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Academia de Ciencias y Artes de EU ‘importa’ a mexicano

Gerardo Ceballos González, investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, se ha dedicado a la conservación de las especies.
Rosalía Servín
18 junio 2014 22:41 Última actualización 19 junio 2014 5:0
Gerardo Ceballos González (Cortesía UNAM)

Su prioridad como científico es contribuir a salvaguardar la vida. (Cortesía UNAM)

CIUDAD DE MÉXICO. “A pesar de las limitaciones, en México hacemos buena ciencia”, asegura el investigador del Instituto de Ecología (IE) de la UNAM, Gerardo Ceballos González, quien se ha convertido en el tercer mexicano del área ambiental, en ser aceptado como miembro de la Academia Estadounidense de Ciencias y Artes (AAAS, por sus siglas en inglés), considerada una de las más antiguas y de selecto ingreso en el mundo.

Fue a finales del mes de abril cuando el doctor en ecología recibió la noticia de haber sido aceptado como parte de este organismo, del que forman parte alrededor de 250 premios Nobel y Pulitzer, y al que sólo han podido ingresar poco menos de diez mexicanos, entre ellos Ceballos.

“Fue una gran emoción y de las mayores distinciones a las que puedo aspirar, pero también representa una gran responsabilidad para seguir haciendo buena ciencia, con impactos a nivel nacional e internacional”, señala el doctor en entrevista con El Financiero.

El reconocimiento fue hecho por sus aportaciones al estudio de la ecología animal, así como en la conservación de especies y ecosistemas, que han contribuido al establecimiento de políticas públicas en el país.

“Eso es lo más valioso para un investigador, el poder hacer no sólo investigación básica, sino vincularla al desarrollo del país o el mundo.

“En ese sentido la UNAM es única, pues se distingue por su libertad para hacer ciencia y llevarla más allá; es decir que la ciencia que generamos en las aulas no se queda en torres de marfil sino que apoyamos para lograr políticas públicas y remediar problemas”, indica Ceballos.

Sus aportaciones fueron consideradas en la Norma Oficial Mexicana de especies en peligro de extinción y otras relacionadas con las áreas naturales protegidas.

Adelantó que en septiembre propondrán a las autoridades una estrategia nacional para la conservación del jaguar en México, donde de acuerdo al Censo Nacional del Jaguar en el que también participó en 2012, sólo quedan cuatro mil ejemplares.

Aunque admitió que su ingreso a la AAAS es una muestra de que en México se hace buena ciencia, también reconoció que siguen existiendo limitaciones que impiden un mejor desarrollo para el país.

En México, dice, las limitaciones comienzan por el presupuesto, que ni siquiera alcanzar el uno por ciento del PIB, si no ocurre esto, estamos rezagados y un país rezagado no puede tener metas de desarrollo sólido, pero falta lo fundamental para guiar las políticas públicas.

Abundó que afortunadamente ya se ha anunciado que se llegará a este porcentaje de apoyo. “Parece que esta administración ha escuchado los reclamos de los científicos”, exclama.

Otras de las desventajas desde el punto de vista de Ceballos, es que estas limitaciones económicas llevan a desarrollar sólo proyectos de corto plazo, cuando lo que se requiere es ir más allá.

Además considera que el número de científicos, ecólogos e investigadores en general, debe ser mayor, tomando en cuenta el tamaño de país y problemas que se tienen.

Por ahora el investigador, a la par de todo su equipo de trabajo en el laboratorio, a quienes también reconoce ampliamente la labor que realizan y que lo respaldaron para alcanzar este reconocimiento, continúa con sus planes de trabajo.

Seguiré trabajando en tres cosas fundamentales: la evaluación de patrones de distribución de vertebrados para la conservación de especies; el desarrollo de investigaciones para entender mejor los ecosistemas y determinar medidas de conservación, así como el cuidado de las áreas naturales protegidas a las que espera anexar más ecosistemas.

Hay que seguir buscando mecanismos para que se puedan conservar las áreas naturales a largo plazo, todo en beneficio de la población, pues proteger a la naturaleza es la única manera de salvaguardar la vida, incluida la humana, sostiene el científico.

Para él, una de la cosas que más le interesan es seguir tratando que la ciencia básica que hace, tenga aplicaciones y apoye a generar políticas públicas que remedien los problemas del país sin desgastar el medio ambiente.