Trump y sus aranceles desencadenarían la 'gran guerra del queso'
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Trump y sus aranceles desencadenarían la 'gran guerra del queso'

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Trump y sus aranceles desencadenarían la 'gran guerra del queso'

El 5 de julio, se prevé que México aumente los aranceles aplicados a los casi 400 mdd en exportaciones de queso de Washington.

Financial Times Por Jude Webber
19/06/2018
Actualización 19/06/2018 - 7:10
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Los aranceles en algunos productos a base de queso deben duplicarse hasta el 20 por ciento o hasta el 25 por ciento, una perspectiva dolorosa para EU.Fuente: Ismael Angeles

Que coman . . . ¿queso?

El 5 de julio, se prevé que México aumente los aranceles aplicados este mes a los casi 400 millones de dólares en exportaciones de queso de Washington a su vecino del sur.

Los aranceles en algunos productos a base de queso deben duplicarse hasta el 20 por ciento o hasta el 25 por ciento, una perspectiva dolorosa para EU, un país que envía alrededor del 80 por ciento de sus exportaciones de queso hacia el sur de la frontera.

De hecho, México es el principal mercado para los quesos estadounidenses, pues representa más de la cuarta parte de sus exportaciones totales de queso.

La dependencia excesiva de su vecino es algo que México conoce muy bien. Pero en su caso, la situación es peor porque el 80 por ciento de todas sus exportaciones, no sólo una categoría como el queso, se exporta hacia EU.

A menos que se alivien rápidamente las tensiones comerciales, lo cual es poco probable, EU tendrá que encontrar urgentemente nuevos mercados para su queso.

Del mismo modo, México ha estado intentando alinear las importaciones de granos, por ejemplo, de Brasil y Argentina, en caso de que el presidente estadounidense Donald Trump finalmente se retire del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

La última vez que México tuvo el queso en la mira, durante una disputa con EU a causa de los camiones hace casi una década, las exportaciones de queso estadounidense sólo terminaron cayendo en 1 por ciento, dijo Tom Bailey, analista de lácteos de Rabobank.

Pero los mayores precios actuales del queso y el hecho de que México y la UE acaban de acordar un acuerdo de libre comercio actualizado implican que esta vez “México tiene más apalancamiento y más opciones. Podríamos ver un mayor impacto en EU”, comentó Bailey.

Los consumidores estadounidenses tendrán que comer más queso o la industria láctea tendrá que encontrar nuevos mercados, algo que, como México bien sabe, no se puede lograr de la noche a la mañana.

México, por su parte, puede darse el lujo de aumentar las importaciones de otros proveedores como Nueva Zelanda, después de que firmó el actualizado Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el cual EU abandonó.

México ha desarrollado un gusto por el queso de estilo estadounidense, el cual es diferente al de las vacas Kiwi alimentadas con pasto; y logísticamente no tiene sentido: EU es el proveedor natural. Pero para México, es bueno tener opciones.

Los consumidores mexicanos, quienes finalmente ven una tendencia descendente de la inflación, probablemente no quieran pagar precios más altos por el Cheddar, Monterey Jack, Gouda y similares quesos estadounidenses.

Mientras tanto, los incrementos de los aranceles entrarán en vigor cuatro días después de las elecciones presidenciales que Andrés Manuel López Obrador, un ferviente nacionalista, está en vías de ganar. Le gusta decir que la mejor política exterior es la política interna, y que el campo es la mejor fábrica de México.

Presumiblemente, no le molestaría que sus compatriotas tuvieran que abandonar el Cheddar a favor del queso Oaxaca.

La industria láctea estadounidense depende cada vez más de las exportaciones; de hecho, las exportaciones a México aumentaron un 8 por ciento en valor el año pasado. El Consejo de Exportación de Productos Lácteos de EU dice que la industria apoya los 3 millones de empleos.

Pero México ya ha puesto la mirada en una presa aún mayor si las escaramuzas comerciales se intensifican.

Si EU termina por imponer aranceles a los coches, algo que los analistas dicen que destruiría el TLCAN, el último recurso de México es responder con aranceles sobre las importaciones de maíz y soya que tienen un valor de aproximadamente 4 mil millones, según los funcionarios.

Es una peligrosa espada de doble filo porque México necesita esos granos para alimentar su ganado doméstico con el fin de mantener una ventaja competitiva pues ya le ha impuesto aranceles a la carne de cerdo estadounidense. Así que, por ahora, es un arma que México mantiene en reserva.