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FINANCIAL TIMES: Turbulencia por salida de la Fed

12 febrero 2014 4:18 Última actualización 21 junio 2013 6:30

[Bloomberg]



 
 
Por Gillian Tett

Hace unas semanas, tuve el placer de cenar con 2 ex estrellas de la política económica estadounidense. Nadie se sorprendió cuando el tema de la expansión cuantitativa (QE) causó un acalorado debate. No fue tanto la pregunta sobre si había sido correcto implementar esta política (ambos apoyaron su introducción), sino la posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) pueda encontrar una manera fácil para salir de ella.

La discusión fue ilustrativa porque se bifurcó en 2 direcciones. Uno de los invitados, a quien llamaré el 'Sr. O', u Optimista, argumentó que era muy posible que la Reserva Federal lograra una salida cómoda de la QE. Declaró que después de todo, la Fed no tiene que hacer nada específico, como vender valores, para encontrar esa salida; más bien, tan sólo dejar de comprar más. Ya que si simplemente se cruza de brazos como debía, los 2 billones de dólares en activos que ha acumulado en su balance automáticamente se descargarían (llegaría a su fecha de vencimiento), permitiendo que el balance de la Fed vuelva en el transcurso de los próximos 7 u 8 años, a sus niveles de pre-crisis.

Para usar una imagen memorable, lo que esencialmente está haciendo la Fed, de acuerdo al Sr. O, es similar a lo que hace un piloto al aterrizar furtivamente un avión: una vez que corta los motores, la gravedad se encarga, empujando el balance en un ángulo de planeo descendiente. “Habrá amplio tiempo para hacer ajustes y, aún si por momentos hay turbulencia, eso se puede superar”, insistió el Sr. O.

Después de todo, Ben Bernanke, presidente de la Fed, avisó a todos, con mucha anticipación, que deben empezar a abrocharse los cinturones para evitar cualquier sorpresa. De ahí, sus declaraciones de esta semana.

Hasta ahora, muy reconfortante, al menos en imagen. Pero hay un problema. Aquella noche, mientras estábamos sentados en la mesa comiendo, otra ex estrella de Washington, a quien llamaré 'Sr. P, o Pesimista', contrariamente, no estaba convencido. La experiencia personal del Sr. P, durante la cual estuvo sentado en la cabina de control de la economía estadounidense, lo hace dudar de la posibilidad de que los políticos sean capaces de brindar un trayecto de planeo tan suave, sobre todo en el lapso de siete años.

Olvídense de que la ruta de planeo propuesta, pongamos entre hoy y el 2021, cubre 2 ciclos electorales estadounidenses (o 4, si cuentas las elecciones intermedias), e ignoren los potenciales shocks geopolíticos probables (como podrían ser Irán, Corea del Norte o la eurozona). Otro riesgo es que otros bancos centrales podrían también estar buscando sus propias rutas de descenso a la vez que la FED, creando turbulencia adicional. Al fin y al cabo, de acuerdo a estimados de JPMorgan y Deutsche, a partir del 2008, los bancos centrales del G7 han introducido, colectivamente, unos $10 billones de liquidez adicional en el sistema. Eso quiere decir que ha habido un nivel sin precedentes de estímulo monetario, y posibles ajustes futuros.
 
Y también, por supuesto, está la horrible tendencia de los inversionistas a reaccionar exageradamente y entrar en pánico; y ese peligro es doblemente severo si se toma en cuenta cuán adictos se han vuelto, en los últimos años, los mercados globales al dinero barato –y al “carry trade”. “Los mercados no se ajustan fácilmente,” murmuró el Sr. P, quien hizo notar que mientras que los precios de los activos suben uniformemente durante varios años, las caídas pueden ser brutales.

Por supuesto, el argumento en contra, como hizo notar el Sr. O, es que hace casi justo una década, la Fed logró ajustar su política bastante suavemente; a diferencia de 1994, el punto de cambio en el 2004 no causó turbulencia. Y en términos prácticos, en el último par de años, son los pesimistas los que han estado errados. Hace unos años, las “casandras”, pronosticaban el colapso del dólar, un baño de sangre en el mercado de bonos, y pérdidas masivas como resultado del rescate bancario. Sin embargo, el dólar se ha mantenido (algo) fuerte, el rendimiento de los bonos ha sido mejor de lo esperado, y el programa TARP ha recuperado sus fondos. De hecho, si se quiere encontrar evidencia tangible de cómo puede funcionar una política de 'disminución', simplemente miremos cómo la Fed se ha ido desproveyendo de sus propiedades en AIG y otras medidas financieras del 2008.
Pero una cosa es vender unos cuantos activos de AIG; pero algo muy diferente es desenredar varios billones de dólares de estímulo monetario cuando el sistema financiero global es adicto al 'carry trade'. Y puede ser doblemente difícil aterrizar el avión, ya que el piloto está manejando en una espesa neblina financiera, con instrumentos de navegación incompletos y una brújula de mercado volátil.

Así que, personalmente, estoy de acuerdo con el Sr. Bernanke que ya es hora de comenzar a prepararse para una salida. También aplaudo los esfuerzos de la Fed por advertirles a los mercados que se preparen. Ciertamente, en ese espíritu, yo argumentaría que el latigazo del mercado que hemos visto en las últimas 24 horas es algo totalmente positivo, ya que va a forzar a los inversionistas a cambiar su manera de pensar y sus portafolios –y a desenredar sus “carry trades – mientras que el gran buque que es la política estadounidense empiece a girar, usando la analogía que Gavyn Davies presentó en un blog del FT. Pero yo (como el Sr. P), me temo que la salida sea más turbulenta de lo que la mayoría de los políticos quieren admitir –o esperan– y que los pilotos van a tener que luchar para mantener el control. Abróchense bien esos cinturones.
 
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