Management

6 cosas que ‘matan’ la moral en la oficina

Si estás a cargo de un área o empresa y el ánimo entre tus empleados no es precisamente el mejor, seguramente estás haciendo una o varias de estas seis cosas.
Redacción
04 septiembre 2017 23:4 Última actualización 04 septiembre 2017 23:4
Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Si en tu oficina hay más caras tristes que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

¿Qué te hace feliz en el trabajo? Tal vez tienes un gran jefe que te da libertad para ser creativo, te recompensa cuando laboras extra y te ayuda a incrementar los logros en tu carrera profesional; o quizá no tienes nada de esto y constantemente estás actualizando tu CV en busca de una nueva oferta.

Travis Bradberry, coautor del libro Inteligencial Emocional 2.0 y  cofundador de TalentSmart, afirma que es increíble con qué frecuencia los gerentes y directivos lamentan que sus mejores empleados están renunciando y se quejan con razón, ya que es muy costoso perder talento al que se le invirtió tiempo y dinero en su capacitación.

No obstante, no ven el verdadero problema: la gente no deja las empresas, deja a los jefes inmediatos, detalla Bradberry en un artículo para el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

Cuanto más exigente es su trabajo y menos control tiene sobre lo que hace, un empleado tiene más probabilidades de sufrir. Un estudio de la Asociación Americana de Psicología encontró que las personas cuyo trabajo cumple con estos dos criterios son más propensos a experimentar agotamiento, sueño deficiente, ansiedad y depresión.

Lo triste es que este sufrimiento puede ser fácilmente evitado. Todo lo que se requiere es una nueva perspectiva y un esfuerzo adicional por parte del gerente o jefe inmediato para dar a los empleados autonomía y hacer que su trabajo se sienta menos exigente; para llegar allí, los gerentes deben entender lo que están haciendo para matar la moral.

Para Bradberry, las siguientes prácticas son los peores delincuentes, y deben ser abolidos inmediatamente si quieres conservar a los buenos empleados.

1
Exceso de trabajo

    

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Nada quema a los buenos empleados como el trabajo excesivo ya que los hace sentir como si están siendo castigados por su gran rendimiento. El exceso de trabajo de los empleados también es contraproducente.

Una nueva investigación de Stanford mostró que la productividad por hora disminuye bruscamente cuando la semana de trabajo excede de 50 horas, después de 55 horas no conseguirás nada productivo de tus trabajadores. Los empleados talentosos asumirán una carga de trabajo más grande, pero no permanecerán si su trabajo los sofoca en el proceso.

Aumentos, promociones y cambios de título son formas aceptables para aumentar la carga de trabajo. Si los gerentes simplemente aumentan la carga de trabajo porque la gente es talentosa, sin cambiar nada, estos empleados buscarán otro trabajo que les dé lo que merecen.

2
Retener a la gente

    

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Cuando los gerentes sacrifican tu movilidad ascendente porque les conviene, perderán a ese empleado. Si estás buscando tu próxima oportunidad profesional y tu jefe no está dispuesto a dejarte subir, tu entusiasmo está destinado a disminuir. Quitar oportunidades para el progreso es un asesino de la moral.

Cuando eres bendecido con un empleado con talento, es tu trabajo mantener la búsqueda de áreas en las que pueda mejorar para ampliar sus habilidades y seguir progresando en su carrera. Los empleados más talentosos quieren retroalimentación -más que los menos talentosos- y es trabajo del gerente darla. De lo contrario, la gente se aburre y se va.

3
'El juego de la culpa'

   

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Un jefe que es demasiado orgulloso para admitir un error o que señala públicamente los errores de sus subordinados crea una cultura que está plagada de miedo y ansiedad. Es imposible llevar lo mejor de ti al trabajo cuando caminas sobre ‘cristal delgado’.

En lugar de señalar cuando algo sale mal, los buenos gerentes trabajan en colaboración con su equipo y se centran en las soluciones. Hablan en privado con la gente para discutir sobre los errores cometidos en lugar de ofenderlos públicamente, y están dispuestos a aceptar la responsabilidad por los errores cometidos bajo su liderazgo.

4
Amenazas de despido

     

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Algunos gerentes usan amenazas de despido para mantener a la gente ‘en orden’ y un mejor desempeño. Esta es una manera perezosa y miope de motivar a la gente.

Las personas que se sienten desechables se apresuran a encontrar otro trabajo donde serán valorados y recibirán el respeto que merecen.

5
No dejar que la gente persiga sus pasiones

    

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Los empleados talentosos son apasionados y por eso es importante proporcionar oportunidades para que persigan sus pasiones, ya que eso mejora su productividad y satisfacción en el trabajo. No obstante, muchos gerentes quieren que la gente trabaje dentro de una ‘pequeña caja’.

Estos gerentes temen que la productividad disminuirá si permiten que la gente amplíe su enfoque y persiga sus pasiones. Este temor es infundado. Los estudios han demostrado que las personas que son capaces de perseguir sus pasiones en la experiencia de trabajo fluyen, un estado de ánimo eufórico, que es cinco veces más productivo que el promedio.

6
No destacar los logros

    

Si en tu oficina hay más caras triste que alegres, seguro estás haciendo algo mal como jefe. (Shutterstock)

Es fácil subestimar el poder de una 'palmadita en la espalda'. A todos les gustan los elogios, especialmente los que trabajan duro y dan todo. Los gerentes necesitan comunicarse con su gente para averiguar qué les hace sentir bien (para algunos es un aumento, para otros es reconocimiento público) y luego recompensarlos por un trabajo bien hecho.

Esto no significa que los gerentes deben elogiar a las personas por presentarse a tiempo o trabajar un día de ocho horas -estas cosas son parte de su trabajo- pero un jefe que no elogia a los empleados dedicados erosiona su compromiso con el trabajo.

Si los directivos quieren que sus mejores personas se queden, deben pensar cuidadosamente en cómo los tratan, deben hacer que la gente quiera trabajar para ellos.

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