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Reforma hacendaria ‘engordará’ el consumo de las bebidas light

10 febrero 2014 4:30 Última actualización 12 septiembre 2013 5:30

[Analistas estiman que ventas de bebidas sin calorías aumentarán en siguientes años / Bloomberg]  


 
 
Miguel Ángel Pallares
 
 
El consumo de bebidas light se verá impulsado al haber quedado libre de impuestos con la reforma hacendaria, la cual en contraparte sí contempla un gravamen de 1 peso por litro a refrescos y bebidas con contenido calórico, consideraron expertos del sector.
 
 
Las ventas de refrescos en México ascenderán a 282 mil millones de pesos en el 2013 y equivaldrán a un volumen de 16 mil 600 millones de litros, según estimados de Euromonitor International.
 
 
Dentro de este mercado, se prevé que los productos de cola representen el 80 por ciento y en esa categoría, los correspondientes a pocas o nulas calorías aporten cerca del 10 por ciento de las ventas totales.
 
 
“Hay una tendencia a que se deje de consumir azúcar por el tema de la obesidad y la expectativa es que el segmento de refrescos light crezca a tasas de 5 a 10 por ciento, pero dependerá de lo que pase con la regulación, porque con el impuesto podría haber un impulso fuerte a este tipo de bebidas”, explicó Beatriz Torres, analista de Euromonitor.
 
 
Como parte de la reforma hacendaria, el pasado domingo el Presidente Enrique Peña Nieto propuso gravar con el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) a refrescos y bebidas saborizadas con azúcar añadida, con lo que espera recaudar más de 12 mil 455 millones de pesos en el 2014.
 
 
“En volumen e ingresos los productos sin calorías podrían tener una aceleración en su consumo con el impuesto porque se generaría una diferencia de precios. En México, el consumo de bebidas light es menos del 10 por ciento del consumo de refrescos, mientras que en Estados Unidos es cercano al 22 por ciento, por lo que todavía hay un espacio importante para que este mercado se expanda”, consideró Alan Alanis, analista de la correduría J.P. Morgan.
 
 
Para el embotellador de Coca Cola, Arca Continental, los productos light representan el 5.5 por ciento de su volumen total de ventas con marcas como Coca Cola Light, Coca Cola Light Sin Cafeína, Coca Cola Zero y Sprite Zero. Coca Cola Femsa (KOF) no desglosa la participación de sus bebidas light y sólo indica que el 60.2 por ciento de sus ventas son de la marca Coca Cola, Coca Cola Light y Coca Cola Zero. Cultiba, el embotellador de Pepsi, sólo describe que el 50 por ciento de su facturación total proviene de refrescos y bebidas no carbonatadas.
 
 
 
El impacto para los embotelladores
 
 
Entre los tres embotelladores más grandes de refrescos del país, Cultiba recibirá el mayor impacto sobre las ventas por el nuevo gravamen, asumiendo que no traslade el peso por litro al consumidor, con un 12.5 por ciento, seguido de KOF con 11.4 por ciento y Arca Continental con 10.9 por ciento.
 
 
“Este impacto es agresivo porque toma en cuenta los datos que reportan las empresas, donde no detallan el porcentaje de leches o productos light, pero es un aproximado”, explicó José María Flores, analista de Casa de Bolsa Ve por Más.
 
 
El debate por la relación entre el consumo de refrescos y la obesidad en México ha enfrentado a organizaciones como El Poder del Consumidor, ContraPeso y Green Peace México con la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (Anprac).
 
 
“El impuesto no es suficiente para cambiar el gusto de las personas ni para desincentivar el consumo. En el caso de las bebidas light, éstas representan entre el 30 a 35 por ciento de los portafolios, pero la demanda es sólo del 10 por ciento, entonces ahí hay una distorsión porque aunque la oferta aumente, las personas van a seguir consumiendo”, argumentó Lorena Cerdán, del Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo, que agrupa corporativos como Coca Cola, Pepsi, Jugos Del Valle, Herdez o La Costeña. La Anprac ha dicho que se perderán empleos con un impuesto a los refrescos y se encuentra en análisis para determinar cuáles bebidas podrían ser gravadas tras la reforma hacendaria.