Financial Times

Piden a inversionistas apostar a los videojuegos

Las compañías de juegos móviles se encuentran en desventaja. Sus productos se han diseñado para ser fáciles de aprender y altamente adictivos y con sus modelos de negocios “freemium”, a menudo no hay que pagar nada para empezar a jugar.
Richard Waters
13 marzo 2014 20:28 Última actualización 14 marzo 2014 5:0
[Cortesía]  Se montó un exhibición interactiva con el juego Angry Birds Space Encounter para interesar a los jóvenes en la física y las matemáticas. 

Rovio, fabricante de “Angry Birds” ha tomado un nuevo enfoque para sacarle provecho a su propiedad intelectual. (Cortesía)

¿Por qué debería un inversionista cuerdo invertir dinero en un negocio que depende de las capacidades impredecibles de unos pocos creativos para generar grandes éxitos?

Ésa es la pregunta que sopesan los potenciales inversionistas de King Digital Entertainment, la empresa que creó el exitoso juego “Candy Crush Saga”. Con una próxima cotización en bolsa, King emitió un estimado del precio de sus acciones tasando la empresa en hasta 7.6 mil millones de dólares.

También es la pregunta que encara la industria de los juegos, a medida que centra su atención en una de las mayores bonanzas comerciales generadas por el Internet móvil.

Las fábricas de éxitos –sin importar a qué industria pertenecen– a menudo aparentan desafiar el análisis racional. Pero es posible llegar al meollo de algunos de sus secretos, y obtener un punto de vista más racional acerca de su capacidad para producir rendimientos duraderos.

Desafortunadamente, cuando se trata de juegos en dispositivos móviles, los resultados de esta desmitificación no siempre son tranquilizadores. Consideremos los tres factores que parecen ser clave para el éxito constante de ciertos productores.

El primero es que se benefician de algún tipo de distribución privilegiada: pueden obtener acceso a los clientes que otros no pueden. Eso les ayuda a atraer a los mejores talentos, ya que éstos buscan maximizar sus perspectivas profesionales.

Esto explica en parte el éxito de los sellos disqueros en la época dorada de la radio. Los mejores lograban conseguir tiempo en el aire, garantizándoles su público mientras la competencia luchaba en la oscuridad.

Eso también explica por qué la incubadora para empresas startup, “YCombinator”, se ha convertido en una fábrica de éxitos para las nuevas empresas de tecnología. Una temporada en YCombinator abre las puertas a las redes más exclusivas de la industria de capital de riesgo, garantizando el primer vistazo a las nuevas empresas más prometedoras.

Cuando se trata del Internet móvil, sin embargo, una distribución privilegiada es difícil de garantizar. Las tiendas de aplicaciones y las redes sociales mandan, impulsando la absorción viral rápida de los éxitos. Hasta cierto punto, las compañías de juegos como King pueden comprar una audiencia por medio de la publicidad con pago por descarga. Pero ese es un método costoso de construir un negocio que no puede igualar los rendimientos de los éxitos virales autosostenibles.

El segundo factor que ha contribuido al éxito de algunas empresas ha sido la titularidad de la propiedad intelectual durable. En las industrias del cine, de los juegos de consola y la edición de libros, esto ha llevado a un efecto de secuela: propiedades exitosas que si se gestionan adecuadamente, pueden ser ordeñadas durante mucho tiempo.

La inversión que el público ha hecho en estas propiedades es el motivo de su éxito duradero. Después de gastar 50 dólares en un ameno juego de video, es menos arriesgado comprar la secuela que comprar otro producto desconocido.

Pero aquí, nuevamente, las compañías de juegos móviles se encuentran en desventaja. Sus juegos se han diseñado para ser fáciles de aprender y altamente adictivos, y con sus modelos de negocios “freemium”, a menudo no hay que pagar nada para empezar a jugar. Los jugadores seguirán siendo atraídos por marcas o personajes conocidos –pero los costos de probar algo nuevo que un amigo ha recomendado son mínimos.

Rovio, fabricante de “Angry Birds”, ha tomado un nuevo enfoque para sacarle provecho a su propiedad intelectual, licenciando sus personajes para juguetes y preparando una película de largometraje. Este modelo ha demostrado su eficacia en otras partes, pero por lo general se necesita más que una sola propiedad para forjar un negocio duradero: “Angry Birds” necesitará más compañeros antes de que Rovio pueda presumir de ser el Walt Disney de los juegos móviles.

La tercera explicación para las fábricas de éxitos más efectivas es la más difícil de explicar: ellas han dado con una fórmula que genera el éxito repetitivo con productos no relacionados, casi como si invocaran ideas de la nada.

Es el fruto de una combinación de procesos de desarrollo altamente evolucionados, la gestión eficaz de la tecnología y el genio creativo. Pixar fue el ejemplo sin par de este enfoque, generando amadas historias y personajes divertidos a través de sus masivos servidores y artistas. El perfeccionismo que desde un principio martilló su presidente Steve Jobs también tuvo mucho que ver con eso.

Ya sea a través de la arrogancia o simplemente de la ilusión, las compañías de juegos con frecuencia hacen alarde de sus propias versiones de la fórmula exitosa. Zynga, la otrora exitosa compañía de juegos sociales, profesó haber desarrollado un método superior de análisis de datos para optimizar su experiencia de juego –hasta que el cambio hacia los juegos móviles dio al traste con ella.

Ahora bien, las empresas como King y Supercell, fabricante de “Clash of Clans”, afirman haber descubierto la fórmula mágica. Si tienen razón, las altas valoraciones que están atrayendo llegarán un día a ser consideradas como gangas. Pero sólo el tiempo dirá si eso será un día realidad.

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