Financial Times

Zuckerberg y el reto de cambiarle la cara a Facebook

Zuckerberg es una superestrella digital con pocas habilidades humanas y personifica la miopía de las élites costeras de EU quienes desean hacerlo bien haciendo el bien... aunque a veces tiende a olvidarse de la parte de “hacer el bien”.
Edward Luce
15 noviembre 2017 21:35 Última actualización 16 noviembre 2017 5:0
Ismael Angeles

Ismael Angeles

Esto es lo que aprendió Mark Zuckerberg en su viaje a través de 30 estados de EU: hay una profunda polarización y el país padece de una crisis opioide. ¡Qué sorpresa! Sin embargo, no debería criticar demasiado a Zuckerberg por sus observaciones obvias.

Algunas personas son muy hábiles en algunas áreas y no tan hábiles en otras. Zuckerberg es una superestrella digital con pocas habilidades humanas.

El cofundador de Facebook no es el primer empresario de Silicon Valley en mostrar su inadecuación política, ni será el último. Pero tal vez sea el más influyente. Él personifica la miopía de las élites costeras de EU quienes desean hacerlo bien haciendo el bien.

Cuando se trata de elegir, la parte de “hacer el bien” tiende a olvidarse.
No hay nada de malo en hacerlo bien, especialmente si estás cambiando el mundo. Los innovadores son justamente celebrados.

Pero hay un problema al presentar su motivo principal como filantrópico cuando no lo es. Zuckerberg es uno de los generadores de ingresos más exitosos de nuestra era. Sin embargo, habla como si fuera un sacerdote episcopal.

“Proteger a nuestra comunidad es más importante que maximizar nuestras ganancias”, dijo Zuckerberg este mes después de que Facebook publicara su primer resultado trimestral de ganancias de 10 mil millones de dólares, un incremento interanual de casi 50 por ciento.

Cuando un líder realiza una “gira de escucha” generalmente significa que está vendiendo algo.

En el caso de Hillary Clinton, se estaba vendiendo ella misma. En el caso de Zuckerberg, también se está vendiendo él mismo. Zuckerberg hasta hizo un anuncio sorpresa de que iba a cenar con una familia común -al estilo de un dictador soviético cualquiera- junto con su falange de asesores personales que lo acompañaron en el viaje.

Ésta no es la forma en que los estudiosos descubren qué piensan las familias ordinarias. Tampoco es una buena forma de lanzar una campaña política.

Diez meses después de que Zuckerberg comenzara su gira, la especulación sobre su postulación a la presidencia ha sido archivada. Di lo que quieras de Donald Trump, pero él sabe cómo dar la apariencia de entender a la gente común.

Más concretamente, Facebook se ha convertido en un producto tóxico desde que Trump fue elegido. Las grandes empresas tecnológicas han tomado el lugar de las grandes empresas tabacaleras en Washington. No se trata de si habrá una reacción regulatoria, sino de cuándo y cómo sucederá.

Zuckerberg tiene la culpa de todo esto. Después de haber negado que Facebook había desempeñado un papel en la victoria de Trump -o en el rol de Rusia en ayudar a asegurarlo- Zuckerberg es el principal blanco de la reacción demócrata. Ahora le está pidiendo a EU que crea que puede convertir las noticias de Facebook de una cámara de eco en una plaza pública. El crecimiento de los ingresos ya no es la prioridad. “Nada de eso importa si nuestros servicios se utilizan de una manera que no une a las personas”, dice.