Financial Times
 

Mexicanos siguen queriendo a EU pese a Trump

El encuentro de los Oakland Raiders y los Patriotas de Nueva Inglaterra borró los límites nacionalistas entre Estados Unidos y México, y recordó las muchas cosas que unen a estas dos naciones más allá de las difamaciones de Trump contra los mexicanos.
Jude Webber
22 noviembre 2017 22:27 Última actualización 23 noviembre 2017 5:0
Ismael Angeles

Ismael Angeles

“Una nación”. El lema de los Oakland Raiders pareció muy apropiado conforme casi 90 mil fanáticos del fútbol americano llenaban el Estadio Azteca de la Ciudad de México el domingo pasado para verlos jugar contra los Patriotas de Nueva Inglaterra, campeones del Súper Tazón.

No importan las difamaciones de Donald Trump contra los mexicanos y las amenazas de deshacer un pacto comercial que ha ayudado a que México sea una potencia manufacturera en los últimos 25 años. Éste, uno de una serie de juegos programados para aprovechar la mayor fanaticada extranjera de la NFL, borró los límites nacionalistas y fue un recordatorio de las muchas cosas que unen, no dividen, a estos dos vecinos.

En una amistosa fusión cultural, el banco de propiedad nacional más grande de México, Banorte, patrocinó este evento estadounidense por excelencia. Esta semana los periódicos mexicanos recomendaban restaurantes para que los lugareños fueran a celebrar Acción de Gracias, día feriado en EU.

Incluso Andrés Manuel López Obrador, el candidato de izquierda radical para las elecciones de julio de 2018, quien solía jactarse de que no hablaba inglés y que nunca había visitado EU, ha suavizado su retórica antiestadounidense. Prometió “que va a procurar la amistad y la buena vecindad con Estados Unidos de Norteamérica, con su pueblo y su gobierno” al presentar su plataforma política esta semana en el aniversario de la revolución mexicana de 1910.

¿Pero puede continuar esta camaradería? Una quinta ronda de conversaciones sobre la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) finalizó esta semana con amargura por ambas partes. Washington insinuó que podría retirarse y reprendió a México por su falta de voluntad para “comprometerse seriamente” con las polémicas propuestas que dice que son vitales para reducir el déficit comercial estadounidense con México que es del orden de los 64 mil millones de dólares su referencia para lograr un nuevo trato “justo” para EU.


Mientras tanto, México se lamentó de que EU se negara a explicar sus propuestas que un alto funcionario calificó de “inviables; y estoy siendo generoso”.

Washington cree que la dependencia económica de México en EU y el TLCAN “les da una desventaja”, según un alto funcionario estadounidense. No es de extrañar que los mexicanos consideren a EU de forma más desfavorable que en cualquier otro momento de la última década y media. Según un estudio del Pew Research Center a principios de este año, dos tercios de los mexicanos tienen sentimientos negativos hacia EU, más del doble que en 2015.

J Walter Thompson Intelligence, parte del grupo publicitario internacional, se hizo eco de eso: encontró que 58 por ciento de los mexicanos se mostraban significativamente más negativos hacia EU que hace un año, desde la elección de Trump.

Sin embargo, no existe el peligro de que los mexicanos boicoteen Starbucks o renuncien a tomar Coca-Cola por el momento. Las marcas estadounidenses aún tienen un índice de popularidad de 83 por ciento en México, según el estudio de JWT. Tres cuartas partes de los mexicanos piensan que las marcas estadounidenses son “cool”, y más de dos tercios creen que las marcas estadounidenses representan la mejor calidad.

Como lo demostró el juego de la NFL, los mexicanos valoran muchas cosas de EU -el país es el hogar de 36 millones de personas de origen mexicano- pero no su gobierno. Eso no resulta sorprendente: el país sufrió invasiones estadounidenses y perdió la mitad de su territorio ante EU en 1848. Los mexicanos celebraron cuando el gobierno expulsó a las compañías petroleras estadounidenses 90 años después y el país tiene un largo historial de políticos que fomentan la “gringofobia”.

Queda por ver si Trump, con sus planes del muro fronterizo y las amenazas al TLCAN, inspirará una reacción similar cuando los mexicanos se preparen para elegir a un presidente que lo enfrente y los defienda. Pero en el Estadio Azteca, el clima era conciliador. “Es bueno que la NFL nos apoye en México... nos hace sentir más conectados”, dijo Juan Martínez mientras se dirigía hacia el interior. “Esto va más allá de Trump”.