Los molinos de Don Quijote que hoy pertenecen a Iberdrola
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Los molinos de Don Quijote que hoy pertenecen a Iberdrola

COMPARTIR

···

Los molinos de Don Quijote que hoy pertenecen a Iberdrola

Con cuatro parques eólicos, de 32 aerogeneradores cada uno, en el activo La Cuenca, Iberdrola genera 200 megawatts (MW) tan solo a la red eléctrica española.

Atzayaelh Torres / Enviado
10/04/2018

Sisante, España.- En la región conocida como La Mancha, a 80 kilómetros de Madrid, los poderosos molinos de viento que otrora inspiraron a Miguel de Cervantes para aterrorizar a Don Quijote, quien los combatió como terribles gigantes con su fiel escudero Sancho Panza, se convirtieron en la actualidad en uno de los proyectos eólicos más importantes de Iberdrola en el país y en Europa.

Aquí, la compañía líder en la generación eléctrica con energías renovables en el viejo continente tiene cuatro parques eólicos, de 32 aerogeneradores cada uno, que en total aportan 200 megawatts (MW) a la red eléctrica española.

Los parques que integran el activo La Cuenca -que son La Muela, Calderón, Colorado y el Palo- emplean a un total de 334 personas que viven en los pueblos cercanos, y que dan servicio y mantenimiento a estos gigantes de 80 metros de altura que transforman el viento en energía.

“Se piensa que los mejores parques eólicos son aquellos que están en zonas donde el viento sopla mucho, pero no es así: en algunos casos, cuando se tienen velocidades muy fuertes, se detienen, por eso es mejor que estén bajos pero constantes”, comenta Pedro García Velázquez, gerente de los parques eólicos que se encuentran en La Cuenca.

Y no es para menos: aquí el factor de generación es de sólo 25 por ciento, pero eso ha ayudado a que mantengan periodos largos sin siniestro alguno.

Todo esto lo controla Iberdrola desde el CORE, un centro de control a distancia único en el mundo y ubicado en Toledo, una de las únicas ciudades amuralladas que perduran el medievo, y en la que convergen los altos castillos que alguna vez albergaron verdaderos caballeros reales, con la moderna tecnología que incluso presidentes como Dilma Rousself acudieron a visitar para replicarlo en Brasil.

En Toledo, es posible que Iberdrola controle vía remota cualquiera de las piezas que integran alguno de los generadores que opera en La Rumorosa, Oaxaca, o de los aerogeneradores marinos que tiene en Inglaterra, mismos que, por cierto, ya no operan con subsidios.

La apuesta por las energías renovables en España se dio desde finales del milenio pasado, otorgándoles fuertes subsidios por parte del gobierno, que incentivó fuertemente los 25 mil 934 MW de generación que tiene actualmente Iberdrola en su país, ocupando ya el 30 por ciento del total y ubicándose como líder en el sector.

Sin embargo, la crisis económica en España, que se ha extendido ya por ocho años, mantiene a la empresa estancada, pues la demanda de energía, inherente al desarrollo económico, se ha detenido.

“Para crecer, tenemos los terrenos, la mano de obra, las fábricas para los componentes de los aerogeneradores, pero lo que hace falta es un interés político para desarrollar una necesidad que ahora no existe”, explica Vicente Trullench, responsable de Comunicación Internacional de Iberdrola.

En contraste, en un país como México, que apenas tiene su “despertar renovable”, Iberdrola sólo tiene 419 MW limpios, aunque la perspectiva es ambiciosa, aun en la exploración de nuevas fuentes como la solar fotovoltaica, en la que la empresa está apenas desarrollando experiencia en parques como el que tienen en San Luis Potosí.

Apenas en febrero pasado, el gobierno español coordinó la licitación de un paquete de contratos de 8.7 gigawatts (GW) con nula ayuda; fue la primera sin subsidios.

En el estudio “El fin de las ayudas. ¿El comienzo de una nueva era para las renovables españolas?”, publicado en febrero por S&P, la calificadora reflexiona que uno de los principales retos de los desarrolladores, como Iberdrola, será lograr un equilibrio entre el riesgo y la rentabilidad de los proyectos para hacerlos atractivos para los banqueros y puedan financiarlos; sin embargo, como Don Quijote y los gigantes, estas compañías siguen luchando por cimentar su posición en la cadena energética.