Financial Times

La desventaja de ser angloparlante

A raíz de la publicación de los resultados de los exámenes de las escuelas, el Reino Unido está teniendo su ataque de pánico anual porque los jóvenes no estudian idiomas extranjeros. Este año hubo 10 mil alumnos menos que tomaron exámenes de idiomas que los que hubo al final de la década de 1990.

Michael Skapinker
20 agosto 2014 20:7 Última actualización 21 agosto 2014 5:0
Lengua. (Bloomberg)

Los idiomas son una parte importante en el mundo de negocios. (Bloomberg)

Eso no es justo, les dije en francés a dos colegas en una conferencia durante la pausa para el café. Ustedes son la mayoría aquí. Deberíamos hablar su idioma, no el mío. Ellos me dieron el gusto durante unas cuantas oraciones más, y luego volvieron a hablar inglés.

A raíz de la publicación de los resultados de los exámenes de las escuelas, el Reino Unido está teniendo su ataque de pánico anual porque los jóvenes no estudian idiomas extranjeros. Este año hubo 10 mil estudiantes menos que tomaron exámenes de idiomas que los que hubo al final de la década de los noventa.

“Los idiomas son una parte importante del mundo de negocios”, dice John Cridland, director del CBI, el grupo de empleadores. “Ese segundo o tercer idioma le da la ventaja a su contrincante de Alemania, Francia o los Países Bajos”.

Puede ser cierto. Pero aquellos ansiosos angloparlantes jóvenes que tomen su consejo y aprendan otro idioma, se enfrentarán a una decepción. No sólo es difícil dominar el idioma de otros. Cuando finalmente aprendemos a hablarlo, tenemos dificultades para encontrar individuos que quieran hablar con nosotros. Mientras hemos estado aprendiendo su idioma, ellos han estado aprendiendo el nuestro. Y el inglés es lo que quieren hablar.

Mi experiencia de la conferencia no ha sido la única semejante que he tenido –y no son sólo los altos ejecutivos los que se han resistido a mis intentos de hablar su idioma.

En una feria comercial en el sur de Francia este año, fui al bar y pedí en francés un poco de agua mineral. “¿Quiere hielo?” dijo el camarero, en inglés.

Esto es un gran cambio. Recuerdo que, hace años, le pregunté a la persona que contestó el teléfono en una compañía francesa grande si hablaba inglés. “No, usted puede hablar francés”, me dijo en francés. No veo que eso suceda hoy en día.

Tal vez los francoparlantes creen que no hablo su idioma lo suficientemente bien. Yo me esfuerzo mucho en mejorar, leo la prensa de París en línea y escucho un podcast francés casi todos los días.

¿Y con qué fin? Estaba yo en una reunión hace un par de años con seis personas en Ginebra.
Después de la corta charla inicial en francés, cambiaron al inglés, a pesar de que, según yo, mi francés era mejor que el inglés de al menos tres de ellas.


¿Es sólo una cuestión francesa? ¿Están los francoparlantes tan poco acostumbrados a escuchar a los extranjeros hablar su idioma que no pueden soportar oír como lo destrozan?

Posiblemente, pero he visto el mismo cambio hacia el inglés en otros lugares. Cuando trabajaba en Grecia a principios de los ochenta, la gente estaba tan encantada de que yo me estuviera tomando el trabajo de aprender su idioma que estaban felices de conversar conmigo en él, incluso cuando yo apenas podía producir una oración.


Para cuando me fui cuatro años más tarde, me elogiaron efusivamente, ignorando mis errores. Y todavía me dicen –“¡aún recuerdas el griego después de 30 años!”– pero entonces, también ellos cambian al inglés. Una vez más lo digo, no sólo sucede cuando se trata de negocios: los taxistas y el personal del hotel también lo hacen.

El tono es sutilmente diferente. Aunque yo veo este cambio del francés al inglés como algo pasivo-agresivo, el cambio desde el griego es entusiasta: ¿Para qué hablar nuestro idioma si nosotros podemos hablar el suyo?

¿Por qué está sucediendo? Tengo algunas teorías. En primer lugar, el inglés ahora es un prerrequisito para cualquier trabajo que requiera contacto con extranjeros. Ya sea un trabajo en la sala de juntas, detrás del mostrador de recepción o solicitando clientes afuera de un restaurante, hay que ser capaz de hablar inglés. Tal vez abordar a la gente en su propio idioma en lugar de hacerlo en inglés sugiere que carecen de esa crucial competencia profesional.

En segundo lugar, como el inglés se ha convertido en la “lingua franca” de los negocios, la ciencia y la academia, las personas ahora ven sus propios idiomas como parte de su dominio privado, reservado para amigos y familiares. En conversaciones con amigos franceses y griegos, he descubierto que son más felices al hablar sus propios idiomas.

En tercer lugar, es posible que yo me rinda con demasiada facilidad. En lugar de aceptar humildemente que la conversación debe regresar al inglés, yo tal vez debería continuar hablando su idioma tan insistentemente como ellos lo hacen con mi idioma, hasta que se rindan.

Hay formas más civilizadas de comportarse. Yo solía almorzar con el corresponsal en Londres de un periódico francés. Pasábamos la mitad del almuerzo hablando inglés y la otra mitad hablando francés. Esto continuó incluso cuando su esposa le dijo que era el arreglo más rebuscado y artificial que jamás había visto. Finalmente, fue enviado a otro lugar y yo no he encontrado un sustituto.

Si desea solicitar este puesto, por favor, envíe su solicitud a la siguiente dirección, en cualquier idioma que desee: michael.skapinker@ft.com

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