Financial Times

China le está tomando la delantera estratégica a EU

Expertos plantean que las maniobras chinas no deberían sorprender a nadie. Después de todo, Xi Jinping, su cada vez más confiado presidente, ha pedido un “nuevo modelo de relaciones entre las grandes potencias”.
David Pilling
28 mayo 2014 20:14 Última actualización 29 mayo 2014 5:0
China. (Bloomberg)

China intenta demostrar a sus vecinos que la contención no funciona y que no pueden confiar en que Estados Unidos los defenderá. (Bloomberg)

¿Está China comportándose estúpidamente? ¿O está siendo muy inteligente? En pocas palabras, éste es el debate de política exterior acerca del aparentemente concertado esfuerzo de Beijing para provocar a sus vecinos. Se podría argumentar fácilmente que China se está comportando estúpidamente. En las últimas semanas, Beijing ha buscado enfrentamientos simultáneos con Vietnam, Filipinas y Japón. Movió una plataforma petrolera cerca de las islas controladas por China, pero reclamadas por Hanoi, provocando disturbios contra China en Vietnam, en los cuales murieron cuatro personas. Esta semana, un barco pesquero chino, parte de una gran flotilla cercana a la plataforma, fue acusado de hundir un barco pesquero vietnamita.

Los desafíos a las reclamaciones marítimas de Manila –ya sea construyendo islas artificiales o buscando el control de los caladeros– también han puesto a Filipinas en contra de China. Después de haber expulsado a los estadounidenses de la base naval de Subic en 1992, Manila ahora les ha pedido que regresen. Durante la reciente gira por Asia del presidente Obama, Manila firmó un acuerdo que les permite a los barcos y aviones estadounidenses utilizar sus bases.

China también se ha enemistado con Japón. Al llenar de aviones y barcos las áreas en disputa del Mar del Este de China, está desafiando el control administrativo japonés sobre las disputadas Islas Senkaku, que Beijing llama Diaoyu. Esto le ha dado a Shinzo Abe, el primer ministro derechista, todas las excusas que necesitaba para presionar para que se revise la constitución pacífica de Japón. El Sr. Abe quiere que Japón sea capaz de pelear en defensa de sus aliados. Esta postura asertiva de Japón, en lugar de alarmar a sus vecinos, ha sido bien recibida por muchos. Tokio le proporciona a Filipinas barcos guardacostas y ha prometido que hará lo mismo con Vietnam. En resumen, China parece haber metido un autogol al hacer que sus vecinos se alíen. Ya ha desaparecido todo rastro de la diplomacia de la sonrisa de China.

Brad Glosserman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, piensa que es “inexplicable” que Beijing esté creando todos estos problemas. Y se pregunta en la revista The National Interest, ¿Por qué China hace esto cuando enfrenta tantos problemas sociales y económicos potencialmente explosivos en casa? El Sr. Glosserman piensa que Deng Xiaoping, quien dijo que China debería “ocultar su brillo, alimentar la oscuridad”, se estaría revolcando en su tumba. Pero la exhortación de Deng implicaba que China debía esperar su momento, no que debía enterrar sus ambiciones para toda la eternidad.

Hugh White, profesor de estudios estratégicos de la Universidad Nacional Australiana, tiene una opinión alternativa. Él plantea que las maniobras chinas no deberían sorprender a nadie. Después de todo, Xi Jinping, su cada vez más confiado presidente, ha pedido un “nuevo modelo de relaciones entre las grandes potencias”. Eso significa que no quiere que se le trate como un subordinado de EU, sino como un semejante, al menos en el Pacífico Occidental. Para lograr eso, tiene que socavar la autoridad estadounidense buscando batallas pequeñas, pero que pueda ganar.

No se trata de un objeto inamovible y una fuerza imparable. El juego es asimétrico –como también lo es la capacidad militar china. (No puede igualar los portaaviones estadounidenses, pero los puede hundir con misiles.) Para mantener el status quo, EU necesita impedir cada una de las movidas chinas, lo cual no ha podido hacer. China sencillamente necesita elegir algunas batallas pequeñas que sabe que EU no tiene deseos de pelear. Una zona de identificación de defensa aérea por aquí. Una plataforma petrolera por allá. Por supuesto, el Sr. Obama podría trazar una línea roja. Pero, como se descubrió en Siria, las líneas rojas pueden resultar complicadas.

Entonces, poco a poco, Beijing va creando nuevas situaciones en el terreno, o más bien en el mar y en el aire. Con cada nuevo incidente, lanza el guante. ¿Vale la pena pelear por un barco pesquero vietnamita? No lo parece. ¿Y qué tal un por un arrecife filipino sumergido? ¿O por una isla deshabitada? A corto plazo, tales tácticas pueden incitar a los vecinos a aliarse, o a aferrarse aún más a las faldas estadounidenses. Pero si China lo que desea es cambiar las percepciones, y las realidades, regionales, lo anterior podría no tener importancia. El profesor White escribió un libro con un título que se explica por sí mismo “La Opción de China: Por qué Debemos Compartir el Poder”. Plantea que EU tiene tres posibles respuestas a los retos de Beijing. Se puede retirar de Asia (muy poco probable e innecesario, incluso desde la perspectiva de Beijing); puede intentar mantener su primacía; o puede brindar concesiones. La opción está entre la “contención” y el “apaciguamiento”, dos palabras cargadas de connotaciones negativas.

China intenta demostrarle a sus vecinos que la contención no funciona y que no pueden confiar en que EU los defenderá. Si lo logra, ellos y Washington tendrán que reconocer que el status quo es insostenible. Es una estrategia peligrosa. Pero también muy inteligente.

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