Financial Times

Las empresas temen un cambio radical en Argentina

Cuando la presidenta Cristina Fernández alabó confiadamente al sistema financiero argentino como “uno de los más sólidos del mundo”, algunos de los altos ejecutivos presentes tuvieron problemas para esconder su incredulidad.
Benedict Mander
24 agosto 2014 19:23 Última actualización 25 agosto 2014 5:0
Argentina. (Bllomberg)

Los economistas dicen que la presidenta Fernández tiene razón para estar nerviosa. (Bloomberg)

Cuando la presidenta Cristina Fernández alabó confiadamente al sistema financiero argentino como “uno de los más sólidos del mundo” durante un discurso en el mercado de valores de Buenos Aires el miércoles, algunos de los altos ejecutivos presentes tuvieron problemas para esconder su incredulidad.

Solamente el día anterior, en el cual a momentos estuvo a punto de llorar, la volátil líder argentina anunció un plan para desestimar una orden del juzgado de EU para pagarles a los acreedores “holdout” en Nueva York, después de que el dictamen empujó al país al incumplimiento por segunda vez en 13 años.

Los economistas dicen que Fernández tiene razón para estar nerviosa. Advierten que el plan de usar un banco estatal argentino para pagar la deuda e invitar a acreedores a cambiar sus bonos sujetos a leyes externas por otros sujetos a las leyes argentinas, solamente prolongaría el aislamiento de Argentina de los mercados internacionales desde su incumplimiento en 2001 y enviaría a la economía a una recesión más profunda.

Muchos dudan que el plan sea factible. Uno de los fondos de cobertura “holdout”, Aurelius Capital Management, dice que los líderes argentinos escogieron “ponerse fuera de la ley” con este plan. En Nueva York, el juez Thomas Griesa dijo el jueves que era “ilegal”, aunque se detuvo antes de declarar a Buenos Aires en desacato, “por el momento”.

Desde el incumplimiento, disparado por la decisión del juez Griesa de no permitir que el Bank of New York Mellon transfiriera pagos de interés a los tenedores de bonos sin pagarles a los acreedores “holdout” al mismo tiempo, crecen los temores de que la Sra. Fernández adopte una estrategia de línea dura.

“La presidenta ha decidido dejar de manejar una posición ortodoxa y está reaccionando radicalmente”, dijo un ejecutivo extranjero en Argentina al referirse a los esfuerzos realizados en el último año para normalizar las relaciones con acreedores internacionales y así recuperar el acceso al financiamiento externo conforme las reservas del banco central caían a números bajos récord.

Esos esfuerzos, aparentemente obstaculizados por el incumplimiento, incluían un acuerdo para compensar a Repsol de España con 5 mil millones de dólares después de expropiar sus activos argentinos en 2012, y pagar una antigua deuda de 10 mil millones de dólares a las naciones acreedoras del Club de París.

El ejecutivo se quejó de una serie de movimientos “aterradores” contra el sector privado.

Éstos incluyen amenazas de sancionar una compañía con sede en EU después de que se declaró en bancarrota y cerró sus operaciones locales, lo cual según la Sra. Fernández era realmente un intento respaldado por los “fondos buitres” para engendrar temor entre la población.

Los grupos de negocios también están peleando acerca de la llamada ley de “insumos” que está siendo discutida en el congreso y que ha sido descrita como “retrógrada” y “anticonstitucional” por líderes de negocios, quienes dicen que permitirá que el gobierno intervenga compañías para controlar precios y utilidades.

Algunos observadores temen que un conflicto se está desenvolviendo a un nivel muy parecido al del dañino choque que la Sra. Fernández tuvo con el sector agrícola en 2008.

Pero Hugo Haime, un encuestador en Buenos Aires, dice que esta atmósfera combativa le viene bien a la Sra. Fernández, si ella quiere ser vista como una líder que defiende los intereses nacionales contra el enemigo impopular, ya sean los “fondos buitres” de afuera o los ricos y privilegiados en casa.

Carlos Germano, un analista político, dice que la Sra. Fernández está también sacando ventaja del conflicto, especialmente con los acreedores “holdout”, para distraer la atención de los problemas económicos, durante una profunda recesión empeorada por una de las tasas más grandes de inflación a nivel mundial y una grave escasez de reservas de divisas.

“El modelo económico del gobierno se está deshaciendo … Están tratando de poner en primer plano el asunto de los acreedores “holdout” para que la gente no hable de lo que realmente les interesa: el hecho de que no pueden pagar sus cuentas”, dice Germano, quien menciona que aunque Fernández ha recibido un impulso por su manejo del problema de los acreedores “holdout”, esto no durará siempre.

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