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¿Por qué Tesla quiere comprar a SolarCity si son del mismo dueño?

¿Qué hay detrás de la oferta de 2.9 mil millones de dólares de SolarCity?, ¿rescatar una empresa emproblemada o el comienzo de un imperio de energía limpia? Aquí te lo decimos.
Bloomberg
22 junio 2016 18:24 Última actualización 22 junio 2016 21:31
Elon Musk, presidente de Tesla Motors

Elon Musk, presidente de Tesla Motors. (Reuters/Archivo)

Tesla Motors de Elon Musk acaba de hacer una oferta para comprar SolarCity, de Elon Musk, por dos mil 860 millones. Uno se queda pasmado.

Musk es el mayor accionista de SolarCity y ya posee el 23 por ciento de la empresa, así que personalmente obtendría una ganancia de hasta 140 millones de dólares por sus acciones.

Por otro lado, también es el principal accionista de Tesla, una empresa mucho más grande y que sus acciones cayeron 10.45 por ciento al cierre de las operaciones tras el anuncio de la transacción. Eso le costó unos 715 millones de dólares, así que en términos netos perdió cerca de 575 millones. No es un gran comienzo.

Entonces ¿por qué lo hace? Básicamente, hay dos formas de analizarlo: o Musk está rescatando una empresa atribulada dirigida por su primo Lyndon Rive, o está consolidando un imperio de la energía limpia a precios bajísimos. O ambas cosas.

ESCENARIO 1: MUSK AL RESCATE

SolarCity viene recibiendo golpes. Las acciones se han desplomado 60 por ciento en lo que va de este año en tanto la empresa no alcanzó las ganancias estimadas por los analistas en tres de los últimos cuatro trimestres y cambió de objetivo, alejándose del crecimiento de las instalaciones.

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Lyndon Rive, CEO de SolarCity


Lyndon Rive, director general de SolarCity. (Bloomberg)

El golpe más devastador, espiritualmente, llegó durante la conferencia telefónica con inversionistas del trimestre pasado, cuando el analista Ben Kallo les hizo una pregunta sencilla a los ejecutivos: “¿Qué es SolarCity?”.

Con esto dio a entender que SolarCity había perdido el norte al transformar su modelo de negocios para ofrecer un programa de préstamos a propietarios de casas para que compren paneles solares en vez de arrendarlos y posponiendo las estimativas de instalación tres veces en siete meses.

“Wall Street cree que es demasiado complicada”, dijo Kallo, que sigue a la empresa para Robert Baird. Diez empresas monitoreadas por Bloomberg tenían una recomendación de compra para las acciones de SolarCity antes del anuncio del martes, y 11 recomendaban conservarlas o venderlas.

ESCENARIO 2: EL ASCENSO DE UN IMPERIO

Otra lectura posible de la oferta es que Musk reconoce una buena transacción cuando la ve.

Como las acciones rondan los precios más bajos desde 2013, la prima del 21 al 30 por ciento propuesta por Tesla, sigue constituyendo una valuación históricamente baja, para una valuación de menos de 2 mil 900 millones de dólares, para uno de los instaladores de paneles solares para techos más grandes del mundo.

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Tesla se convierte en una marca poderosa


Tesla Motors (Bloomberg)

SolarCity le permite a Musk integrar tres empresas de energía limpia de una forma nunca antes vista por el mundo: autos eléctricos, energía solar y almacenamiento de baterías en red, todo en un solo lugar.

De ser así, se podrían cubrir todas las necesidades energéticas sin abandonar jamás la familia Tesla.

Olvídese de las economías de escala (que son importantes), se trata de una marca poderosa. Además, sumarle baterías a la energía solar está a punto de volverse cada vez más común, según un análisis reciente de Bloomberg New Energy Finance.

Más allá de cualquier futuro brillante, por ahora la unión es un peso para las acciones de Tesla y un desafío un poco más grande para el CEO que gusta de mayores retos.

Hace poco, Tesla vendió mil 400 millones en acciones para pagar su gran expansión y preparase para su coche más importante, el Model 3.

La compañía planea aumentar la producción de 50 mil del año pasado a 500 mil vehículos para 2018, una meta increíblemente ambiciosa rechazada ampliamente por Wall Street. Y lo que es más, la empresa de Musk está en camino de transformarse en la productora de baterías más grande del mundo.

Ah, y su otra compañía, SpaceX, quiere empezar a aterrizar cápsulas en Marte a partir de 2018. Muy bien, ¿y luego qué?