hawái, David Ige, ha prometido dejar de emitir permisos para dichos números. Treinta países, desde Grecia hasta Perú, prohíben las criaturas salvajes en los circos itinerantes, tal como lo hará Inglaterra a fin de año.

El circo estadounidense más antiguo también está en la picota. Ante la presión de los activistas y las prohibiciones de las puyas de elefantes –herramientas empleadas para entrenarlos en cautiverio- Ringling Bros. Y Barnum Bailey están reduciendo los elefantes asiáticos en sus números.

En Ohio, la alarma se produjo cuatro años atrás, cuando un hombre de Zanesville liberó 56 bestias de su finca. Los oficiales mataron 18 tigres, 17 leones, tres leones de montaña, seis osos negros, dos osos pardos y un babuino. El gobernador John Kasich suscribió al poco tiempo un proyecto de ley para restringir la venta y la propiedad de animales exóticos.

En Colorado, Craig abrió The Wild Animal Sanctuary hace 35 años cuando él tenía 19, comenzando con unos pocos acres en la finca familiar. Actualmente, el lugar cubre 290 hectáreas y está en vías de recaudar 1.2 millones de dólares para comprar 240 hectáreas más. Necesitó 100 nada más que para Jumanji y otros 17 que rescató con él.