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Transporte foráneo se iría ‘por tierra’ con IVA

10 febrero 2014 4:30 Última actualización 03 octubre 2013 5:23

[Algunas empresas absorberían una parte del impuesto, prevé experto / Cuartoscuro]


Claudia Alcántara
 
De aplicarse el IVA de 16 por ciento al transporte foráneo de pasajeros, como lo prevé la propuesta de reforma hacendaria, se registrará una caída en el uso de autobuses, principalmente en recorridos de larga distancia, prevén expertos del sector turismo y fiscalistas.
 
El socio de impuestos corporativos de KPMG, Manuel Rico, señaló que al ser tasados con IVA, los autotransportistas podrían deducir el IVA que a su vez pagan por la compra de autopartes, combustible y mantenimiento, por lo que no se estima un aumento directo neto en la tarifa del 16 por ciento.
 
Las líneas de autobuses absorberían una parte y la otra sí la reflejarían en la tarifa, por lo que el incremento podría estar en niveles del 10 al 12 por ciento, pronosticó.
 
Aunque el alza no sería equiparable al IVA, estarían inhibiendo el volumen de viajes, al menos en los primeros meses de la puesta en vigor del gravamen, previó el experto.
 
“Más que de viaje, estarían afectando a la gente que trabaja, el presupuesto se ajusta, esto afectará a las personas que necesitan usar el transporte foráneo por cuestiones de trabajo, hay gente que vive en la Ciudad de México y trabaja en Querétaro o San Luis Potosí que no tiene alternativa”, dijo Rico.
 
En tarifas de larga distancia, el aumento de tarifas generaría mayores ventajas al transporte aéreo contra el terrestre, consideró.
 
Sin embargo, viajar por avión no será tan accesible como se espera, ya que el aumento del 30 por ciento en el impuesto a combustibles fósiles, generaría un alza en el precio de la turbosina, la cual representa hasta un 30 por ciento de los costos operativos de esta industria.
 
De acuerdo con la consultora KMPG, en la última década a la industria del autotransporte de pasajeros en México no le ha ido del todo bien, ya que ha reportado una tendencia a la baja en el volumen de usuarios atendidos, así como en el número de corridas (rutas y frecuencias) disponibles en niveles de dos dígitos, a causa de la inseguridad en carreteras y la competencia que significaron las aerolíneas de bajo costo.
 
De acuerdo con su análisis “Tendencias y Retos en la Industria”, del 2003 al 2012, los autobuses foráneos han perdido alrededor de 113 millones de pasajeros.
 
“Muchos de los cuales terminaron utilizando sus coches o el transporte aéreo entre las ciudades, pues los pasajeros dejaron de viajar por temor a la violencia”, señala el documento.
 
Rico indicó que las aerolíneas de bajo costo han impactado en ciertas rutas de autobuses por los costos de las mismas.
 
En los mismos años en que disminuyeron los pasajeros de autobús, los de avión aumentaron 33.4 por ciento y la brecha podría hacerse mucho más grande con el IVA al transporte foráneo, expresó Rico.
 
Francisco Madrid, director de la escuela de Turismo de la Universidad Anáhuac del Norte, coincidió en que actualmente el flujo de rutas largas las absorben las aerolíneas y esto podría acentuarse.
 
Consideró que el impuesto a los combustibles fósiles representaría un freno para el sector aéreo, golpearía los costos operativos de las empresas y a su vez, repercutiría en las tarifas.
 
Sobre el volumen de pasajeros afectados, Madrid manifestó que se está hablando de gravar cerca de 3 mil 500 millones de viajes, según datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
 
“La mayor parte no son desplazamientos turísticos. Son de personas que viven en Pachuca y que todos los días vienen a trabajar a México”, afirmó el académico.
 
En el tema turístico, dijo que sólo el mercado nacional realiza 170 millones de viajes, de los cuales, el 10 por ciento se realiza por vía aérea y el 80 por ciento por tierra, y de éstos, el 50 por ciento se efectua en autobuses de pasajeros y el otro 50 por ciento en vehículos particulares.
 
De modo que el impacto de este gravamen, también sería importante para la industria turística, anticipó Madrid.
 
El analista manifestó que los legisladores tendrían que analizar cuál sería el impacto real al consumo turístico y a su vez, cuál podría ser la contracción en la recaudación.