Financial Times

Empresas de tecnología podrían sorprender a bancos

Lo que amenaza con alterar al mundo financiero es algo que la mayoría de las luminarias que se reúnen en Wyoming han ignorado hasta ahora: la tecnología.
Gillian Tett
21 agosto 2014 19:56 Última actualización 22 agosto 2014 5:0
Apple. (Bloomberg)

Las empresas de tecnología también tienen algunas ventajas inusualmente poderosas. (Bloomberg)

Cuando los banqueros centrales y los economistas se reúnan hoy en la convención anual de Jackson Hole, habrán copiosos debates acerca del estado de los bancos en el mundo.

Después de todo, hace siete veranos el mundo cayó en una crisis financiera, desatando una ola de reformas que cambiaron la manera en que funcionan las finanzas, no sólo en la banca regulada sino también en las esferas del sistema bancario en la sombra (las entidades no bancarias que fueron ampliamente ignoradas antes de que la crisis estallara en 2007).

Pero mientras los responsables políticos y los economistas ponderan hacia dónde se dirige la industria, un cierto tono de ironía flota en el aire. Desde el año 2007 la reforma financiera ha adquirido tal frenetismo que se ha asumido que las normas regulatorias son las que reconfigurarán la industria. Eso puede ser una verdad a medias.

También lo que amenaza con alterar el mundo financiero es algo que la mayoría de las luminarias que se reúnen en Wyoming han ignorado hasta ahora: la tecnología. Fuera del círculo de los bancos regulados – y de hecho, los bancos en la sombra – varios grupos de empresas de tecnología están silenciosamente intensificando sus esfuerzos para cambiar las finanzas tanto a nivel del mayoreo como del menudeo. Y a pesar de que el impacto hasta el momento ha sido modesto, esto podría eventualmente redibujar partes del mapa financiero – inclusive nuestro concepto de cómo el dinero digital opera hoy en día.

Los banqueros centrales, los economistas e inversores no se percataron de la realidad antes de 2007 al hacerle caso omiso a los bancos en la sombra, por estar observando obsesivamente los bancos regulados. En esta ocasión, bien pueden perderse las nuevas tendencias empresariales, precisamente por vivir tan obsesionados con los debates regulatorios del pasado.

Para hacernos una idea de la situación, miremos a “Money 20/20”, una conferencia de alto nivel sobre el financiamiento y los pagos que se realiza en Las Vegas en noviembre. Como era de esperarse, la lista de las empresas asistentes incluye los grupos financieros establecidos en ese ramo, como American Express y Bank of America. También hay gigantes tecnológicos como Amazon y Google, que también están desarrollando sus propias operaciones de pagos de financiamiento (Amazon Payments y Google Wallet).

Pero hay también cientos de participantes más pequeños que intentan agresivamente encontrar maneras de sacar de la ecuación a los bancos e instituciones financieras tradicionales en actividades que van desde la gestión de activos hasta los préstamos y pagos. Algunos de éstos, como Lending Club, una compañía de préstamos entre iguales, ya son bien conocidos. Otros, como Kabbage, que proporciona capital de trabajo para pequeñas empresas, y Ripple Labs, un sistema de moneda digital, están recién empezando a cambiar las cosas. Los expertos en finanzas calculan que alrededor de 2 mil 500 empresas están tratando de penetrar en ese campo.
La mayoría de estos aspirantes digitales quebrará. En el pasado los bancos han aniquilado muchas amenazas competitivas, y el marco regulatorio tiende a favorecer a los operadores tradicionales. También no está claro con qué rapidez están los consumidores dispuestos a aceptar cambios; hasta el momento, las empresas de tecnología no han tenido mucho éxito promocionando la idea de “billeteras digitales” en los teléfonos móviles.

Por otra parte, las empresas de tecnología también tienen algunas ventajas inusualmente poderosas. Por un lado, compañías de la talla de Google, Amazon y Apple gozan de calificaciones crediticias más altas que la mayoría de los bancos. En segundo lugar, ofrecen niveles mucho más altos de servicio al cliente que los bancos. Un grupo de Wall Street, por ejemplo, recientemente encuestó a jóvenes estadounidenses y descubrió – muy a su pesar – que este segmento de clientes confía mucho más en Apple que en cualquier banco. Del mismo modo, las encuestas de Edelman, el grupo estadounidense de relaciones públicas, muestran que la confianza pública en las empresas de tecnología se ha mantenido alta en los últimos años, mientras que la reputación de los bancos cayó en picada.

Y la tercera ventaja que los emprendedores tecnológicos disfrutan hoy en día es su exitoso historial de cambiar la manera en la que operan otras industrias, desde la turística hasta los medios de comunicación. La idea de desestabilizar la industria de las finanzas no luce particularmente difícil para las empresas tecnológicas. En cambio, dice Jack Ma, jefe del grupo de Internet chino Alibaba, parece ser una evolución natural.

Esta tendencia conlleva riesgos. Se plantean grandes interrogantes con respecto a la seguridad cibernética, por ejemplo. También plantea dudas acerca de las regulaciones que muchos de los banqueros centrales en Jackson Hole apenas han comenzado a considerar. Tomemos a Alibaba, por ejemplo. En el último año, después de que comenzó a ofrecer fondos del mercado monetario en línea, ha disfrutado de un crecimiento impresionante: tiene más de 80 mil millones de dólares provenientes de 81 millones de clientes. Pero la supervisión de este sector es irregular y en caso de que sucediese un accidente – en los fondos de Alibaba u otros – nadie sabe a ciencia cierta cómo podría manejarse.

Sin embargo, incluso teniendo en cuenta esas advertencias, debería verse con beneplácito la llegada de nuevos competidores. Aún no está claro si participantes como Google y Alibaba entrarán en una escala masiva; los bancos tal vez se defiendan de semejante incursión al innovarse ellos mismos también. Pero después de casi una década en la que la palabra “innovación” se ha convertido en una palabrota en el mundo de las finanzas, sería positivo ver un poco de genuina creatividad empresarial en el sector bancario.

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