Una crisis que abrió puertas para China
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Una crisis que abrió puertas para China

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Una crisis que abrió puertas para China

La presunción de hegemonía global de Occidente fue aplastada por el colapso de Lehman Brothers en 2008. Justo cuando China comenzó a empujar las puertas del poder, el Occidente las abrió.

Por Philip Stephens
14/09/2018
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Ilustración: Ismael Angeles

Cuando los historiadores busquen momentos fundamentales del siglo XXI, se conformarán con dos eventos durante el final del verano y principios del otoño de 2008.

En los Juegos Olímpicos de Beijing en agosto de ese año, China afirmó que era considerada como una de las grandes potencias mundiales.

Semanas más tarde, la presunción de hegemonía global de Occidente fue aplastada por el colapso de Lehman Brothers. Justo cuando China comenzó a empujar las puertas del poder, el Occidente las abrió.

Una década más tarde el mapa geopolítico ha sido rediseñado. El espléndido espectáculo de los juegos de Beijing ha quedado olvidado en medio de reflexiones cada aniversario sobre las causas y las consecuencias del colapso financiero. Sin embargo, la coincidencia fue fundamental; la década perdida de Occidente se convirtió en el avance de China al poder.

Entre el inicio del milenio y 2008, el tamaño de la economía de China se triplicó con creces. Organizar los Juegos Olímpicos fue tanto una celebración de este salto como una declaración de intenciones. Conforme China encabezó la parte superior de la tabla de medallas, Beijing se desprendió de la modestia calculada de la política de “ocultarse y tomarse el tiempo” adoptada desde la inauguración de Deng Xiaoping a finales de la década de 1970.

La ocasión había sido una expresión esencial de autoconfianza nacional, según escuché decir a un alto dirigente del Partido Comunista cierto tiempo después. China había cubierto con un velo los siglos de humillación.

El Ejército Popular de Liberación pronto tomó medidas para hacer valer la reclamación histórica -que hasta ese momento había sido pasiva- de los archipiélagos en los mares meridional y oriental de China. La “línea de los nueve puntos” que delinea la supuesta soberanía de Beijing sobre la mayor parte del Mar de la China Meridional pareció súbitamente sólida.

La Iniciativa Un Cinturón, Una Ruta del presidente Xi Jinping le ha agregado un propósito geopolítico general al creciente alcance económico del país. Quienes visitan Beijing ahora se les invita a reconocer el “hecho” de la condición de potencia mundial de China. Las autoridades se han desprendido de su renuencia a especular sobre cuándo China superará a EU para convertirse en la economía más grande del mundo.

A la luz de todo esto, la implosión del sistema bancario occidental en septiembre de 2008 fue un extraordinario golpe de suerte. Las guerras en Irak y Afganistán habían debilitado gravemente la primacía estadounidense después de la guerra fría.

El colapso financiero fue de una categoría diferente. Marcó el colapso del sistema internacional diseñado por EU y de la cosmovisión de mercado liberal integrada en el consenso de Washington. Las crisis anteriores habían afectado a Asia o América Latina. Este fracaso golpeó en el núcleo del sistema.

Ahora, cada ataque sucesivo del presidente estadounidense Donald Trump al orden multilateral posterior a 1945 crea más espacios para el nuevo competidor. Beijing no necesita mostrarle fidelidad a un sistema del cual EU ahora ha renegado.