Financial Times

Inversión de China en América Latina, a prueba

Venezuela, Chile, Brasil, Perú y Argentina son algunas de las economías latinoamericanas que buscarán financiamiento de bancos y fondos chinos para apuntalar al sector privado, lo que podría ampliar los 100 mil mdd de exposición china en América Latina.
Redacción
09 enero 2015 20:15 Última actualización 10 enero 2015 5:0
China

(Bloomberg)

Algunos países consideran los fondos chinos como una alternativa a los préstamos del FMI.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, anunció que habrá inversiones provenientes de China por valor de 20 mil millones de dólares. Pero lo que no dijo fue si consiguió lo que fue a buscar: un salvavidas financiero de su mayor acreedor.

La ofuscación dice mucho de cómo la desaceleración de la economía de China y la caída de los precios de los productos básicos están poniendo a prueba su relación con América Latina y subraya la renuencia de Beijing – ya desplegada en Zimbabwe – a consignar dinero ciegamente ni siquiera a sus amigos más cercanos de países ricos en recursos.

Éstas son malas noticias para América Latina. Durante la última década, Beijing ha desembolsado más de 100 mil millones de dólares en créditos comerciales e inversión para la región y esta semana algunos de sus mayores clientes están llegando gorra en mano, en busca de nuevos fondos que los ayuden a atravesar estos tiempos de vacas flacas.


Aunque Chile, Brasil y Perú son todos importantes socios comerciales y de inversión, es en los acuerdos de gobierno a gobierno con gobiernos de izquierda en Venezuela, Ecuador y Argentina en los que China se encuentra más expuesta.

Como a menudo se ven excluidos de los mercados occidentales de capital, estos países describieron los fondos chinos como una “alternativa sur-sur” para el financiamiento del sector privado o de préstamos multilaterales de prestamistas dominados por Washington como el Fondo Monetario Internacional.

Esa estrategia une a Beijing a algunas de las economías más inestables de la región, y con el fin del auge de los productos básicos, ahora debe decidir cuánto apoyo nuevo puede ofrecer. Esta semana Beijing acoge la primera cumbre conjunta de China con la CELAC, una agrupación regional latinoamericana fundada por el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que excluye deliberadamente a EU.

Los bancos y las empresas de propiedad estatal de China son relativamente nuevos en el mundo de las finanzas y las inversiones internacionales, y nunca han experimentado los ciclos de auge y caída tan familiares para los inversionistas a largo plazo en América Latina.

Castigados en África por su diplomacia de “cheque en blanco”, los bancos gubernamentales chinos han tenido el cuidado de garantizar los préstamos a América Latina, especialmente a Venezuela y Ecuador, donde en buena medida están respaldados por las exportaciones de petróleo. Los préstamos respaldados por productos básicos representan aproximadamente la mitad de los 100 mil millones de dólares de la exposición china a América Latina, según estimados de Kevin Gallagher de la Universidad de Boston, autor de “El Dragón en la Habitación: China y el Futuro de la Industrialización Latinoamericana”.

La reducción a la mitad del precio del petróleo y la formulación de políticas caóticas han obligado a Venezuela a luchar para obtener nuevos financiamientos para cubrir sus necesidades de importación, a pesar de que posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Sus bonos internacionales ahora tienen un prohibitivo rendimiento del 24 por ciento.

Al encontrarse el precio del petróleo a alrededor de 50 dólares por barril, Asdrúbal Oliveros, economista jefe de Ecoanalítica, estima que las necesidades de financiamiento de Venezuela son de unos 20 mil millones de dólares.

China ha estado reacia a aumentar su exposición venezolana, indica Alejandro Grisanti, analista de Barclays, y es probable que exija concesiones adicionales, como reformas económicas y un mayor acceso al petróleo, a cambio de un nuevo crédito. Ya le ha prestado a Caracas 51 mil millones de dólares.

“Los chinos están muy expuestos a Venezuela y es probable que estén preocupados por la posibilidad de un cambio de régimen”, escribió la analista de Eurasia Group, Risa Grais-Targow, señalando que las inversiones anunciadas por Maduro el miércoles parecen estar atadas a proyectos específicos.

“Los fondos no representan necesariamente efectivo que se pueda utilizar libremente y que el gobierno pueda utilizar para importaciones o para hacer pagos de la deuda. Por otra parte, con base en la experiencia previa, probablemente estos acuerdos son preliminares y podrían tardar en materializarse”.

Hong Lei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, se negó a especificar si Beijing renovaría una línea de crédito de 4 mil millones de dólares para Venezuela que se vence el próximo mes. “Las líneas de cooperación están abiertas y libres”, dijo.

Caracas puede consolarse con el apoyo de China al resto de la región. Ecuador, miembro de la OPEP que recortó su presupuesto en un 4 por ciento esta semana, anunció que el Ex-Im Bank de China extendería una línea de crédito de 5.3 mil millones de dólares a 30 años al 2 por ciento de interés para ayudar a mantener el gasto público.

El presidente Rafael Correa aseguró otros 1.5 mil millones de dólares del Banco de Desarrollo de China y otros fondos del Ex-Im Bank y del Banco de China, para un total de 7.5 mil millones. Desde el año 2009, China le ha prestado a Ecuador 10 mil millones de dólares, según el Diálogo Interamericano. Posee el 30 por ciento de la deuda externa ecuatoriana y recibe la mitad de sus exportaciones de petróleo.

El intercambio de moneda de 11 mil millones anunciado el año pasado con Argentina, que se encuentra excluida de los mercados occidentales de capital por una disputa con un grupo de acreedores “holdout” después de su incumplimiento de deuda de 100 mil millones en 2001, también ha ayudado a Buenos Aires a reforzar sus desgastadas reservas de divisas.

Esa disputa hace que los inversionistas chinos estén reacios a comprometerse con nuevos proyectos por miedo a que los fondos sean secuestrados por los acreedores “holdout”, dice un abogado que asesora a empresas chinas en Argentina.

La apuesta a largo plazo de Beijing por los ricos recursos naturales de la región se acompaña de sustanciales inversiones bancarias y en telecomunicaciones.