Financial Times

Brasil es el gran premio para Shell en la compra de BG

Con la adquisición de BG Group, Royal Dutch Shell se convertirá en la mayor compañía petrolera extranjera en Brasil.
Guy Chazan
11 abril 2015 22:7 Última actualización 12 abril 2015 5:0
Dutch Shell

(Foto: Bloomberg/Archivo)

Las especulaciones de que Royal Dutch Shell compraría BG Group han estado circulando en la industria petrolera durante al menos los últimos 20 años. El miércoles, se convirtieron en realidad.

Shell dio a conocer planes de adquirir BG por 47 mil millones de libras excluyendo la deuda, una prima del 50 por ciento sobre la cotización actual de sus acciones. BG era, según Ben van Beurden, director ejecutivo de Shell, "ideal" para la gran compañía anglo-holandesa. "Son las jugadas audaces y estratégicas las que conforman nuestra industria", añadió.

Y no hay dudas de que la jugada de Shell es audaz. Con la adquisición de su rival más pequeño, se convertirá en la mayor compañía petrolera extranjera en Brasil, una de las regiones petroleras más preciadas del mundo, y consolidará su posición como líder mundial del gas natural licuado (GNL), el cada vez más popular combustible limpio.


Los analistas de Jefferies dijeron que para el año 2018, la empresa conjunta de Shell y BG producirá más petróleo y gas que ExxonMobil, que actualmente es el grupo petrolero privado más grande del mundo.

BG pudo haber estado en la mira de Shell durante décadas, pero siempre fue considerada como un objetivo demasiado caro. Todo eso cambió cuando el precio del petróleo comenzó a caer el año pasado, hundiendo las valoraciones de todas las compañías energéticas del mundo, incluyendo BG.

Pero incluso antes de eso, una cadena de decepciones operacionales, advertencias sobre resultados y serios problemas de gestión habían reducido el precio de las acciones de la compañía desde los máximos alcanzados a principios de 2012.

Así que el Van Beurden llamó al presidente de BG, Andrew Gould, ex presidente ejecutivo de la compañía de servicios petroleros Schlumberger, el domingo 15 de marzo para proponerle un trato. En cuestión de semanas habían diseñado una de las mayores transacciones en la industria del petróleo y gas de la historia.

Van Beurden destacó el efecto del precio del petróleo en una llamada con los periodistas. La idea de una alianza con BG siempre había tenido sentido, pero "en los últimos meses también se ha convertido en un acuerdo atractivo desde el punto de vista del valor", dijo.

Algunos inversionistas expresaron su preocupación de que la oferta de Shell era demasiado generosa, y que la compañía está apostando demasiado a que los precios del petróleo se recuperarán de sus mínimos actuales. Las acciones clase B de Shell cerraron más del 8 por ciento a la baja en Londres, a 20.20 libras el miércoles.

Pero el Van Beurden negó que Shell estuviera pagando demasiado. Una prima del 50 por ciento era "bastante aceptable y normal" en las fusiones y adquisiciones de la industria petrolera, dijo.

Algunos inversionistas estuvieron de acuerdo. Las grandes compañías petroleras tienen que crecer, y en estos días la ruta más fácil para el crecimiento es la compra de sus rivales. "Teniendo en cuenta que en la industria no hay mucho éxito en cuanto a exploración en los últimos 2 a 3 años, el reemplazo de reservas inorgánicas es absolutamente crucial para seguir desarrollando estas compañías", dijo Charles Whall, quien gestiona los fondos globales de energía de Investec Asset Management.

El acuerdo representa un cambio dramático para Shell. Sus reservas se incrementarán en aproximadamente un 25 por ciento y su producción aumentará un 20 por ciento. Tendrá acceso a los grandes descubrimientos de gas de BG frente a las costas de Tanzania, así como a su enorme proyecto de GNL, Queensland Curtis, en Australia.

Pero Brasil es el premio mayor para Shell en la compra de BG. Van Beurden dijo que la producción de Brasil del grupo resultante sería de 550 mil barriles por día a finales de la década, cuatro veces más que su producción actual. Wood Mackenzie, la consultoría de energía, estima que para el año 2025, Brasil ocupará la mayor posición de un país en la cartera de Shell-BG.

El acuerdo también consolidará el dominio de Shell en el negocio de la producción, la exportación y el comercio de GNL. Para el 2018, Shell-BG controlará las ventas de 45 millones de toneladas anuales de GNL, lo que lo convertirá fácilmente en el mayor vendedor de este combustible en el mundo.

Shell se esforzó para destacar las fortalezas financieras de la compañía combinada. Habría ahorros de 2.5 mil millones de dólares al año para el 2018, y el grupo resultante podría vender activos por valor de 30 mil millones entre 2016 y 2018.

Pero para los accionistas de Shell, según Jason Gammel de Jefferies, hay un inconveniente. Destacó que la transacción tendrá un efecto dilutivo en términos de beneficio por acción en 2016 y 2017, y que la posición de deuda neta de Shell crecerá a alrededor de $61 mil millones después de la operación.

Había cierta preocupación entre los accionistas de que el acuerdo podría sobrecargar el balance general de Shell y potencialmente poner en riesgo sus dividendos.

Otro peligro potencial: temas antimonopolio. Van Beurden reconoció que Shell enfrentaría asuntos de competencia en Australia, Brasil, China y Bruselas, aunque la compañía hasta el momento no había identificado ningún problema "insuperable".

Pero a pesar de los riesgos, la mayoría de los inversionistas vieron la lógica de la alianza, y expresaron su admiración por la audacia de Van Beurden. "Cualquiera de las grandes compañías que no haga tal movimiento en este entorno, se va a arrepentir", dijo Whall. "Exxon realmente desperdició esta oportunidad".