Financial Times

El talento financiero de Argentina está en Wall Street

Desde la década de los noventa, Argentina vio salir una oleada de ejecutivos financieros a Wall Street en busca de una carrera internacional. Irónicamente, el gobierno de Cristina Fernández lleva 13 años en una batalla legal contra un grupo de acreedores "holdout" que no ha podido resolver.
Benedict Mander / John Paul Rathbone
01 enero 2015 20:35 Última actualización 02 enero 2015 5:0
Argentina

(Bloomberg)

Cuando la presidenta Cristina Fernández explicó su negativa a contratar a un banco de inversión para ejecutar un complejo –pero, ultimadamente fracasado– acuerdo sobre la deuda local por 10 mil millones de dólares, describió a los banqueros como estafadores hambrientos por comisiones que infligen “angustia permanente” en los argentinos.

La ironía es que Argentina cuenta con una red de financieros emigrados en Wall Street tan densa y extensa que los de afuera se refieren a ésta como un “club”. Cristina Fernández podría haber pedido consejos al club y, lo que es más, probablemente habrían estado más que dispuestos a ayudar.

Habiendo comenzado sus carreras en la década de los noventa, cuando Argentina tenía la mayor presencia en los mercados de capitales de cualquier mercado emergente, muchos de ellos se han involucrado en el intento de resolver los 13 años de batalla legal de Argentina contra un grupo de acreedores “holdout”.

Una solución potencial, que muchos creen que es factible para el nuevo año, permitiría al país reanudar los préstamos en el extranjero y ayudar a reactivar su vacilante economía.

“Se podría decir que hay un aumento de talento argentino en Wall Street”, menciona Chris Gilfond, el jefe argentino de la división de mercados de renta variable y de capital de Citigroup para las Américas.

El fenómeno es particularmente evidente en JPMorgan, el mayor banco de Estados Unidos por el monto de sus activos, donde Daniel Pinto es el jefe de la banca de inversión.

Mencionado como posible sucesor de Jamie Dimon, el director ejecutivo de la institución, Pinto también dirige la banca europea y africana en JPMorgan. Nicolás Aguzín, el jefe de JPMorgan Asia, es un argentino, al igual que Martín Marrón, a cargo de las operaciones en Latinoamérica. Por otra parte, su compatriota Gerardo Mato es la cabeza de la banca mundial para las Américas en HSBC.

Los ejecutivos forman parte de una diáspora argentina que dejó el país hace más de una década para forjar carreras internacionales. Pero a diferencia de muchos de sus pares latinoamericanos que han regresado a trabajar en sus países de origen, en auge como Colombia, la vacilante economía de Argentina ha llevado a muchos a permanecer en el extranjero.

El éxito de sus banqueros contrasta con la posición del país como un paria de los mercados financieros internacionales desde su incumplimiento de 2001. De hecho, la larga historia de su inestabilidad económica ha proporcionado un terreno natural de aprendizaje para los financieros, dicen los banqueros.

Daniel Pinto describe que su experiencia como argentino le ayuda a mantener la calma y mantener la cabeza fría.

“Los argentinos, a causa de la historia del país, han nacido para ser economistas”, dice otro importante banquero argentino en Wall Street. “Uno crece aprendiendo sobre las monedas, la macroeconomía y la deuda”.

“La flexibilidad mental (que se requiere para lidiar con Argentina siempre) los pone en una ventaja sobre los demás y les permite ser mejor que los directivos, tomadores de riesgo y solucionadores de problemas promedio”, dice un ejecutivo extranjero que trabaja en Argentina.

La enorme presencia de Argentina en los mercados internacionales de capitales en la década de los noventa, cuando el país era uno de los favoritos del mercado, también ayudó a desarrollar el talento local.

Entre 1995 y 2001, Argentina emitió casi 60 mil millones de dólares en bonos internacionales, aproximadamente el doble de los bonos de los gigantes de los mercados emergentes como Brasil y Rusia, según Dealogic.

Aunque otros latinoamericanos también entraron en la banca en ese momento, el volumen de talento argentino en las finanzas internacionales es notable. Muchos de los banqueros del país se trasladaron al extranjero después de que los bancos de inversión cerraron las oficinas locales tras la crisis financiera en 2001.

Cristina Fernández sigue teniendo una profunda desconfianza de los banqueros, debido al impago de la deuda soberana del país en 2001.

“Añoran las políticas de deuda de Argentina de ese entonces, y terminan trabajando para los malos, los holdouts”, dijo el economista Agustín D’Attellis. “Quieren acabar con la situación lo antes posible, a cualquier precio”.

Es poco probable que este punto de vista sea respaldado universalmente. De cualquier manera, la necesidad del país de recibir inversión fresca significa que los financieros argentinos tenderán a desempeñar un papel en el futuro de la nación, al igual que el talento reimportado lo ha hecho en otros lugares.

Miguel Galuccio, un exejecutivo internacional de Schlumberger, el grupo de servicios petroleros, ha transformado a YPF, la compañía petrolera nacional, desde que regresó a Argentina para convertirse en su director ejecutivo hace dos años.

“La pregunta es cómo conseguir que todas aquellas personas regresen y trabajen para Argentina”, dijo un banquero de Wall Street.