¿Qué hicieron Trident y Bubbaloo para gustarte más?
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¿Qué hicieron Trident y Bubbaloo para gustarte más?

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¿Qué hicieron Trident y Bubbaloo para gustarte más?

México es el país número uno de consumo per cápita de chicle en el mundo con 600 gramos al año; sus ventas tocarán en el primer semestre 2017 su nivel más alto para un periodo igual desde 2013, por lo que las empresas líderes del sector saldrán beneficiadas.

Ángel Alcántara
05/10/2017

Empaques más pequeños y llamativos, así como el lanzamiento de nuevos sabores provocaron que el volumen de ventas de chicles confitados y no confitados tocará en el primer semestre de 2017 su nivel más alto para un periodo igual desde 2013 en México, al alcanzar las 35 mil toneladas.

Además, en los últimos cuatro años el negocio reportó un crecimiento de casi 11 por ciento, de acuerdo con datos del Inegi.

Lo anterior benefició a las empresas que dominan la industria de goma de mascar en México: la estadounidenses Mondelēz, quien cuenta con una participación del 65.4 por ciento; Mars con 9.7 por ciento; y la mexicana Canel’s que tiene 7.4 por ciento, de acuerdo con la consultora Euromonitor International.

Mondelēz le apuesta a la innovación tanto en sabores como en la presentación de sus productos para consolidar así su presencia en el país, con un portafolio que agrupa las marcas Trident, Clorets, Chiclets y Bubbaloo; mientras que Mars maneja a Orbit, Wringly’s Doublemint Gum y Juicy Fruit, así como Hubba Bubba.

“Durante este año, la empresa ha lanzado al mercado dos nuevos sabores de chicles para el público mexicano: Trident Fruit Mix y Bubbaloo Galaxy, como parte de nuestra estrategia para llegar a más personas y con la tendencia de seguir innovando en el mercado para permanecer vigentes”, explicó Cristiano Fernandes, director de la planta de producción de Mondelēz en Puebla, durante una visita a la fábrica de la multinacional.

Recientemente, reveló el ejecutivo, la empresa cambió la presentación de su división de Chiclets, al pasar del papel celofán al metalizado y de color brillante, a fin de que el producto se vea con más calidad y más atractivo para su consumo.

En tanto, Mars quintuplicó su inversión en innovación para el periodo de 2015 a 2016 en América Latina (incluido México), al pasar de 1.3 a 7.5 millones de francos suizos, según su reporte anual del año pasado, lo que le permitió tener lanzamientos como Extra Chewy Mints y 5 Gum Mega Packs.

Ante la mayor demanda, México se posicionó como el país número uno en consumo per cápita de goma de mascar en el mundo, con 600 gramos de chicle al año, con lo que ya supera a Bolivia, Estados Unidos, Irlanda y Argentina, donde se sitúa entre los 400 y 500 gramos, según Euromonitor.

Julio Rascón, director de la división de confitería de la empresa de medición del canal mayorista Iscam, destacó la importancia de innovar para mantenerse en el gusto de los consumidores.

“Es cierto que el mercado de chicles en el país es uno de los más importantes para las empresas extranjeras, y éstas se encuentran innovando en términos de sabores y sus combinaciones, para que den más ganas de masticar el producto lo que resulta en un repunte en su volumen de ventas en años recientes”, añadió.

El valor del negocio de los chicles confitados y no confitados alcanzó los 3 mil 925 millones de pesos al primer semestre de este año en México, lo que significó su nivel más alto en cinco años, según Inegi.

Además, en los primeros seis meses de 2017 los ingresos por estos productos crecieron 14.6 por ciento frente al mismo periodo de un año antes, lo que significó la tasa más alta en un lustro.

En tanto, el volumen de ventas llegó a las 35 mil toneladas del producto al cierre del mes de junio de 2017, lo que derivó en un alza de 2.8 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

A principios de 2014 se aplicó un gravamen de 9 por ciento sobre los chicles, lo que provocó una caída de 19.9 por ciento en el volumen de ventas del producto, de acuerdo con cifras del Iscam e Inegi.

“Hay un incremento lento en el precio de estos productos en específico, porque están muy ligados a las fracciones de la moneda, ya que los productores para no tener un impacto tan grande en el precio final, se ajustan en centavos y a la fracción de la moneda. Por ejemplo, si un paquete pequeño de chicles costaba 1.50, su precio se ajusta a los 2 pesos”, explicó Rascón.

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