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La oficina del futuro seguirá teniendo un baño terrible

Las ansiedades que rodean el uso del baño en el trabajo están perfectamente documentadas, y todo parece indicar que a pesar de que las oficinas evolucionan para ser más cómodas y prácticas, los baños seguirán siendo la peor pesadilla de los trabajadores.
Bloomberg
08 julio 2015 19:54 Última actualización 08 julio 2015 22:0
El baño al parecer no evolucionará con el resto de la oficina. (Shutterstock)

El baño al parecer no evolucionará con el resto de la oficina. (Shutterstock)

¿Existe indignidad mayor en el trabajo de oficina que usar el baño? Por necesidad, los empleados de oficina han aprendido mecanismos de supervivencia como tirar la cadena antes (para ocultar ruidos incómodos), evitar el aluvión después del almuerzo y usar ese baño mantenido celosamente en secreto en el 8° piso.

Las ansiedades que rodean el uso del baño en el trabajo están perfectamente documentadas, y las quejas más comunes tienen que ver con la privacidad. Cuando Oprah Winfrey actuó en un jurado, por ejemplo, no usaba el baño a menos que sus colegas del jurado cantaran para aplacar cualquier ruido. Si no es la acústica, es la incomodidad en cuanto a la distancia entre la puerta y el tabique, también conocido como columna, en la jerga de baños. Quizá sea el miedo a que alguien pueda reconocer nuestros zapatos debajo de la puerta del cubículo. El hecho de que estemos encerrados aliviándonos entre colegas y jefes fuerza la situación.

Algunos baños de oficina están por encima del resto, pero la mayoría da asco. La solución se reduce al diseño de baños, que lamentablemente no es una prioridad en muchas oficinas. A continuación, lo que queremos –y por qué la mayoría de las oficinas todavía no lo ha cumplido. El santo grial del baño para una sola persona.

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Lo ideal es un baño para una sola persona. (Bloomberg)


Claro, la lógica perfecta es una hipótesis de un inodoro, un baño. ¿Cuántas situaciones incómodas podrían evitarse si las oficinas se deshicieran, de una vez por todas, de los baños llenos de hileras de inodoros separados únicamente por barreras metálicas? También es una opción mejor para los trabajadores transexuales que podrían preferir opciones de género neutras.

Por desgracia, en el caso de los lugares de trabajo más grandes, las pautas de la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional requieren una cantidad mínima de “lavabos” (baños u mingitorios) por empleado. Las oficinas con hasta 15 empleados deben tener por lo menos un “lavabo” en tanto las oficinas con más de 110 empleados necesitan un mínimo de seis.

Los baños para una sola persona son sencillamente una instalación poco práctica y poco factible para la mayoría de las oficinas. Las empresas más grandes necesitarían uno o dos pisos enteros para instalar un número suficiente. Sin hablar de la dificultad de encontrar uno que no esté ocupado, dice Bob Brubaker, gerente de programa de la American Restroom Association. Además, el inodoro individual conlleva su propia cuota de frustraciones sociales –a saber, una ausencia de anonimato-. Es duro responsabilizar de cualquier olor o ruido poco afortunado a la persona de al lado.

Con un baño de hombres para uno solo y otro de mujeres para una sola, alguien entra, cierra la puerta y nadie sabe cuándo volverá a salir

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Baños de oficina. (Bloomberg)


¿Pero qué ocurre con las puertas de las casillas desde el piso al techo? Existe una razón para que los tabiques no toquen el piso. “Hay cosas como pasar un trapo, limpiar e higienizar que es indispensable hacer en un baño público”, explica Debbie Birchbak, copropietaria de All Partitions, un distribuidor de cubículos con sede en Michigan.

Las normas de OSHA requieren que los baños en el trabajo se mantengan limpios y secos con un trapo que pueda deslizarse bien debajo de las particiones. Además, el aspecto económico de un retrete cerrado no tiene sentido. “Lo mismo se podría levantar una pared y ponerla alrededor de cada inodoro”, dijo Birchbak. “Es algo muy costoso”.