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Presidente de VW en Norteamérica renuncia al cargo antes de asumirlo

Winfried Vahland, quien lideró la rápida expansión de Volkswagen en China y fue elegido hace menos de tres semanas para dirigir el negocio en Norteamérica, dejará la compañía, un golpe más en la lucha por recuperarse del escándalo de los automóviles diésel.
Reuters
14 octubre 2015 9:9 Última actualización 14 octubre 2015 11:38
Dr Winfried Vahland

Dr Winfried Vahland

HAMBURGO/BERLÍN.- El ejecutivo que Volkswagen designó hace menos de tres semanas para dirigir su negocio en Norteamérica abandonará al grupo alemán, sentando un golpe a los esfuerzos de la compañía por recuperarse de un escándalo por la adulteración de unas pruebas de emisiones de gases en sus vehículos diésel.

Winfried Vahland, que actualmente era el presidente ejecutivo de la división checa de Volkswagen, Skoda, dejará la empresa tras trabajar durante más de 25 años en la mayor automotriz de Europa, dijo Skoda el miércoles, confirmando lo que fuentes cercanas al asunto dijeron previamente a Reuters.

Skoda dijo en un comunicado que Vahland, que lideró la rápida expansión de Volkswagen en China, dejará la compañía por decisión propia y no tomará el puesto como CEO de Norteamérica el 1 de noviembre ante las diferencias de opinión sobre la organización del negocio de la compañía en esa región.


"Esta decisión no tiene conexión expresa con los actuales acontecimientos en torno a los automóviles diésel", dijo el comunicado.

El semanario de la industria automotriz alemana Auto Bild reportó más temprano sobre la salida de Vahland, al destacar que no fue considerado para el cargo más importante en Volkswagen tras la renuncia del presidente ejecutivo, Martin Winterkorn, el 23 de septiembre.

"Vahland era un buen directivo", dijo Arndt Ellinghorst, analista de Evercore ISI. "VW está enfrentando grandes desafíos y un comienzo completamente nuevo", agregó.

Volkswagen enfrenta la mayor crisis empresarial en sus 78 años de historia luego de admitir el mes pasado que instaló un software en vehículos diésel para engañar a los reguladores estadounidenses sobre el verdadero nivel de sus emisiones.

El escándalo ha restado casi un 25 por ciento de valor de mercado a la compañía y sacudido tanto a la industria automotriz global como a la economía alemana.