Financial Times

Reforma tributaria de Trump, en un atolladero

Las esperanzas de la administración de Trump de lograr la reforma tributaria este año ya están siendo cuestionadas por los actuales y anteriores funcionarios del Congreso.
01 agosto 2017 0:8 Última actualización 01 agosto 2017 5:0
(Foto Ismael Ángeles)

(Foto Ismael Ángeles)

Las esperanzas de la administración de Trump de lograr la reforma tributaria este año ya están siendo cuestionadas por los actuales y anteriores funcionarios del Congreso debido al atolladero fiscal que Washington enfrentará durante los próximos tres meses y a una intensa discusión sobre los detalles de los cambios.

Donald Trump juramentó el lunes a John Kelly, su nuevo jefe de gabinete, en un intento por inculcar una mayor disciplina en la Casa Blanca y propulsar una agenda política tras una serie de fracasos como la derogación de Obamacare.

Durante los últimos días, el presidente les ha dicho repetidamente a los republicanos que necesitan continuar enfocados en el plan de salud, pero el esfuerzo dentro del Senado y de la Cámara está cambiando decisivamente al ámbito de la reforma tributaria, ya que los miembros buscan urgentemente una victoria legislativa antes de las elecciones de mitad de período de 2018.

Los republicanos dicen que se sienten optimistas acerca de su capacidad para elaborar un paquete fiscal, con un ímpetu impulsado cada vez más por dos poderosos comités del Congreso en lugar de la caótica administración del presidente Trump.

Sin embargo, el partido primero debe abordar las contenciosas negociaciones presupuestarias, un estancamiento en el techo de la deuda, y una serie de obstáculos legislativos -incluyendo la necesidad de renovar el Programa Nacional de Seguro contra Inundaciones- antes de poder entrar en la materia del debate.

“En lo que respecta a que se firme la ley antes de finales de este año, eso sería bastante optimista”, afirmó un ayudante republicano del Senado. “Es posible que suceda a principios del próximo año. Depende de cuán bien progresen las cosas a través del proceso; pudiera haber dificultades inesperadas que sabotearan todo el esfuerzo”.

La semana pasada los líderes del partido abandonaron los planes de imponer un impuesto de importación, reconociendo que la medida, altamente divisiva, estaba dividiendo al mundo de los negocios y estaba convirtiéndose en una barrera para las ambiciones de recortar los impuestos.

Una declaración por parte de los principales legisladores del partido, junto con Steven Mnuchin y Gary Cohn, secretario del Tesoro y director del Consejo Económico Nacional respectivamente, expresó que esperaban que la legislación fiscal pasara por los comités del Congreso en el otoño.

Durante las próximas semanas, la administración, los legisladores y los grupos de presión emprenderán una campaña concertada a favor de la reforma tributaria. Caroline Harris, directora de política fiscal de la Cámara de Comercio de EU (USCC, por sus siglas en inglés), comentó que la unidad que ahora muestran los republicanos en materia de impuestos es un hecho importante. Sin embargo, ella añadió: “No estaremos satisfechos hasta que veamos la implementación de una reforma fiscal integral en pro del crecimiento”.

Para maximizar sus posibilidades de lograr aprobación de cambios fiscales por parte del Congreso sin depender del apoyo de los demócratas, los legisladores deben aprobar una resolución presupuestaria con el llamado proceso de reconciliación después de las vacaciones de verano.

Ellos también se enfrentan a la necesidad de evitar un cierre del gobierno después de que termine el año fiscal el 30 de septiembre, y tienen que elevar el tope de 19.8 billones de la deuda del gobierno estadounidense antes de que el Tesoro de EU se quede sin efectivo, lo cual sucederá probablemente a comienzos o a mediados de octubre.

La administración y los republicanos del Congreso consideran que la reforma tributaria es un medio para impulsar el crecimiento económico, la inversión y el consumo mediante la reducción de las tasas impositivas de las empresas y de los particulares, simplificando al mismo tiempo el complicado código tributario estadounidense.

Con las multinacionales estadounidenses quejándose de que un 35 por ciento de tasa federal de impuesto sobre la renta los restringe globalmente, los republicanos quieren reducir la tasa por debajo de la media de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de 25 por ciento. Las ambiciones del Sr. Trump de tener una tasa del impuesto de sociedades del 15 por ciento se consideran poco realistas.

Steve Rosenthal, del grupo de expertos Centro de Política Tributaria, predijo que diferentes facciones de las empresas estadounidenses terminarían en un concurso de cabildeo para obtener los ‘regalos’ más grandes. “La reforma fiscal es más difícil que la asistencia sanitaria, pero los recortes de impuestos son más fáciles.

En este momento creo que estamos presenciando una campaña publicitaria que etiquetará a los recortes de impuestos como reforma tributaria. No hemos visto ninguna medida de reforma con viabilidad alguna”.