Hundir pistas de aterrizaje, parte del plan del NAIM
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Hundir pistas de aterrizaje, parte del plan del NAIM

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Hundir pistas de aterrizaje, parte del plan del NAIM

Las pistas tendrán un hundimiento de 3.6 metros al finalizar su construcción para acelerar un procesos que tomaría naturalmente 20 años de duración.

El peso del basalto provoca que la pista se hunda y con ello se extrae el agua de la arcilla del lago, señalan.

Pamela Ventura
04/09/2018

Las tres pistas de aterrizaje del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México (NAIM) tendrán un hundimiento de 3.6 metros al finalizar su construcción, a fin de acelerar este proceso que le tomaría naturalmente 20 años y reducir los gastos de rehabilitación de estas.

Benjamín Granados, director corporativo de construcción lado aire y edificios auxiliares del NAIM, refirió que la arcilla del lago de Texcoco, donde se edifica el aeropuerto, se compone 60 por ciento de agua, lo que dificulta cualquier obra de infraestructura, por ello fue necesario preparar el suelo para la construcción.

“Para construir las pista, primero emparejamos el terreno, después rellenamos con 50 centímetros de tezontle, placas de instrumentación y dos metros de basalto. En total utilizamos 10 millones de metros cúbicos (m3) de materiales en un año para estabilizar las pistas”, detalló.

Granados explicó que el peso del basalto provoca que la pista se hunda y con ello se extrae el agua de la arcilla del lago.

“Se hunde para poder operar la pista en condiciones naturales sin tener que rehabilitarla cada año”, dijo.

Además, las pistas tienen 90 centímetros de capa cimentada y 15 centímetros de asfalto.

“Las pistas no están mal, el suelo no nos está jugando una mala pasada. Así está diseñado, así lo vamos a construir”, concluyó.

Agregó que la plataforma donde se paran los aviones es la que recibe más peso en comparación con las pistas, y para esta se extrae el agua para hundir el suelo y crear un vacío para su construcción.

Mientras que la técnica de cimentación para el edificio terminal es de compensación, es decir, se crearon 880 losas de 20 centímetros cada una.

“El edificio terminal es como un barco que flota”, dijo.

Granados refirió que las labores en el NAIM no han parado pese a que se espera la resolución técnica de los colegios de ingenieros, la cual se dará este miércoles, y la consulta ciudadana programada para octubre, que definirán si continúa la construcción del aeropuerto en Texcoco o se opta por el proyecto de Santa Lucía.