Financial Times

Argentina al borde del incumplimiento de deuda

A menos que haya un acuerdo de último minuto con los acreedores “holdout”, hoy Argentina caerá en un incumplimiento técnico por segunda vez en 15 años.
Jp Rathbono/ Ed Stocker/Vivianne Rodrigues
29 junio 2014 19:7 Última actualización 30 junio 2014 5:0
Argentina. (Bloomberg)

Hasta el momento, los inversionistas le han restado importancia a los vaivenes legales. (Bloomberg)

A menos que haya un acuerdo de último minuto con los acreedores “holdout”, hoy Argentina caerá en un incumplimiento técnico por segunda vez en 15 años. Pero un periodo de gracia de 30 días significaría que aún podría evitar el incumplimiento formal y la mayoría de los inversionistas creen que eventualmente el país se estabilizará para recuperar el acceso a los mercados internacionales.

Las “autoridades argentinas continúan enviando señales mixtas acerca de (su) disposición a negociar”, dijo Gordian Kemen, director de investigaciones de renta fija de HSBC. El banco dijo que sin embargo su “caso base continúa siendo una solución negociada... (puesto que) los costos asociados con un incumplimiento exceden por mucho los costos de un arreglo”.

La fecha límite del lunes llega en un momento en que la batalla legal argentina de 12 años contra los acreedores “holdout”, liderados por NML Capital, un fondo de capital de riesgo de Nueva York, ha entrado en una etapa final agresiva en la que también se ha visto como las regulaciones estadounidenses se han expandido hacia los mercados internacionales que no son regidos por las leyes de Nueva York.

La enconada batalla alcanzó su clímax el viernes después de que el juez de Nueva York que preside el caso dictaminó que el pago de 832 millones de dólares a efectuarse el lunes, que Argentina había hecho a los titulares de bonos reestructurados del país, era ilegal, ya que no había incluido también un pago de 1.5 mil millones a los acreedores “holdout”, según lo dispuesto en una controvertida resolución previa.

Además, el juez Thomas Griesa dictaminó que un pago hecho por Argentina a los titulares de un bono reestructurado denominado en euros también era ilegal, aunque el bono particular está denominado bajo la ley inglesa.

Axel Kicilloff, el ministro de economía, anteriormente describió la sentencia como “caprichosa” y “absurda” y el tribunal como “parcial”. NML respondió diciendo que el impago argentino era “un paso desvergonzado en violación” de las órdenes judiciales. El juez Griesa instó a ambas partes a negociar. “Sería deseable, si es posible, llegar a un acuerdo”, dijo.

Hasta el momento los inversionistas le han restado importancia a los vaivenes legales, ya que creen que las acciones y la retórica de Buenos Aires son en gran parte para el consumo político doméstico. Con la economía en recesión, estas acciones enmascaran el deseo subyacente de Argentina de recuperar el acceso al crédito internacional para financiar el desarrollo de las enormes reservas de gas de esquisto del país y también evitar otra crisis financiera.

Con ese propósito, el gobierno este año ha resuelto controversias con el Club de París de naciones acreedoras y con Repsol, la empresa petrolera española, cuya filial renacionalizó. Los bonos reestructurados argentinos con vencimiento en 2033 han subido 17 por ciento este año, a pesar de la posibilidad del incumplimiento del lunes.

“Creo que hay una gran cantidad de negociaciones tras bambalinas y que el gobierno está, por su parte, utilizando la muy gastada táctica de subir la velocidad al ventilador”, dijo un analista de Buenos Aires, que pidió no ser identificado. “Vean los acuerdos de Repsol y del Club de París. Al final, los pagos son proporcionales a la intensidad de los discursos incendiarios.”

El caso ha suscitado un intenso debate sobre si es “moralmente justo” que se les pague completamente a los acreedores “holdout” cuando 93 por ciento de los titulares de bonos aceptaron duras amortizaciones después del incumplimiento argentino de 95 mil millones de dólares en 2001. El Sr. Kicilloff planteó el argumento enérgicamente en un discurso ante la ONU la semana pasada.

“Esto ha sido un proceso muy difícil para la presidenta (argentina) Cristina Fernández, ya que una de sus creencias más fuertes ha sido que no se le debería pagar a los acreedores ‘holdout’”, dijo Daniel Kerner, director para América Latina de Eurasia, una consultoría de riesgo. Aunque la Sra. Fernández quiere “ser la ganadora moral... su gobierno está en vías de pagarles a los acreedores ‘holdout’, dada la falta de alternativas”.

El caso también ha planteado interrogantes más amplias acerca de si las futuras reestructuraciones de deuda soberana van a ser más difíciles, ya que pueden reducir los incentivos para que los acreedores participen –en especial para los bonos emitidos bajo las leyes de Nueva York. Eso a su vez ha suscitado dudas sobre el continuo atractivo relativo de Nueva York como centro financiero internacional.

“Para cualquier estado soberano que esté considerando una emisión de bonos de la ley de Nueva York, NML es una señal de peligro evidente. Les da a los estados soberanos razones para recapacitar”, dijo Tim Samples, profesor de Derecho en la Universidad de Georgia.

Mientras tanto, hay inminentes cuestiones más apremiantes, por ejemplo, si Argentina llegará a un acuerdo y bajo qué términos. Eurasia dice que existe de 60 a 70 por ciento de posibilidades de que haya un posible acuerdo. Los argentinos parecen estar igualmente divididos.

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