Financial Times

¿Crecer o cuidar el ambiente? Ese es el dilema

A pesar de la evidencia que indica que limitar los incrementos globales de temperatura sería más barato que adaptarse a ellos, los diseñadores de políticas se han enfocado en revivir al crecimiento más que en implementar medidas que promueven una economía basada en la conservación de recursos.
Sarah Murray
23 mayo 2014 0:6 Última actualización 23 mayo 2014 5:0
Así se ven los rascacielos del Canary Wharf, el centro de negocios londinense.

Así se ven los rascacielos del Canary Wharf, el centro de negocios londinense. (AP)

Desarrollada por una compañía nueva en Nueva York, una tapa ajustable para radiador hará que los residentes de casas calentadas por viejos sistemas de vapor no tengan que desperdiciar energía en el invierno al abrir las ventanas para refrescarse.

Radiator Labs es una de tantas compañías que ven oportunidades comerciales en tecnologías verdes. Pero mientras que tanto las empresas nuevas como las multinacionales capitalizan estas oportunidades, los diseñadores de las políticas han sido más lentos para actuar.

“Hace 10 años yo hubiera dicho que los líderes de políticas estaban al frente y las compañías les seguían en cuanto al reconocimiento de la sustentabilidad”, dice Mindy Lubber, presidente de Ceres, una coalición de inversionistas y grupos ambientales establecida en Estados Unidos. “Eso ha cambiado substancialmente”. 

En Europa y Estados Unidos, los gobiernos han estado sufriendo para recuperarse de la crisis económica global. A pesar de la evidencia que indica que limitar los incrementos globales de temperatura sería más barato que adaptarse a ellos, los diseñadores de políticas se han enfocado en revivir al crecimiento letárgico más que en implementar las medidas que promueven una economía basada en una economía baja en carbono y la conservación de recursos.

En los mercados emergentes, también, el crecimiento sobrepasa lo verde. En China, donde los líderes superiores han reconocido la importancia de combatir el cambio climático y alejando la mezcla energética del país del carbón, las políticas nacionales se pueden enfrentar con grandes obstáculos a nivel local.

“El marco de referencia y el reconocimiento están ahí”, dice Peter Lacy, director gerente de estrategia y servicios de sustentabilidad de Accenture en Asia-Pacific. “Pero una vez que llegas a los niveles de provincia, ciudad y condado, hay verdaderos retos y arreglos entre la agenda ambiental y el desarrollo económico”. 

Aun para las compañías que han adoptado metas ambientales ambiciosas, es difícil equilibrar el empuje para expandir las actividades comerciales con el deseo de reducir el impacto.

Unilever, que tiene la meta de duplicar su negocio y reducir a la mitad su impacto ambiental, recientemente reportó que la huella de gases de efecto invernadero total de sus productos (incluyendo el uso por consumidores) había crecido 5 por ciento desde 2010 como resultado de su adquisición de Alberto Culver, la compañía de productos de belleza.

Mientras que en 2013 las emisiones de Unilever de CO2 debidas a la energía en la manufactura fueron 32 por ciento más bajas que sus niveles en 2008 por tonelada de producción, el adquirir un negocio nuevo significa que la compañía ha adquirido todas las emisiones de carbón asociadas con ese negocio, aumentando sus niveles en general.

Sin embargo, hay evidencia de que la sustentabilidad ambiental no necesariamente tiene que involucrar compensaciones económicas. En California, por ejemplo, la industria solar ha tenido un crecimiento de alrededor del 8 por ciento desde 2012, representando la suma de cerca de 3 mil 500 empleos, una tasa casi cinco veces más rápida que la tasa de crecimiento a través del estado según investigaciones de la Solar Foundation.

Mientras que los grupos industriales se han resistido a reglamentos ambientales más estrictos, los reportes de Citi Research Investment y Ceres encontraron que estándares más estrictos para la eficiencia de emisiones deberían, de hecho, incrementar las ventas de los fabricantes de automóviles en Estados Unidos al aumentar la demanda por vehículos híbridos y eléctricos.

Mientras tanto, los inversionistas están cosechando retornos de la sustentabilidad ambiental. Las compañías que participan en Carbon Action, parte del Carbon Disclosure Project, una iniciativa de participación de inversionistas, encontraron que las inversiones en eficiencia energética y reducción de emisiones de carbono estaban generando una tasa de retorno anual de 33 por ciento, resultando en la recuperación de la inversión en tres años.

Tanto como el crecimiento en la venta de tecnologías y sistemas que combaten el cambio climático, la demanda también es probable que crezca para aquellos que ayudan al mundo a adaptarse a sus efectos.

Éste es el punto de vista de Richard Tol, un profesor de la Universidad de Sussex y de la Universidad de Vrije en Amsterdam que ha trabajado en el Panel de Cambio Climático de la ONU desde 1994.

“Si eres un ingeniero civil y proteges las costas, entonces el cambio climático es una oportunidad de oro” dice. “Ésta es una de las razones que ha impulsado a Holanda a enfatizar el cambio climático, pues es una oportunidad de exportación".

Para que los gobiernos capitalicen estas oportunidades económicas, tal vez necesiten romper las paredes entre sus departamentos.

Las secretarías del Medio Ambiente, Energía y Agricultura – las cuales juegan un papel crítico en promover tecnologías limpias y crecimiento sustentable – no siempre pueden coordinar fácilmente sus actividades.

Una manera de afrontar el problema es combinar diferentes departamentos, tal como lo ha hecho Connecticut, Estados Unidos. En julio de 2011, juntó los departamentos de protección ambiental y servicios públicos para crear el Departamento de Energía y Protección Ambiental.

Rachel Kyte, quien supervisa el trabajo del World Bank Group de la adaptación al cambio climático, mitigación y financiamiento climático, dice que las políticas que promueven la economía verde también requieren de la participación de los departamentos de finanzas.

Los ejemplos de innovación verde proliferan, pero muchos creen que deben introducirse más palancas políticas para persuadir a un sector más grande de la industria a adoptar las tecnologías limpias y los modelos comerciales que minimizan el uso de recursos y reducen las emisiones de gas.

Para algunas compañías líderes, sin embargo, las políticas son menos el motor que el reconocimiento de que las prácticas comerciales sustentables aumentan su capacidad de adaptación e impulsan las ganancias. Ikea, por ejemplo, ha encontrado una razón convincente para invertir en energía renovable. El minorista se ha comprometido a adquirir y operar 137 turbinas de viento alrededor del mundo e instalar paneles solares en sus edificios.

Para otros, las oportunidades consisten en cambiarse a nuevas áreas comerciales, como lo está haciendo Honda. El fabricante de automóviles está desarrollando una “Casa Inteligente Honda” para demostrar cómo el vivir con cero emisiones de carbono puede integrar diferentes maneras de generar y usar energía, incluyendo paneles solares en el techo que pueden cargar un vehículo eléctrico.