Empresas

El mayor desafío para los banqueros centrales: ¡No arruinen la economía!

La nominación de Jerome Powell para encabezar la Fed es sólo uno de los eventos que marcaron la economía mundial esta semana, y que tienen como eje rector la política monetaria.
Carolynn Look y Catherine Bosley|Bloomberg
03 noviembre 2017 11:0 Última actualización 03 noviembre 2017 12:5
Reserva Federal

(Bloomberg)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump dominó los titulares de las noticias sobre política monetaria durante los pasados diez días con la nominación de Jerome Powell para dirigir la Reserva Federal.

Sin embargo, el grupo de los jefes de los bancos centrales, al que se podría unir Powell, ha estado lleno de noticias.

La Fed, que aún es dirigida por Janet Yellen, está en camino de aumentar nuevamente las tasas de interés en diciembre, y el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, aumentó el jueves el índice de referencia por primera vez en una década.

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, anunció planea para disminuir la compra de bonos en 2018.

Exceptuando al Banco de Japón, la mayoría de los bancos centrales clave están empezando a revertir su estímulo de emergencia a medida de que las economías van a la alza.

Deutsche Bank reconoce que actualmente el mundo experimenta el menor número de recesiones registradas en la historia.

Pero si la inflación continúa débil, el nombre del juego podría ser ‘prudencia’.

“Tienes expansiones globales más sincronizadas y extendidas”, dijo Larry Hatheway, economista en jefe de GAM Holding en Zúrich. “El ajuste está aquí, pero también puede ser gradual”.

Este es un resumen sobre algunos de los temas que los bancos centrales han analizado en las últimas dos semanas.

Crecimiento robusto

La Reserva Federal dijo por primera vez desde 2015 que la actividad en Estados Unidos era “sólida”, y Carney dijo que “la economía global está avanzando en la mayoría de los indicadores” pese al ‘Brexit’.

Draghi mencionó que podría haber “mayores sorpresas de crecimientos”.

Economistas consultados por Bloomberg han superado los pronósticos de crecimiento mundial en tres ocasiones durante este año y ahora esperan que la expansión sea de 3.5 por ciento.

Esto da espacio al grupo de banqueros centrales para comenzar a remover la ultraligera política monetaria de la década pasada.

Piden prudencia

El proceso lo están tomando con cuidado.

La Reserva Federal sólo habló sobre “ajustes graduales en la postura de la política monetaria” cuando el Banco Central Europeo mantuvo la flexibilización cuantitativa abierta y no se espera que aumente las tasas antes de 2019.

Carney anticipa en Reino Unido sólo dos alzas en los próximos tres años y el Banco de Canadá prometió ser “cauteloso” después del alza en julio y septiembre.

El Banco Central checo elevó el jueves las tasas también, pero dijo que los aumentos serán lentos en el futuro.

“El ciclo de la política monetaria cambió, pero va modificándose lentamente”, dijo Peter Dixon, un economista de Commerzbank en Londres.

El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, mencionó que no comenzaría discutir la retirada de los estímulos mientras el crecimiento de los precios se mantenga por debajo de su objetivo.

“Diversos resultados de inflación alrededor del mundo implican diversas políticas monetarias”, mencionaron economistas de Cornerstone Macro.

Falta de crecimiento salarial

Una razón clave para que los bancos centrales mantengan la paciencia es la inflación, que está por debajo de la mayoría de sus objetivos con excepción de Reino Unido. El lento crecimiento de los salarios a pesar de la caída del desempleo es una de las causas.

Andrew Haldane, economista en jefe del Banco de Inglaterra, calificó las ganancias salariales débiles como una de las piezas “más difíciles” del rompecabezas, y el BCE que no veía una evidencia “alentadora” sobre un rebote.

Kuroda trató de explicar este fenómeno, argumentando que uno de los cambios es convencer a las compañías y los consumidores de creer en un crecimiento rápido de la inflación en el futuro.

Aún así, la mayoría de los banqueros centrales están apostando a que los patrones vuelvan a emerger y que el endurecimiento de los mercados laborales pueda eventualmente estimular los precios.

Yellen dijo que su “mejor predicción” es que la inflación despegará, mientras que el Banco de Inglaterra está apostando a que el crecimiento salarial llegue al tres por ciento en los próximos tres años.

Sin berrinches

Los banqueros centrales aún confían en el poder de las palabras para transmitir sus planes a los mercados con la esperanza de evitar problemas, incluso cuando se mueven para “apretar el control”.

Los inversores aprecian el esfuerzo. Ni la desaceleración cuantitativa del BCE ni la señal de la Fed de una próxima alza desconcertaron a los mercados. Al prometer que no habría cambios en esa postura, Kuroda también mantuvo la calma en Japón.

En Reino Unido, los inversionistas se sorprendieron por el enfoque cauteloso de Carney, en el que elevó el índice de referencia, pero indicó que un seguimiento de alzas estaba lejos.

No obstante, no todos son 'parlanchines'. Después de recortar las tasas de interés, el Banco Central de Brasil dijo que no insinuará movimientos futuros, prefiriendo mantener la "libertad de acción".

Nueva norma

Aún no está claro cómo será el futuro del Banco Central, pero la mayoría está de acuerdo en que ni los balances ni las tasas de interés volverán a tener los niveles que presentaron durante la crisis.

El gobernador del Banco de Canadá, Stephen Poloz, señaló que su economía "probablemente responda a tasas de interés más altas que en el pasado".

Los mandatos de los bancos centrales también están bajo revisión. En Nueva Zelanda, cuna de los objetivos de inflación, el Gobierno quiere poner al mercado laboral en el centro de la política monetaria.

La clave del futuro será Powell, si es que es confirmado por el Senado como el nuevo líder de la Fed.

Si eso ocurre, los analistas consideran que es muy probable que mantenga el enfoque gradual de Yellen para ajustar la política monetaria, pero puede que no sea tan partidario de la flexibilización cuantitativa en la próxima crisis.