Financial Times

La planta que sacó de la recesión a Brasil, y el escándalo que podría alimentar la crisis

En el primer trimestre del año, Brasil salió de la recesión gracias al sector agrícola, principalmente una abundante cosecha de soya, pero una el nuevo escándalo de presunta corrupción podría sumir de nuevo al país. 
Andrés Schipani
​Financial Times
01 junio 2017 23:43 Última actualización 02 junio 2017 5:0
soya Argentina

(Bloomberg)

La economía brasileña salió de la peor recesión de su historia en el primer trimestre de este año, pero los analistas advierten que la inestabilidad política significa que la mayor economía de América Latina aún no ha salido de la crisis.

Los datos oficiales del jueves mostraron que la economía creció uno por ciento en comparación con el trimestre anterior. Esto marcó el primer crecimiento intertrimestral en Brasil tras ocho trimestres consecutivos de contracción, y fue impulsado por el sector agrícola, principalmente una abundante cosecha de soya, que creció un 13.4 por ciento. Pero subrayando los obstáculos que aún enfrenta la economía brasileña, el producto interno bruto continuó contrayéndose sobre una base interanual, con una contracción de un 0.4 por ciento en el primer trimestre.


“Hay un crecimiento marginal, algo que no había sucedido en un tiempo”, dijo Silvio Campos Neto, economista principal de la consultoría Tendências.

La tasa de crecimiento fue ligeramente mayor de lo que esperaba el gobierno y será utilizada por el asediado presidente Michel Temer para intentar reforzar su apoyo.

Temer está tratando de basar su legitimidad en la capacidad de su gobierno para rescatar la economía brasileña de la peor recesión de su historia, pero tiene la presión de un escándalo por presunta corrupción.

“Ya pasamos lo peor”, añadió Antonio Domínguez, director gerente regional de Maersk Line. “Pero Brasil aún tiene un largo camino que recorrer antes de que regrese a los niveles de comercio previos a la crisis”.

Él señala que las importaciones y exportaciones brasileñas en el primer trimestre de 2017 son 21 por ciento inferiores a los volúmenes del mismo trimestre de 2015. Alberto Ramos, economista de Goldman Sachs, advierte también que Brasil no se encuentra todavía fuera de peligro. “Esto no es un indicador claro de que hemos iniciado una vigorosa recuperación económica. Las cifras del primer trimestre fueron impulsados por una abundante cosecha que alcanzó niveles récord. Probablemente habrá cierta regresión en el segundo trimestre”.

Además, las cifras del período no toman en cuenta el escándalo de corrupción que está enfrentando Temer. Los mercados de capitales y de divisas de Brasil se han recuperado tras un choque inicial provocado por las revelaciones de que el e presidente de JBS, la compañía empacadora de carne, grabó en secreto a Temer presuntamente hablando de sobornos.

Temer ha negado las acusaciones, y ha hecho caso omiso a los llamamientos generalizados a su renuncia. A comienzos de esta semana dijo en Sao Paulo que “llegaremos al final de 2018 con la casa en orden”. Pero el escándalo está enturbiando las esperanzas de una recuperación económica en ciernes.

“Los resultados del primer trimestre son lecturas de antes de estos acontecimientos políticos”, dice Campos Neto, y agrega que el escándalo “podría dificultar la recuperación económica”.

En medio de los rumores de que Temer podría ser destituido, lo cual descarrilaría las importantes reformas, los inversionistas han expresado preocupaciones sobre si su acosado gobierno de centro-derecha ahora sería capaz de lograr que el congreso apruebe una impopular reforma del generoso sistema de pensiones de Brasil. Esto se considera clave para solucionar un déficit presupuestario del 9.2 por ciento del PIB.

“La esperada recuperación económica podría estancarse, y, en el peor de los casos incluso podríamos sufrir una recesión secundaria, especialmente si la actual incertidumbre y la inestabilidad política aumentan y/o persisten por un período de tiempo prolongado”, explicó Ramos.

El miércoles, el banco central de Brasil redujo la tasa de interés de referencia en un punto porcentual hasta el 10.25 por ciento, después de que la inflación anual se redujo casi a su nivel mínimo en 10 años del 4.08 por ciento. Sin embargo, el comité de política monetaria del banco también llamó la atención sobre “los altos niveles de incertidumbre” de Brasil, señalando que sería “adecuado” adoptar un ritmo más lento de los recortes.