¿Nunca les ha pasado que hacen una fiesta y todo se sale de control?
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¿Nunca les ha pasado que hacen una fiesta y todo se sale de control?

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¿Nunca les ha pasado que hacen una fiesta y todo se sale de control?

¿No? ¿Soy el único? Entonces, acompáñenme a leer esta triste historia.

EF Branded Media
03/09/2018
¿Nunca les ha pasado que hacen una fiesta y todo se sale de control?

Era el final de mi carrera universitaria y decidí realizar una fiesta para celebrar con todos los amigos y compañeros que había hecho a lo largo de ese tiempo en la facultad. Era tanta mi emoción que decidí publicar la fiesta en mis redes sociales. Mala idea.

Al inicio de la fiesta, todo estaba tranquilo, sólo éramos mis amigos y yo disfrutando de buena música, por lo cual mis papás decidieron dejarnos solos. En tan solo unas horas, todo se descontroló. Más y más personas llegaron, muchas de ellas ni las conocía.

Cuando cayó la noche, comenzaron los verdaderos problemas. El primer incidente comenzó en el baño. Cuando entré, el piso estaba inundado; alguien se había apoyado en el lavabo y lo había quebrado tirando agua por todos lados.

Entre tanta gente el piso se llenó de lodo; yo estaba tratando de resolver la fuga en el baño cuando en la sala, alguien se resbaló. Sólo escuché el grito “¡mi brazo, mi brazo!”; al parecer se lo había roto.

En lo que quise ir a ayudar al chavo que se había caído, alguien derribó el mueble donde estaba la televisión. ¡Qué desastre, cables por todos lados! Y, peor aún, mi Xbox no estaba, alguien se lo había robado.

Tenía que hacer algo. Esto definitivamente se había salido de control.

Bajé el switch de la luz y comencé a correr a la gente. La fiesta se había terminado, quería a todos mundo fuera de mi casa. La gente comenzó a irse, arrojando botellas y basura por su descontento. Al joven que se le rompió el brazo lo sacaron cargando.

Me quedé solo, con todo ese desastre, no sabía qué hacer y mucho menos cómo explicárselo a mis padres. Además, mi mejor amiga, que me había ayudado a planear todo, ni estaba para ayudarme a recoger, quería evitarse el regaño de mis papás.

Al final tuve que cubrir el recuento de los daños con los ahorros que tenía destinados para mi primer auto. Ahora, que soy más maduro, comprendo que de haber contado con un seguro de hogar de BBVA Bancomer me hubiera librado de todos esos problemas porque no sólo hubieran cubierto los gastos por los daños a mi casa, también hubieran apoyado a cualquier persona que hubiera salido lastimada… y mi Xbox.