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¿Por qué a México le importa la compra Monsanto?

La adquisición de la firma estadounidense de semillas Monsanto por parte de la alemana Bayer tendrá que ser analizada con lupa por la Comisión Federal de Competencia Económica.
Stephanie Cuevas
24 mayo 2016 17:0 Última actualización 15 septiembre 2016 5:0
¿Odiarán a Bayer como odiaron a Monsanto?

¿Odiarán a Bayer como odiaron a Monsanto?

La fusión de la gigante farmacéutica alemana Bayer y Monsanto, formaría un oligopolio en el mercado mexicano de semillas, por lo que su aprobación podría ser cuestionada, coincidieron especialistas. 

Dado que ambas empresas son jugadores importantes en el sector de semillas, el tema de competencia es una de las razones por las cuales podría no concretarse la operación, no sólo en México, sino en el mundo, advirtió Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas.

Aunque Monsanto ya aceptó la oferta de compra de Bayer por 66 mil millones de dólares, el acuerdo no está asegurado hasta que se tenga la aprobación de las autoridades regulatorias en los mercados en donde operarían ambas empresas.

En México la entidad encargada de revisar la operación será la Comisión Federal de Competencia Económica.

Habría que ver que piensa la Comisión Federal de Competencia Económica en este tipo de fusión, cuánto representa del mercado. Además, en México sigue pendiente el tema de transgénicos

El sector de semillas en México, que tiene un valor de mil 850 millones de dólares, es dominado por las empresas globales Dow AgroSciences-Pioneer Dupont, Monsanto y Syngenta, las cuales ostentan el 90 por ciento del mercado, de acuerdo con el “Reporte sobre las condiciones de competencia en el sector agroalimentario 2015” de la Cofece.

El mismo estudio señala que, según Monsanto, ésta tiene el 30 por ciento del mercado de semillas mexicano, y considera a Syngenta, Bayer y Dupont como sus principales competidores.

Además esta misma semana las firmas de fertilizantes Agrium y Potash Corp de Saskatchewan acordaron fusionarse.

Joshua Hammerschlag, del Tec campus Estado de México, coincidió con Anaya sobre la complejidad de la aprobación de la compra , y agregó que uno de los riesgos de esta operación son las cuestiones de mercado, cómo se pueden afectar a estos en cuanto a precios, principalmente.

“De entrada, Monsanto es una de las empresas que han recibido las críticas más fuertes, por la manera en que domina el mercado y como ofrece sus productos”, dijo.

Sin embargo, Hammerschlag indicó que a pesar de la mala reputación de Monsanto, dado los problemas que ha tenido en India y Argentina, es un buen movimiento por parte de Bayer, ya que su negocio de semillas representa apenas el 7.9 por ciento de sus ingresos del primer trimestre de 2016, y con esto lo busca fortalecer. Además, en México la alemana podría dar a Monsanto una buena cobertura en cuanto a distribución.

Por otra parte, en las últimas dos décadas, la empresa con sede en San Louis, Missouri, se ha dedicado principalmente a la venta de cultivos modificados genéticamente (GM), por lo cual se ha convertido en objetivo de ataques por parte de los ecologistas.

¿Qué dicen los opositores?
-Argumentan que los cultivos transgénicos serán menos capaces de resistir los efectos del cambio climático. 
-Repercusiones a la salud.
-Que este tipo de semillas podrían hacer desaparecer las variedades de granos de maíz que se producen en México.

Por lo que, a pesar de las pruebas experimentales que llevaron a Monsanto a solicitar permisos de cultivos GM en cinco áreas en el norte de México, una batalla legal ha suspendido el cultivo de maíz transgénico durante los últimos dos años y medio.

En agosto de 2015, un juez mexicano revocó una prohibición de 2013 sobre la siembra de maíz GM, pero una coalición de activistas apeló su decisión. La prohibición sigue en vigor, en espera de una decisión sobre la apelación, pero el caso aún podría terminar en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

De acuerdo con su reporte anual, México fue el mercado más importante para Bayer en Latinoamérica durante 2015, ya que los ingresos en el país representaron 26 por ciento del total a nivel regional.